Día a día

Voces de científicas y estudiantes conmemoran el 11F en conversatorio

Las panelistas reflexionaron sobre obstáculos para las mujeres en la ciencia

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Por Karla Navarro

Fotos: Sebastian Ayón
13 de febrero de 2026, 11:30 am

Participantes y organizadoras del conversatorio.

Siete mujeres en distintas etapas de su formación y trayectoria científica compartieron anécdotas, historias de vida, reflexiones, críticas y mensajes de inspiración durante el conversatorio organizado por el CICESE y el Ayuntamiento de Ensenada, a través del programa “Ensenada, ciudad en armonía con el mar”, para conmemorar el 11 de febrero (11F) Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

El evento, que se llevó a cabo el Centro Cultural Riviera de Ensenada, abrió con un primer panel en el que participaron dos estudiantes de posgrado, una de licenciatura y una de preparatoria, quienes compartieron sus motivaciones por estudiar carreras científicas; el panel fue moderado por Erika Jiménez Hernández, jefa del Departamento de Educación Ambiental municipal.

“Desde muy chiquita tuve un apego al mar, a explorar más allá. Casi todas mis experiencias de crecimiento fueron en el mar: empecé a caminar en el mar, mi primera palabra la dije en el mar. Yo no quería estar en la alberca cuando íbamos de vacaciones, yo quería ir al mar”, expresó Wendolyn Velázquez, estudiante de licenciatura.

Tsade Granados, estudiante de preparatoria, platicó que su pasión por las matemáticas fue inculcada por una de sus profesoras, al grado de comenzar a buscar ecuaciones que le resultaran difíciles de resolver para después identificar patrones en ellas.

“Los problemas matemáticos que no logro entender a la primera, ya cuando los entiendo es una sensación de satisfacción, de que sí pude”, compartió Tsade.

Respecto al rol actual de las mujeres en ciencia, opinó que la ciencia es para todas las personas que sean curiosas, que tengan interés por conocer más y “que no se conforman con lo que les enseñan en la escuela”.

Por su parte, María Emilia Paz Rendal, estudiante de la maestría en Ecología Marina del CICESE, consideró que si bien ha ido en aumento la presencia de mujeres en la ciencia, todavía queda trabajo por hacer para alcanzar las posiciones directivas.

“En general, me puedo fijar que en los puestos de más poder en la ciencia hay más presencia de hombres que de mujeres. Creo que eso está cambiando con el paso del tiempo, pero también creo que hay que hacer más”, afirmó.

Para Samantha De la Luz Vargas, también estudiante de la maestría en Ecología Marina del CICESE, es importante que las mujeres no se desanimen ante los obstáculos que enfrentan para desarrollarse en el sector académico.

“Yo siempre he dicho que si no sale el plan A hay muchas letras en el abecedario para buscar el siguiente plan y la vida no se acaba si no tenemos el plan A”, sostuvo, “siempre habrá una nueva puerta que se te puede abrir”.

Ciencia, maternidad y presión social

En el segundo y último panel del conversatorio participaron dos investigadoras del CICESE y una divulgadora, quienes abordaron temas como el origen de su interés por la ciencia, las dificultades de combinar la maternidad con la vida profesional y las presiones sociales que tienen que sortear las mujeres que optan por conjugar ambos roles.

El panel fue moderado por Rosalía Aguilar Medrano, investigadora del Departamento de Ecología Marina del CICESE y coorganizadora del conversatorio.

“Desde muy chica estaba segura de que iba a ser científica. Mis papás me regalaron un microscopio, un juego de química de Mi alegría, y yo tenía mi laboratorio”, recordó Lorena Durán Riveroll, investigadora del Departamento de Biotecnología Marina del CICESE.

“Entrar a la ciencia yo no lo tenía contemplado pero el mismo camino me fue llevando”, comentó María Luisa Gutiérrez, fotodocumentalista, maestra de buceo y fundadora de Mujeres por el mar.

Para Dora Liney López Herrera, investigadora posdoctoral del Departamento de Ecología Marina del CICESE, el camino en la ciencia ha sido hacia la especialización del conocimiento, pero al mismo tiempo hacia la apertura a nuevos enfoques.

“Siento que eso que me gusta no solo lo puedo abordar como me lo enseñaron sino que puedo utilizar otras ramas, colaborar con otras personas que te puedan dar otro contexto y nutren tu investigación”, expresó.

Las tres panelistas compartieron sus experiencias con la maternidad y coincidieron en que en algún punto de su carrera han sentido culpa por no dedicarse de tiempo completo al rol de madres.

“Yo decía ‘soy una mala madre’ porque dejé a mi hijo en la guardería a los 40 días de nacido; en mi familia eso es imperdonable”, confió Lorena, quien se especializa en el estudio de dinoflagelados y el fenómeno conocido como marea roja.

Dora recordó cómo, tras dedicarse durante años a estudiar y especializarse, su familia la cuestionaba sobre cuándo sería madre. Tiempo después, cuando sintió que estaba lista, decidió ser mamá y actualmente tiene dos hijos.

“Hasta cierto punto me siento mal por no estar con ellos. Yo me dediqué de tiempo completo a ser madre durante cuatro años, cuando nació mi primer bebé, y desde hace dos años estoy trabajando. Es muy difícil dejar el cuidado de los hijos al papá, pero son perfectamente capaces”, reflexionó.

María Luisa contó que en su caso “ha sido un subir y bajar de la culpa que te impone la sociedad”, ya que al momento de convertirse en madre, la expectativa es que la mujer se dedique de tiempo completo a este rol y abandone sus demás proyectos, “pero mamá feliz es vida feliz. No debemos permitir esa presión social, venga de donde venga”.

Un tejido de apoyo

A raíz de la pregunta de una de las asistentes, el conversatorio cerró con testimonios y reflexiones sobre cómo las prácticas machistas afectan y desmotivan a científicas y estudiantes a persistir en el campo académico.

“Cuando alguien nos hace sentir incómodas, hay que decírselo ‘esto me hace sentir incómoda, no lo hagas’”, enfatizó Lorena, quien compartió situaciones de abuso y acoso que ha vivido en su trayectoria profesional, y recomendó “chicas, tenemos celulares, úsenlos, graben todo”.

También invitó a las estudiantes a no desistir y seguir impulsando los cambios necesarios pues, aunque no se dan con la agilidad que se espera, estos sí ocurren y es gracias a la organización y la valentía de denunciar.

Finalmente, Rosalía las invitó a seguir contribuyendo al tejido que se crea entre mujeres cuando se apoyan unas a otras: “platiquen estas cosas, no las dejen pasar, cualquier cosa, aunque parezca pequeña pero es constante, no la normalicen, compártanla con sus compañeras, con las investigadoras y maestras de su confianza, no dejemos que esto siga pasando”.

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