Comunidad
Adriana Puma Chávez, tendiendo puentes entre ciencia y sociedad para conservar el medio ambiente
Investigadora por México adscrita al Departamento de Geología
Por Stephannie Lozano
5 agosto, 2026
Desde su oficina en la División de Ciencias de la Tierra del CICESE, Adriana Puma Chávez habla con pasión sobre la conservación del océano. Los capítulos de su trayectoria le han llevado a realizar desde estudios de aguas tratadas hasta la intervención en comunidades para mejorar la gestión de residuos sólidos urbanos y, como consecuencia, aportar al cuidado del mar.
En este centro de investigación Adriana se desempeña como Investigadora por México, con un enfoque que crea puentes entre la ciencia y la sociedad.
Oriunda de Zapopan, Jalisco, pasó gran parte de su infancia recorriendo distintas regiones del país junto con su familia. Adriana asegura que al estar entre montañas, bosques, costas y desiertos aprendió a observar el entorno con curiosidad y respeto. Así despertó en ella el deseo de comprender cómo funcionan los ecosistemas y, sobre todo, cómo protegerlos.



“Mi familia siempre fomentó mi curiosidad. Me enseñaron a disfrutar la naturaleza, a recorrer nuevos lugares y a observar con atención todo lo que nos rodea. Creo que ahí nació mi interés por dedicarme a la conservación del medio ambiente”, recordó.
Con esa motivación y apoyo esencial estudió la Licenciatura en Oceanología, la Maestría en Ecosistemas de Zonas Áridas (MEZA) y el Doctorado en Medio Ambiente y Desarrollo, en Ensenada, en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
Antes de finalizar sus estudios de licenciatura realizó su servicio profesional en el Laboratorio de Análisis de Aguas Residuales de la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC y, posteriormente, sus prácticas profesionales en la planta de tratamiento El Naranjo, operada por la CESPE.
“Uno de los grandes desafíos de las plantas de tratamiento son los residuos sólidos que llegan con el agua. Eso me hizo comprender cómo la contaminación marina empieza en tierra”, explicó Adriana, e identificó que la solución al problema depende, en gran parte, del comportamiento humano.
Posteriormente empezó a colaborar con la doctora Carolina Armijo en investigaciones sobre el manejo de residuos dentro de la comunidad universitaria en la UABC. Ahí fue donde Adriana afinó su vocación científica: analizar esa frontera entre las ciencias naturales y las sociales; qué lleva a las personas a tener ciertos hábitos que provocan impactos ambientales y cómo son sus contextos.
“No basta con construir infraestructura o desarrollar las mejores tecnologías. Es necesario comprender cómo las personas perciben el problema, cuáles son sus necesidades y cómo podemos construir soluciones”, agregó la investigadora.
Puentes entre la academia, la sociedad y el gobierno
Por lo regular, los problemas sobre residuos sólidos urbanos se abordan desde la ingeniería, es decir, se busca crear un desarrollo tecnológico que remedie tal problema. Sin embargo, poco a poco se ha abierto el campo a encontrar soluciones a partir de la investigación básica y más recientemente desde las disciplinas sociales y humanidades.
“El tema de residuos ha cobrado la importancia a un mismo nivel que el recurso hídrico. Ahora ya existe el Decálogo de los 10 compromisos por una República Basura Cero y la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos. Todavía hay un abismo enorme, pero ya se publicaron los ordenamientos legales. Ahora hace falta que las dependencias, gobiernos e industrias se enfoquen a ello”, dijo.
Compartió que un aspecto importante es entender qué consumen las personas, qué tan sensibles son a los temas ambientales, qué tan interesados están y qué tanto participan para gestionar acciones que promuevan buenas prácticas.
Para Adriana, desde la ciencia, el gran desafío es cómo comunicar los datos y cómo estructurar la información para que una comunidad esté enterada y dé los siguientes pasos hacia una gestión integral y participativa.
Cuando Adriana realiza estudios de caracterización de residuos – una herramienta para conocer la densidad y composición física de los desechos (orgánicos, inorgánicos, plásticos, de manejo especial)-, procura que participe la gente de la misma comunidad como un ejercicio de educación ambiental.
Más allá de que ella les presente datos sobre su basura, es muy evidente el cambio de hábitos de consumo y gestión de residuos cuando las personas ven y manipulan directamente todos sus desechos.
“En estos ejercicios es enriquecedor que ellos vean sus residuos, qué información se llevan, qué marca la diferencia para ellos antes y después del estudio. Se preguntan qué sí pueden reciclar y qué no, dejan de comprar ciertos productos, siguen separando los residuos en su casa, hacen composta y a lo largo del tiempo lo mantienen”, dijo.
Entre 2016 y 2022 Adriana coordinó equipos multidisciplinarios para diseñar materiales didácticos que apoyaron actividades de educación ambiental dirigidas a infancias y familias de la región. Entre ellas, jornadas de limpieza en las playas de Ensenada, donde además de recolectar residuos, las personas se capacitaban sobre los residuos y los problemas ambientales que generan en el mar, como el gran problema que existe con los microplásticos.
Desde entonces, las actividades de educación y comunicación ambiental se convirtieron en componentes esenciales en sus proyectos.
Su experiencia en la gestión de residuos
Después de egresar del doctorado en 2015, Adriana empezó a colaborar como consultora en Arcadia Red Ecosocial, en proyectos de diagnóstico socioambiental, a la par, fue asistente en la coordinación del posgrado MEZA en la UABC.
En su experiencia se encuentra la colaboración en el proyecto GEMEX del CICESE; como verificadora de salud en la COEPRIS durante algunos años y de manera paralela fue docente de asignatura en la UABC (hasta 2024), donde impartió clases de manejo de residuos sólidos.
Con esas actividades encontró continuidad al incorporarse al Proyecto Nacional de Investigación e Incidencia sobre Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (PRONAII), perteneciente al Programa Nacional Estratégico (PRONACES) de Agentes Tóxicos y Procesos Contaminantes, del entonces Conahcyt, en 2022.
Además de desarrollar investigación aplicada e impulsar estrategias Basura Cero en distintas instituciones y regiones del país (entre ellas el CICESE), asumió la coordinación académica del Diplomado en Opciones Sustentables y Solidarias de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos.
Entre 2023 y 2025 coordinó tres ediciones de dicho diplomado, un espacio de formación que reunió a investigadores, servidores públicos, organizaciones de la sociedad civil y profesionales provenientes de prácticamente todo México y de diversos países de América Latina.
Eventualmente aplicó a la convocatoria de Investigadoras e Investigadores por México de la Secihti para continuar impulsando el análisis y la gestión de residuos.
Adriana tiene claro que hacen falta opciones para una gestión de residuos integral: más información accesible para familizarizarse con las buenas prácticas en el manejo de los residuos, sobre qué opciones de permisionarios hay en la ciudad, conocer los reglamentos municipales que obligan a la comunidad y las empresas a separar sus residuos y un verdadero compromiso por parte de las autoridades.
Por ejemplo, en la región de Ensenada, un ciudadano que quiere separar sus residuos, no sabe a dónde puede llevarlos. “Es importante que sepan que existen negocios que les reciben. Deben conocer qué y cómo les reciben los residuos”, aclaró.
Adriana Puma confirmó que estos pequeños cambios generan grandes avances en la comunidad y agradeció mucho la participación de quienes se suman a las iniciativas que promueve la institución.
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