Naturaleza

Población de foca de puerto disminuye drásticamente en Baja California

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29 septiembre, 2026 6:16 pm

Entre 2016 y 2022, la población de foca de puerto del Pacífico (Phoca vitulina richardii) que habita en las costas e islas de la península de Baja California se redujo a menos de la mitad. Este descenso está asociado al aumento de la temperatura superficial del mar y a las actividades de extracción de piedra bola, factores que influyen en la disponibilidad de alimento para la especie y afectan negativamente su hábitat.

El hallazgo fue resultado de una investigación desarrollada por estudiantes e investigadores del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y la Universidad de las Américas Puebla.

En el artículo Decrease in Pacific harbor seal counts in the Southern California current large marine ecosystem, publicado en abril de este año en la revista Biodiversity and Conservation, el grupo de investigación especifica que el número de focas pasó de 7 mil 380 a 2 mil 863 en el periodo de estudio; esto representa una disminución del 61.2 por ciento.

María Guadalupe Ruiz Mar, primera autora del artículo y estudiante del doctorado en Ciencias de la Vida del CICESE, comentó que los datos fueron obtenidos a partir de conteos realizados en 2016, 2018, 2019 y 2022, en toda el área de distribución de la foca en la península de Baja California 

“En todas las colonias está disminuyendo el número de focas, tanto en cada sitio como en el conteo total para toda el área de Baja California. La caída es drástica, sí es importante”, apuntó. 

 Campañas aéreas 

La península de Baja California marca el límite sur de la distribución mundial de la foca de puerto, que se extiende desde Japón hasta México, pasando por Alaska, Canadá y Estados Unidos.

En México, únicamente habita en Baja California y se distribuye en nueve islas y archipiélagos: Coronado, Todos Santos, San Martín, San Jerónimo, Natividad, Cedros, San Benito, San Roque y Asunción, así como en algunos sitios costeros.

Para realizar la investigación, el grupo llevó a cabo campañas aéreas en todos los sitios de la península de Baja California donde habita la especie, las cuales consistieron en sobrevuelos en avioneta, a una altura aproximada de 300 metros. Desde la avioneta se capturaron fotografías que posteriormente fueron utilizadas para el conteo de las focas.

Guadalupe Ruiz detalló que los sobrevuelos se realizaron en los meses de abril y junio de cada año. Como parte de su investigación doctoral, participó en las campañas de 2018, 2019 y 2022, mientras que los datos de 2016 los obtuvieron a partir de una investigación previa realizada bajo la misma metodología.

Guadalupe desarrolla su investigación doctoral codirigida por la doctora Gisela Heckel Dziendzielewski, investigadora del CICESE, y la doctora Yolanda Schramm Urrutia, investigadora de la UABC.

Explicó que las temporadas para realizar las campañas fueron establecidas de acuerdo al periodo de muda del pelaje de la foca, ya que es cuando pasan mayor tiempo en tierra y por lo tanto es posible contar el número máximo de individuos.

Las campañas también se dividieron por territorio. En la primera de cada año se cubrió desde Punta Baja hasta Bahía Asunción, mientras que en la segunda se cubrió la parte norte de la península.

“Para el muestreo en islas sobrevolamos toda la isla, la rodeamos dos veces para tener réplicas y no perder ningún individuo y en cada sobrevuelo fuimos tomando fotografías de toda la costa para encontrarlos”, narró Guadalupe.

En la costa de la península, el grupo de investigación capturó imágenes tanto de focas como de la actividad de extracción de canto rodado, donde observaron costales blancos que son utilizados para la recolección de este tipo de rocas, también conocidas como piedra bola, usadas como material de ornato en construcciones.

Para el procesamiento de las imágenes utilizaron el software Image Pro Plus, que tiene la función de contabilizar las focas después de que son identificadas y marcadas manualmente para generar una base de datos con los conteos por foto.

“Es un trabajo muy detallado”, describió la estudiante de doctorado, “el programa te permite marcar cada individuo y a partir de esa marca te arroja una base de datos en Excel, pero tú te encargas de decirle ‘esta es una foca’”.

Los datos obtenidos fueron analizados con modelos estadísticos para conocer las tendencias de la especie a través del tiempo, con lo que comprobaron que la población va en descenso, tanto si se observan los datos por colonia como en el conteo total de todo Baja California.

Temperatura y disturbio

Además de estimar las tendencias de la población de Phoca vitulina richardii en Baja California, el grupo de investigación evaluó la relación que tienen dichas tendencias con la temperatura superficial del mar y las actividades de extracción de piedra bola. 

Para conocer cuál ha sido la fluctuación de la temperatura superficial del mar, el equipo de investigación utilizó datos satelitales de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, en inglés).

“Hicimos un modelo de regresión en el tiempo, desde 2008 hasta 2022, y vimos cómo era la tendencia de la temperatura. Así como en los conteos, hicimos esos mismos modelos para las variables de temperatura para cada uno de los años en los que trabajamos”, expuso Guadalupe Ruiz.

Lo que encontraron fue que se registró un incremento de aproximadamente 0.7 grados centígrados en la temperatura superficial del mar, lo que, mediante modelos estadísticos, se relacionó con el descenso de la población de focas.

Las focas se alimentan principalmente de peces que viven cerca del fondo del mar, como los bénticos y demersales, y también comen cefalópodos, que son animales como calamares y pulpos.

Guadalupe apuntó que el aumento de la temperatura del mar provoca un efecto directo en la disponibilidad de alimento para la especie porque sus presas se mueven a otros sitios.

“Debido a las condiciones de este incremento en la temperatura, está disminuyendo el número de crías que están naciendo. Esto se vio en un estudio de varios años en el Estero de Punta Banda. El periodo de lactancia es crucial y la madre necesita tener una gran reserva energética del año anterior para poder llevar a cabo todo el periodo de gestación y por ende también el periodo de lactancia posterior, si no está en condiciones de terminar la lactancia puede que no la concluya y la cría no sobreviva”, detalló.

Precisó que actualmente no hay datos disponibles para confirmar o descartar que la foca esté migrando hacia el norte, pero por estudios previos se sabe que no es una especie migratoria e incluso no se mueve entre colonias.

“Tienen mucha fidelidad al sitio, entonces esto las hace muy vulnerables a los cambios ambientales”, subrayó.

Además del aumento de temperatura, el grupo de investigación evaluó el impacto que tiene sobre la abundancia de la especie la actividad de extracción de piedra bola que se realiza en costas de la península de Baja California.

Mientras que en campañas de muestreo realizadas en 2009 se reportaron 44 colonias a lo largo de toda la costa de Baja California, en las campañas realizadas entre 2016 y 2022 solamente fueron identificadas cuatro colonias.

“La actividad de extracción es demasiado perturbadora para ellas”, advirtió Guadalupe, “son muy susceptibles al disturbio ya que inmediatamente huyen al agua y se ha reportado anteriormente que en la temporada de lactancia provoca que haya una disminución en los eventos de amamantamiento”. 

También detectaron que aunque en todos los sitios las poblaciones han disminuido, en aquellos donde hay extracción de piedra bola la disminución es más rápida en comparación con las islas.

Actualmente, a nivel internacional la foca de puerto o foca común se encuentra en la categoría de “preocupación menor”, de acuerdo a la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En México se encuentra bajo la categoría de “protección especial”, de acuerdo a la NOM-059-SEMARNAT 2010.

Hallazgos como los obtenidos en la investigación doctoral de Guadalupe son los que permiten a autoridades gubernamentales y organizaciones dedicadas a la conservación diseñar e implementar medidas que protejan a la especie.

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