Día a día

Monitoreo estratégico y participación ciudadana ante la crisis hídrica

El CICESE se sumó a una agenda nacional por el Día Mundial del Agua

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Por Stephannie Lozano

27 marzo, 2026

Parte de las actividades fue analizar las propiedades de una muestra de agua tomada en el valle de Guadalupe. Fotos: Adrián Macías

Con el propósito de profundizar en la importancia del cuidado de los mantos acuíferos frente a la crisis hídrica, se realizó la jornada de divulgación Hidrogeodía 2026 en la División de Ciencias de la Tierra del CICESE, a la que asistieron académicos, estudiantes de educación superior y ciudadanos interesados en temas de calidad y escasez del agua.

En el marco del Día Mundial del Agua, esta jornada formó parte de una agenda a nivel nacional que contó con actividades simultáneas en Ensenada, Ciudad de México, Estado de México, Monterrey y Chihuahua, con el apoyo de la Asociación Internacional de especialistas en Hidrología (IAH) Capítulo México.

La primera actividad fue la charla magistral “El monitoreo participativo: la base para la gobernanza hídrica” impartida por la doctora Mariana Villada, investigadora del Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC.

La investigadora relató las etapas de un proyecto de ciencia ciudadana impulsado por su equipo de trabajo, que se enfocó en implementar talleres para capacitar a comunidades en San Quintín y el valle de Guadalupe sobre los parámetros físicoquímicos del agua.

Dra. Mariana Villada Canela impartiendo la charla magistral.

Explicó que este tipo de estrategias permiten descentralizar el conocimiento, promover la gobernanza hídrica e influenciar en las políticas públicas. Enfatizó que la participación ciudadana en actividades de monitoreo de calidad del agua es clave para tomar decisiones informadas.

Como resultado, explicó que a partr de este proyecto se creó una iniciativa ciudadana de vecinos llamada Monitores de Agua Subterránea en Camalú, quienes continúan realizando actividades de monitoreo del agua de pozos y la distribuida en sus hogares.

Posterior a la charla magistral, las y los asistentes se trasladaron al valle de Guadalupe para participar en una práctica de campo enfocada a los procesos de exploración físicos y químicos. Esta fue impartida por investigadores, técnicos y estudiantes de posgrado de los departamentos de Geofísica Aplicada y Geología del CICESE.

Baja California es una zona semiárida con pocas precipitaciones, alto estrés hídrico y una falta gestión de agua adecuada. Esto ha provocado que los mantos acuíferos de Ensenada, por ejemplo, estén sobreexplotados debido al bombeo de agua desmedido y como consecuencia presenten intrusión salina del mar, explicó el doctor Diego Ruiz, investigador del CICESE y organizador del evento.

Explicó que al haber muchas vitivinícolas en el valle de Guadalupe, además de la falta de una gestión hídrica estratégica y sostenible, los pozos de la zona son bombeados drásticamente en contraste a su capacidad de recarga por precipitación. En esta zona, dijo, la salinización no se debe solo a la intrusión del mar, sino también al material biológico.

Durante la práctica de campo se explicaron los pasos para medir el nivel de una noria de agua. De allí se tomó una muestra para la segunda actividad: medir los parámetros físicoquímicos.

El doctor Claudio Inguaggiato, investigador del Departamento de Geología del CICESE, se encargó de explicar el procedimiento para obtener la temperatura, pH (potencial de hidrógeno) y la conductividad eléctrica de la muestra de agua.

Estos parámetros arrojan información preliminar que permite analizar las similitudes y diferencias entre el agua de distintos pozos: si se trata de la misma masa de agua o no, si tiene la misma salinidad, y así es posible definir la trayectoria del manto acuífero en la zona.

La última actividad fue conocer el perfil geofísico del acuífero, es decir, sacar una radiografía del subsuelo a partir de la resistividad eléctrica. La resistividad cuantifica la oposición de un sólido ante el flujo de corriente eléctrica. “Dependiendo del tipo de material rocoso, va a tener una valor distinto de resisitividad. Prácticamente nos dice qué tanto la corriente puede atravesar cierto material”, explicó Diego Ruiz.

La resistividad eléctrica es una de las propiedades más utilizadas para la exploración de agua subterránea y se realiza a partir de un método en el que se colocan electrodos en el suelo para aplicar electricidad.

Con los valores de resistividad es posible saber qué tipo de material geológico compone al acuífero y, junto al análisis químico preciso, si el acuífero tiene agua dulce de buena calidad.

La aplicación de estos datos permite conocer la red de flujo del agua subterránea, definir cuál es el mejor sitio para la perforación de un nuevo pozo, a partir de qué profundidad se va a encontrar el agua y hasta dónde llega, así como indicar qué tipo de materiales rocosos o sedimentos se encontrarán en el sitio, describió Diego Ruiz.

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