Naturaleza
¿Basura o residuo?
Ser parte del problema o la solución
Por Norma Herrera
25 de abril de 2025, 18:30 pm
Para evaluar el riesgo social y ambiental derivado de la generación y deficiente manejo de residuos sólidos urbanos, en 2023, la doctora Ena del Carmen Gámez Balmaceda, posdoctorante en la División de Ciencias de la Tierra del CICESE, realizó un estudio en 152 tiraderos no regulados, en tres delegaciones –El Sauzal, Ensenada y Maneadero– de las dieciséis que componen el municipio de Ensenada, Baja California.
Debido a la limitación de recursos, Ena Gámez trabajó el año pasado con datos bibliográficos de artículos científicos, tesis y notas de medios de comunicación local, realizó una evaluación hidrológica de dichos basureros con dos modelos y empleó datos climatológicos correspondientes al periodo 2008 a 2019.
Los 152 basureros están distribuidos en terrenos baldíos, cerros y arroyos de dichas delegaciones. Este 2024, la investigación continúa con trabajo de campo que permitirá verificar lo analizado y observado para evaluar la vulnerabilidad, en conjunto del análisis de la gestión de los residuos, desde la percepción social e institucional.
En entrevista, Ena Gámez explica que, para evaluar un riesgo, primero hay que caracterizar la amenaza y en su caso de estudio la amenaza son los líquidos y gases que resultan de la basura, entendida ésta como todo aquel residuo que ya no se puede reusar o reciclar.
A la vista 152 basureros no regulados
La investigación de Ena Gámez, incluida como capítulo en el libro Curva de aprendizaje en la gestión multidimensional del riesgo*, incluyó cinco etapas de trabajo: la primera consistió en la selección de los tiraderos no regulados; la segunda se enfocó en la caracterización de los 152 tiraderos clandestinos; la tercera etapa continuó con la adquisición de datos del medio natural, subcuencas, arroyos y pendiente donde se localizan los tiraderos, para modelar el escurrimiento superficial de lixiviados.
La cuarta etapa incluyó el modelado hidrológico con los programas Corenostós y Help, a partir de los datos obtenidos en las etapas anteriores y adaptado a las características físicas de los tiraderos a cielo abierto; la quinta etapa consistió en la obtención de datos de elementos expuestos y su análisis para la identificación del riesgo.
En riesgo personas y recursos
En el estudio realizado se consideró como factor de amenaza la cantidad de lixiviados y gases obtenidos como una aproximación preliminar en el periodo evaluado. Los elementos expuestos analizados fueron la población, el suelo y el recurso hídrico.
Además de los elementos naturales afectados –arroyos, acuíferos y mar–, el estudio consideró a la población asentada en un radio de 500 metros, incluyendo centros educativos, cercana a los tiraderos no regulados.
Entre los resultados principales, se identificó la zona de un acuífero ubicado en la delegación de Maneadero, expuesta al peligro de contaminantes generados por 1,100 toneladas de basura por año, que producen aproximadamente 90 metros cúbicos de lixiviados, de los cuales el 7% es percolado en las primeras tres capas del subsuelo.
A consecuencia de la basura, la salud de 167,110 personas está en riesgo, ya que se asientan dentro de un radio de 500 metros alrededor de los tiraderos, y en el mismo radio se encontraron 172 escuelas expuestas a los gases y líquidos estimados potencialmente tóxicos.
El agua da pistas
Para evaluar la amenaza, la posdoctorante de Ciencias de la Tierra realizó un análisis hidrológico a nivel de cuenca, para ver cómo la basura está generando lixiviados que pueden ser transportados, por percolación o escurrimiento, hacia el mar.
El análisis realizado por Ena Gámez consistió en la aplicación de modelos empíricos de evaluación hidrológica, de parámetros basados en datos climatológicos de un periodo seleccionado, la caracterización física de los sitios de disposición de la basura y de las condiciones del medio natural.
Se determinó la amenaza mediante el uso de dos modelos, el Corenostós, de Colombia, para la simulación de lixiviados y biogás, y el modelo Help v 4.0, de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), como complemento para la estimación de los escurrimientos y percolaciones de lixiviados.
Los resultados de las modelaciones obtenidas con ambos programas indican que existe la amenaza de contaminación por lixiviados hacia el suelo y el agua de los arroyos que confluyen en el mar.
Esto implica que la basura depositada en los tiraderos no regulados está contribuyendo a que el agua de las playas de Ensenada no esté en buenas condiciones para la población y turistas que las usan.
El empleo del primer modelo fue necesario para analizar cuánto lixiviado se podría generar por año y el segundo modelo para conocer cómo sería su transporte superficial o percolación en las diferentes capas del suelo.
La identificación de la amenaza a través de las estimaciones obtenidas, con una muestra de los elementos expuestos permitió identificar parte del riesgo al que se encuentra la población por la mala disposición de los residuos sólidos.
En el área del acuífero, correspondiente a la delegación de Maneadero no fue posible determinar la amenaza en su totalidad por falta de datos. Sin embargo, se pudo observar que a la profundidad de 51 m existen percolaciones de agua con lixiviados, dato que es importante considerar para tomar acciones y no afectar la agricultura en esa zona.
Los valores obtenidos en la investigación de Ena Gámez están basados en técnicas empíricas o semiempíricas y una revisión bibliográfica. No se incluyeron mediciones físicas o químicas, ni ensayos de laboratorio, y se trabajó solo con los datos climatológicos disponibles.
Por lo tanto, los resultados obtenidos son una aproximación preliminar de los gases y lixiviados, no pretenden sustituir los datos de laboratorio o datos generados sobre el terreno. Sin embargo, señala Gámez, estos resultados representan una base y justificación para llevar a cabo estudios para la obtención de datos y dar continuidad a este estudio a través de verificaciones en campo.
Los resultados de este estudio constituyen una estimación mínima de los lixiviados y gases que podrían esperarse, para identificar la amenaza y riesgo que representa la mala disposición de la basura.
Sirven para dar a conocer que existe un problema y que debe atenderse. A pesar de estas estimaciones, los resultados que se reportan pueden servir como punto de partida para dar seguimiento a este problema. Las acciones de gestión de los residuos deben abordarse en colaboración con diversas disciplinas de manera constante para preservar el desarrollo.
Trabajo en curso
Del trabajo en 2024, comenta Ena Gámez: “Pude identificar 56 basureros no regulados, algunos eran los mismos que en 2023 y otros son nuevos; se hicieron muestreos y pruebas de campo para evaluar los contaminantes. Además, se analizaron aguas residuales en algunos arroyos de Ensenada, para continuar evaluando cómo se está afectando el recurso hídrico porque la mezcla de lixiviados con agua se infiltra en los acuíferos o por lo que arrastran los arroyos, ya que todos desembocan al mar”.
El problema es muy complejo, señala Ena Gámez, desde la parte técnica hasta la social. Se requiere un trabajo colaborativo e interinstitucional.
Ser parte del problema o la solución
Durante La Noche de las Ciencias 2024, la doctora Zayre González Acevedo, investigadora del Departamento de Geología del CICESE, impartió la charla “Cuidando el planeta desde casa” y compartió algunos datos reveladores que subrayan la importancia de este tipo de estudios.
“Cada persona en Ensenada genera 1.2 kg de basura al día. A pesar de ser 620,000 habitantes, el servicio público sólo recolecta lo que generan 416,000 habitantes por día. Las otras 244 toneladas terminan en el mar, en arroyos, con severas afectaciones, como las emisiones de gases de efecto invernadero y tóxicos, la proliferación de plagas y la afectación a la fauna marina”.
En lo individual, valga un paréntesis para cuestionarnos desde nuestra trinchera social qué tanto somos o podemos ser parte del problema o la solución en la generación y el manejo de los residuos sólidos en nuestra ciudad.
Al respecto Zayre González invita a adoptar la estrategia de las siete erres: rechaza, reúsa, reduce, repara, reincorpora, recicla, reporta (tiraderos y quema de basura). A la ecuación, por supuesto, hace falta sumar el rol del gobierno municipal al que corresponde la recolección y manejo de la basura.
*Gámez-Balmaceda, E.C, González Acevedo, Z.I., García Zárate M.A., López-Lambraño A.A. (2024). Riesgo socioambiental asociado al fenómeno lluvia – escurrimiento en tiraderos de residuos sólidos urbanos en Ensenada, Baja California. En: Frausto Martínez, O., Pérez Gutiérrez, R., Morales Hernández, J. C. (Coordinadores). Curva de aprendizaje en la gestión multidimensional del riesgo. Universidad Autónoma de Guerrero – REDESClim, México. pp: 139 – 159.
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