Naturaleza

Frente a la posibilidad de más eventos extremos, hay que tomar precauciones

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Por Dra. Karla Navarro

29 de junio de 2024, 18:30 pm

Tere Cavazos, Oceanología

Calor ambiental, oxígeno y material combustible constituyen el triángulo del fuego. Si a la ecuación se suman fenómenos naturales, como sequías, Vientos Santa Ana y un evento de La Niña, el resultado puede ser tan desolador como los recientes incendios en Los Ángeles California –los más devastadores– y otros registrados en Ensenada y Tecate, Baja California.

Desde el 7 de enero, la imagen de satélite marca el contraste. El lado azul muestra la entrada del vórtice polar hacia el trópico congelando los estados del centro y este del continente americano. El lado rojo ilustra el oeste, donde los vientos se desplazan del continente hacia el Pacífico generando una alta presión, cielos soleados y vientos Santa Ana muy intensos en California y el norte de Baja California. (imagen del vórtice polar)

Así lo explica la doctora María Tereza Cavazos Pérez, investigadora del Departamento de Oceanografía Física del CICESE, al referirse a las condiciones climáticas actuales marcadas por el fenómeno de La Niña.

Estamos frente a una Niña canónica

“Siempre hay algún tipo de variabilidad, pero ahora estamos frente a una Niña canónica, típica, que se caracteriza por una corriente en chorro más al norte de lo normal; tenemos una alta presión dominando el Pacífico Norte y por lo tanto poca o nada de lluvia en el noroeste de México y California. El pronóstico de largo plazo es que el invierno podría seguir así, seco. Un evento de La Niña puede durar un año o más, éste tardó en llegar (estaba pronosticada desde mediados de 2024), pero ya se estableció bien, lo vemos en las anomalías negativas de las temperaturas superficiales del océano a lo largo del Ecuador”.

La alta presión que vemos en la figura, continúa Tereza Cavazos, significa que los vientos vienen del continente hacia el Pacífico, en dirección de las manecillas del reloj. El viento baja de las montañas con alta velocidad, se comprime y se calienta. Por eso, hemos tenido días soleados durante todo enero en Baja California, prácticamente desde antes de fin de año, y no ha llovido.

“Estamos en un fenómeno Niña, con anomalías de temperatura del aire mucho más cálidas de lo normal. Desde noviembre se registraron, pero a medida que entró el invierno, observamos que la corriente en chorro del Pacífico, que sale de Asia, se intensificó al pasar sobre una zona de calentamiento en el Pacífico Norte; y con la alta presión del Pacífico, la corriente migró mucho más al norte, cerca de Alaska”, señala la investigadora del CICESE.

La corriente en chorro que en invierno pasa típicamente cerca de la frontera de México y Estados Unidos favorece que haya lluvias, en años Niño o Neutrales. Sin embargo, en años La Niña, como este, la corriente de chorro se mueve más hacia el norte. “Estamos bajo una alta presión desde el verano, pero ahora mucho más intensa; por eso, tenemos un invierno seco, sin lluvia. Según pronósticos de Windy seguiremos así, quizá hasta finales de enero habrá algo de lluvia”.

El invierno seco con vientos Santa Ana, explica Tereza Cavazos, incrementa el riesgo de incendios. Hay que estar alertas de los pronósticos y conminar a la población a no tirar colillas de cigarros, ni quemar basura, ni prender fogatas porque la vegetación está muy seca y cualquier incidente puede derivar en un incendio. Ya los vimos esta semana en Maneadero, Ojos Negros, El Tigre y Tecate. “Baja California, sobre todo la zona fronteriza, está en una zona de riesgo de incendios”.

En esta época del año con condiciones de sequía los incendios forestales generalmente generados intencional o accidentalmente, resultan tan catastróficos como los que hemos visto en Los Ángeles. A nivel internacional, los incendios de fines de 2019 y enero 2020 en Australia fueron los primeros de gran magnitud registrados en este siglo; en Australia, también, un potente vendaval alimentó fuegos forestales que derivaron en un mega incendio en el sur del país.

Después hubo otros incendios en Canadá, recuerda Tereza Cavazos, “pero los recientes de Los Ángeles han sido los más grandes registrados en una zona tan urbanizada. A nivel histórico, sabemos de incendios que destruyeron París, Londres, Roma, pero verlos en una ciudad tan moderna y que no los puedan controlar llama mucho la atención”.

California tiene recursos, tecnologías, acciones para enfrentar el cambio climático. Es un estado donde se sabe que hay riesgo de incendios, construcciones en zonas forestales y construcciones que incluyen material flamable como madera. “Si ellos no tuvieron la capacidad humana y tecnológica para controlarlos, ¿qué nos queda a nosotros?”

Fenómenos naturales, desastres construidos

La investigadora del CICESE subraya la diferencia entre fenómenos naturales y desastres construidos. Un fenómeno natural (sismos, huracanes, etc.) puede generar un desastre
social. “Los desastres se construyen por la forma en que nos hemos desarrollado; por ejemplo, el huracán Otis provocó muchas inundaciones y éstas sucedieron en parte por la destrucción de manglares, que eran una barrera natural, una zona de amortiguamiento, y lo mismo sucede en otras ciudades”.

Fenómenos naturales, como la variabilidad de La Niña, aunados al calentamiento global y derretimiento del hielo en el Ártico, aumentan el riesgo de que ocurran eventos extremos e impactos graves a escala continental como los incendios observados en el oeste del continente y heladas intensas al este; ya que la corriente en chorro polar o vórtice polar se vuelve más ondulante, explica Tereza Cavazos.

La Organización Meteorológica Mundial (WMO, siglas en inglés) ha confirmado que 2024 es el año más cálido jamás registrado con alrededor de 1.55°C por encima del nivel preindustrial. La información de la gráfica que muestra el aumento de los últimos diez años proviene de seis bases de datos internacionales. (gráfica)

“Con calentamiento global se espera una mayor variabilidad: puedes tener un año bien caliente y el siguiente muy frío, o una zona caliente y la otra fría del lado opuesto del continente, como este invierno. Se generan patrones dipolares que ofrecen días muy soleados en unos lugares, mientras que en otros hace mucho frío. Es lo que hemos visto en este inicio de año: está sorprendentemente soleado todo el Pacífico desde California hasta Baja California y súper frío con tormentas de nieve en el centro y este de Estados Unidos y, en nuestro país estados como Chihuahua donde el 11 de enero se registró la temperatura más fría, menos 23 grados centígrados, algo que no ocurría desde 1967”.

Estamos viendo estos contrastes espaciales. Lo mismo observamos con las olas de calor en la primavera del año pasado; estuvo muy caliente en el centro y este de México, mientras que en Baja California estábamos cómodamente frescos. Teníamos ese contraste entre el Pacífico y el Golfo de México.

Frente a la posibilidad de que se intensifique la frecuencia de eventos extremos y aumente el riesgo de impactos negativos, hay que tomar precauciones, estar pendientes de los pronósticos, cuidar nuestro ambiente porque acciones no intencionales como un cerillazo o una brasa que quedó de un pequeño fuego, pueden ser fatales y generar un desastre, advierte la investigadora del CICESE.

–Lo visto recientemente en California ¿ha generado que los estados fronterizos hagan acciones preventivas?

No he visto nada en las noticias. El 7 de octubre, el Colegio de la Frontera Norte fue sede de una reunión para comenzar el proceso de actualización de la Ley de Prevención, Mitigación y Adaptación del Cambio Climático para el Estado de Baja California (2012), presidida por Mónica Juliana Vega, secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del estado, directivos y académicos de El Colef, la UABC, el CICESE (Tere Cavazos) y Protección Civil del estado.

Quieren sacar una nueva ley de cambio climático, pero no he visto más avances. Es
importante tomar acciones porque estamos en una zona de riesgo de incendios y sequías. Hay interés en abordar el tema, pero no es suficiente: falta ver avances más rápidos en política pública, planes y acciones, resaltó la Dra. Cavazos.

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