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Promueve CICESE vocaciones científicas en jóvenes a través del Programa Delfín

Estudiantes de licenciatura de México y Colombia realizaron estancias en laboratorios para desarrollar proyectos con la asesoría de personal académico.

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Por Jazmín Félix

27 julio, 2026

Las estudiantes Michelle Mazurera y María Alejandra Cuenta, fueron asesoradas por el Dr. Domingo Martínez Soto. (Fotos de Adrían Macías).

Quince estudiantes de licenciatura de diversas universidades de México y Colombia realizaron una estancia de investigación en el CICESE, como parte del Programa Delfín, para participar en proyectos científicos con la asesoría del personal académico del centro.

Del 8 de junio al 24 de julio, las y los estudiantes se incorporaron a los laboratorios de los departamentos de Microbiología, Ciencias de la Computación, Ecología Marina y Sismología. El objetivo de este programa es impulsar vocaciones científicas, motivar a estudiantes a continuar su formación, alentar la movilidad estudiantil y promover la colaboración entre instituciones.

En la División de Física Aplicada, el Departamento de Ciencias de la Computación recibió a tres estudiantes que se enfocaron en la optimización y el aprendizaje automático.

José Alonso Cirbian Robles, estudiante de Ingeniería de Software en el Tecnológico Nacional de México, campus Culiacán, centró su trabajo en el desarrollo de herramientas operativas para optimización.

“Yo desarrollo una aplicación de benchmarking para comparar y visualizar diferentes algoritmos evolutivos multiobjetivos. La aplicación integra indicadores que ayudan a determinar cuáles de ellos presentan el mejor rendimiento”, explicó el joven, quien además manifestó su interés de estudiar un posgrado en el CICESE.

Por su parte, Aldo Santiago Márquez, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), abordó una de las problemáticas actuales más críticas de la Inteligencia Artificial: el alto costo computacional de entrenar modelos.

“Actualmente las bases de datos gigantescas son costosas y retrasan las predicciones del machine learning (aprendizaje automático). Lo que trabajo es un algoritmo que toma esa base de datos masiva para hacer conjuntos pequeños que dejan hacer análisis muchísimo más rápidos, pero igual de efectivos. Lo estamos probando con datos de riesgos y fraudes crediticios bancarios”, detalló.

También de la BUAP, pero de la Licenciatura en Física, María Guadalupe Villanueva Otrilla, aplicó sus conocimientos de ciencias exactas para resolver problemas de programación orientada a la optimización.

“Buscamos potenciales de energía que se utilizan en física de materiales para transcribirlos a la parte computacional y ajustar funciones. Me basé en estudios previos de funciones a pares, pero ahora tratamos de implementar algoritmos que se adapten a interacciones de muchos más cuerpos, aunque es un área muy abstracta, abre grandes soluciones de optimización”, señaló.

Por otra parte, Michelle Mazurera Ruiz, estudiante de Microbiología en la Universidad Santiago de Cali, Colombia, realizó su estancia en el Departamento de Microbiología con el doctor Domingo Soto. Aseguró que eligió el CICESE por la solidez de las líneas de investigación del centro.

“Busqué en todos los lugares de México qué instituciones desarrollaban investigación con hongos y encontré que en el CICESE ese enfoque estaba muchísimo más desarrollado. Mi estancia se sumó a un proyecto mayor que analiza la resistencia genética que tiene el género de hongos Fusarium frente a un fungicida específico”, destacó la estudiante. Agregó que estos conocimientos tienen un impacto directo en el sector agrícola de su país natal.

En el mismo departamento, también bajo la asesoría del doctor Domingo, María Alejandra Cuén Vázquez, estudiante de la Licenciatura en Químico Biólogo Clínico en la Universidad de Sonora (UNISON), campus Cajeme, se involucró en un proyecto que analiza la peligrosidad de la transición de hongos del entorno vegetal al tejido humano.

“Estamos buscando la adaptación molecular de una cepa que es patógena de plantas para inducirla como patógena de humanos para ver qué condiciones permiten que el hongo mute y resista”, contó.

El Programa Delfín también demostró ser una plataforma para que estudiantes aprendan sobre disciplinas distintas a sus carreras universitarias. Aline Valeria Rivera Curto, estudiante de Ingeniería en Biotecnología en la Universidad Tecnológica Fidel Velázquez, del Estado de México, salió de su zona de confort al realizar su estancia en el laboratorio de Sismología, guiada por el doctor Jonás De Basabe.

“Al no estar familiarizada con el área empecé desde cero, aprendiendo programación básica en Linux. De ahí pasé a aprender a operar la supercomputadora para el manejo de cómputo de alto rendimiento. Ver la supercomputadora personalmente fue descubrir un mundo de tecnología”, compartió.

En Ecología Marina, Ana Medina, estudiante de Biología de la Universidad de Sonora, participó en un proyecto que analiza microorganismos marinos asociados con anémonas y corales.

“Yo ya había aprendido a cuantificar células de fitoplancton en mi universidad y quería continuar desarrollando esa técnica, pero aplicándola a la simbiosis y sumando análisis moleculares, ya que acababa de cursar esa materia. En la estancia realizamos muestreos intermareales comparativos entre Punta Morro y la zona de Playa 3M para evaluar y cuantificar en el laboratorio cómo responden estas especies ante ecosistemas y condiciones distintas”, detalló la joven.

Para Manuel Alejandro Delgadillo Nuño, investigador posdoctoral y asesor de la estudiante, recibir jóvenes durante el verano representa un gran beneficio, tanto para investigadores, técnicos y los mismos laboratorios.

“A veces no tenemos la oportunidad de formar a tantos estudiantes como quisiéramos, por lo que la interacción en el verano es una experiencia muy valiosa. Los estudiantes de estancias cortas inyectan una energía y curiosidad que aportan muchísimo a las dinámicas de laboratorio y fortalece nuestros grupos de investigación”, concluyó.

Como parte de las actividades del Verano de Investigación, el 10 de julio se realizó en el Salón de Usos Múltiples (SUM) la convivencia “Jugando entre amigos”, una competencia de destreza mental con dinámicas como teléfono descompuesto, Basta y Adivina quién. Los equipos ganadores fueron:

  • Primer lugar: La Penka
  • Segundo lugar: Los Funanitos
  • Tercer lugar: Computines

El éxito de la jornada científica fue posible gracias a la mentoría de las y los investigadores Nohemí Carreras, Jimena Carrillo, Edgardo Sepúlveda, Domingo Martínez Soto, Jesús Guillermo Falcón Cardona, Carlos Reinoza y Jonás De Basabe, quienes abrieron sus espacios para asesorar a los estudiantes durante el verano de investigación.

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