Océano
Biotecnología aplicada al rescate de los bosques de kelp: diseñan innovadora dieta para erizo morado
Demuestran alto potencial de esta dieta para impulsar a Baja California en el mercado internacional del erizo morado
Norma Herrera
23 de enero 2026, 3:23 pm
Un grupo de investigación del Departamento de Biotecnología Marina del CICESE, diseñó una dieta basada en probióticos Bacillus para el erizo morado, cuya sobrepoblación deforesta los bosques marinos.
El erizo morado se pesca en forma comercial en Baja California desde 1993, como una alternativa a la sobrepesca del erizo rojo que se detectó a inicios de esa década. Sin embargo, se ha documentado que el sobrepastoreo del erizo morado, junto al cambio climático, las olas de calor marinas y la pesca de depredadores naturales del erizo, han contribuido a la degradación de los bosques submarinos de kelp, alga marina gigante que refugia a cientos de especies.
“La pesquería de erizo morado en Baja California está subexplotada debido a la baja disponibilidad de erizos con gónadas de calidad comercial, resultado de la falta de alimento: Macrocystis. Una alternativa para la acuicultura de erizo sostenible es la remoción o pesca de las altas poblaciones de erizos para su engorda fuera del mar […] esto limitaría el crecimiento poblacional excesivo de esta especie y los daños a la comunidad asociada a la pérdida de los mantos de sargazo o kelp.”
La cita anterior corresponde a un artículo de 2008, de Julio Pelleiro et al., donde documenta el estatus de la pesca de erizo morado y su incremento poblacional en Baja California, México. Este devela la posibilidad del desarrollo de esa pesquería de manera sustentable, y alerta respecto a cómo la abundancia del erizo morado podría afectar los mantos de Macrocystis pyrifera, cuya exuberancia forma bosques de kelp o sargazo.
A 17 años de distancia, el artículo es un referente en el tema. Diversas fuentes actuales sostienen que el sobrepastoreo del erizo morado, entre otros factores como el cambio climático, han contribuido a la degradación de los bosques de kelp. Entre California y Baja California se han reducido las poblaciones de Macrocystis en un 95 por ciento.
Esto ha acelerado la formación de desiertos de erizos en las costas de Baja California que no cuentan con la talla del mercado internacional para su comercialización.
Frente a esta realidad, a fines de noviembre de 2025, Alfonso Rodríguez defendió la tesis “Optimización de la asimilación intragonadal de nutrientes y gametogénesis en Strongylocentrotus purpuratus por efecto de Bacillus spp. como ingrediente bioactivo en una dieta”, por la cual obtuvo el grado de maestro en Ciencias de la Vida; ahora prepara su ingreso al doctorado, perseverando en la misma línea de investigación, en el CICESE.
En su trabajo abordó la posibilidad de engordarlos con una innovadora dieta formulada con harinas vegetales terrestres, suplementadas con probióticos Bacillus, para recuperar el mercado de venta de erizos con gónadas de calidad comercial y contribuir, al menos indirectamente, en la recuperación de los bosques de kelp.
La degradación de los bosques de macroalgas impacta negativamente a las comunidades pesqueras que dependen de la productividad de estos bosques de kelp, ya que en ellos habitan camarones, langostas, una gran diversidad de peces, pepinos de mar y abulones, por mencionar algunos. Particularmente, esta crisis paraliza a los pescadores de erizo, tanto rojo como morado. Sin bosques, no hay comida para que el erizo pueda generar gónada.
Las aportaciones de esta tesis llevan el liderazgo académico del doctor Jorge Olmos Soto y la colaboración del M. en C. Manuel Acosta Ruiz, investigadores del Departamento de Biotecnología Marina, así como del doctor Jeremie Bauer, investigador posdoctoral del CICESE.
Convencidos de realizar investigación biotecnológica aplicada y con impacto social, este grupo de investigación planteó una pregunta clave: ¿y si convertimos a los erizos en el motor de la recuperación ecológica y, por lo tanto, económica?



Gónadas de calidad comercial
Hay más de 500 especies de erizos en el mundo, pero aproximadamente sólo 20 generan gónadas de calidad comercial, por ende las únicas de consumo humano. Japón importa más del 80 por ciento del mercado de gónadas, también llamadas uni; “prácticamente son ellos quienes determinan el valor comercial de las gónadas”, explicó Alfonso.
Esta calidad del erizo está determinada por su tamaño, su color amarillo–naranja brillante, sabor dulce y consistencia firme. El valor más crítico es la coloración, subrayó.
El grupo de investigación centró su atención en el erizo morado porque es una pesquería mermada, debido a que la abundancia del organismo arrasó su propia fuente de alimento, los mantos de Macrocystis pyrifera.
A diferencia del espécimen rojo que se come la hoja o manto de las macroalgas, el erizo morado engulle la raíz o rizoma de la Macrocystis pyrifera, el alga parda manjar de los erizos y formadora de bosques de kelp en Baja California.
La pérdida de Macrocystis pyrifera es multifactorial, por: sobreexplotación, cambio climático, ondas de calor y la extinción de depredadores naturales del erizo morado, como la estrella girasol, que podría llegar a medir más de un metro de diámetro, pero que en 2013 colapsó por una pandemia. “La estrella girasol está funcionalmente extinta en más del 95%, ya no cumple su papel ecológico de control de los erizos”.
En Baja California tenemos cuatro erizos: rojo, morado, negro y blanco. Los dos últimos no tienen valor comercial, a diferencia del rojo y el morado. Los erizos son muy resilientes, pueden vivir más de 100 años alimentándose de lo más mínimo.
La pesquería comercial del erizo en Baja California, dice Alfonso Rodríguez, existe desde los setenta cuando una empresa japonesa centró su pesca en el erizo rojo, pero generó sobreexplotación. Por eso, en los noventa, se optó por la pesca del erizo morado para liberar de presión al rojo.
La problemática del erizo morado es su gran cuantía. Prácticamente se ha convertido en una plaga que desplaza al erizo rojo y devasta los bosques de macroalgas de los cuales se alimenta.
Actualmente los erizos en nuestros ecosistemas no tienen ningún valor comercial, “están flacos”, no tienen qué comer.
Por lo anterior, insiste Alfonso, el diseño del CICESE contribuye a resolver el problema ecológico y representa una oportunidad económica.
Afortunadamente, existen herramientas para transformar ese problema en una oportunidad comercial. Una de ellas es el equinocultivo o acuicultura de erizos de mar. Esta práctica contempla el ciclo de vida completo de los erizos: desde la fertilización de los gametos hasta su metamorfosis, que puede durar seis meses.
El verdadero desafío en el equinocultivo es la siguiente etapa, porque de un organismo juvenil a un adulto reproductor pueden pasar hasta cinco años, un proceso largo. Esto representa cinco años de sistemas de recirculación en manera continua, de mano de obra especializada y de alimentación. En la implementación de un sistema, entre 50 y 60% de la inversión se iría exclusivamente al alimento.
La segunda opción, más simple y efectiva, responde mejor a la problemática que tenemos en Baja California: el ranching de erizos mediante el cual se remueven los erizos de los ecosistemas algales, se llevan a sistemas de engorda y con una alimentación específica y controlada, en cuestión de dos meses, se puede obtener un producto marino de alto valor, con beneficios económicos y ecológicos para Baja California.
Sin embargo, una vez extraídos, estos necesitan de una dieta adecuada para producir gónada de calidad premium, porque por más que una dieta logre generar gónadas, si estas no cumplen con el criterio de coloración, comercialmente hablando es como si no generaran ninguna gónada.
Probióticos, la base del prototipo
El verdadero desafío es la formulación de la dieta. Las dietas tradicionales con harina de pescado son costosas e impactan la cadena trófica marina. Las dietas con harina de macroalgas presentan una contradicción ecológica: para recuperar bosques de kelp, no podemos usar kelp para producir los alimentos.
Además, las harinas vegetales, especialmente la soya, contienen factores antinutricionales: compuestos como oligosacáridos complejos y proteínas alergénicas que los organismos marinos no pueden digerir. En altas concentraciones, son tóxicos, causan inflamación intestinal y reducen la supervivencia.
La solución biotecnológica propuesta son los probióticos Bacillus (GRAS-FDA) que funcionan como fábricas de enzimas digestivas dentro del tracto intestinal del erizo. Estos probióticos degradan oligosacáridos complejos y proteínas alergénicas, transformando ingredientes vegetales no-digeribles en nutrientes asimilables, supliendo las deficiencias enzimáticas naturales de los erizos.
En el Departamento de Biotecnología Marina del CICESE, el grupo de investigación realizó las pruebas de engorda con este tipo de dieta. La validación experimental de este prototipo incluyó bioensayos de 8 semanas con tres cepas específicas de Bacillus en diferentes fases reproductivas.
El reto es cómo podemos aprovechar los factores nutricionales de la soya sin lidiar con los efectos anti nutricionales, “y el doctor Olmos es experto en la utilización de probióticos con este fin: degradar los factores anti nutricionales y desbloquear el potencial nutricional completo de la soya”, compartió Alfonso.
Los probióticos tienen la capacidad de segregar enzimas digestivas que organismos como los erizos, o los humanos, no tienen por el arreglo molecular de los carbohidratos y otros compuestos de estas harinas.
Comercialmente no hay dieta específica para erizos, las disponibles son colaboraciones con empresas europeas. “(Estas) son buenas, tienen resultados interesantes, pero no responden a nuestro contexto porque la mayoría está formulada a partir de harinas de macroalgas, harinas de pescado o una combinación de ambas: insumos económica y ecológicamente problemáticos para nuestra realidad.
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