La PI, importante pero aún incipiente




Vinculación

La economía del siglo XXI ha dejado de lado los recursos físicos y en cambio ha ponderado los activos intelectuales. Vivimos realidades en las cuales, por citar un ejemplo, una empresa que ofrece servicios de transportación no posee auto alguno, sin embargo, su marca vale más en el mercado que flotillas de autos y el espacio físico donde podría resguardarlos.

En el escenario mundial de la economía de lo inmaterial o los intangibles, su éxito se basa en el conocimiento, pero el reto es lograr su transferencia a los sectores productivos y, en el nuevo contexto nacional, también, al sector social. El progreso y el bienestar de la humanidad están supeditados a su capacidad de crear e innovar, y ambos verbos se relacionan con la propiedad intelectual (PI).

La propiedad intelectual (PI), en pocas palabras, se asocia a la protección de las creaciones del intelecto. De acuerdo con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)[i] –organismo de las Naciones Unidas, autofinanciado, que cuenta con 193 estados miembros, y constituye el foro mundial respecto a servicios, políticas, cooperación e información en materia de propiedad intelectual–, la PI se divide en dos tipos: Derecho de autor, para la protección de obras literarias, artísticas y programas informáticos, y la propiedad industrial bajo las categorías de patentes, marcas, diseños industriales, indicaciones geográficas y secretos comerciales.

De acuerdo con el Índice Global de Innovación (IGI) 2019, elaborado por la OMPI, México se ubica en el lugar 56 de 126 países. Al desagregar el índice, se observa que hay indicadores vinculados con la propiedad intelectual (PI) en los cuales la posición de México se ha deteriorado en los últimos años; por ejemplo, en pagos y recibos por el uso de PI (regalías y licencias) como porcentaje del comercio total, los cuales han tenido una disminución significativa. Por el contrario, otros indicadores han mostrado un mejor desempeño, como es el caso de bienes y servicios creativos.[ii] (Cuadro 1).

En el artículo “Propiedad intelectual: el negocio del conocimiento” publicado en 2013 en la publicación electrónica TODoS@CICESE[iii], José Luis Solleiro, un experto investigador y asesor de empresas privadas, públicas, universidades, organismos internacionales y asociaciones en cuestiones relacionadas con la gestión de la innovación, afirmó: “Sólo 1 de cada 10 patentes solicitadas al IMPI pertenecen a mexicanos[…] la propiedad intelectual y el agua son dos conceptos que tienen el mismo problema en México: todo mundo reconoce su valor, pero pocos hacen un afán por conservarlas”. A ocho años de aquella declaración, el panorama no ha cambiado, señala en entrevista María Concepción Mendoza Díaz, titular de la Dirección de Impulso a la Innovación y el Desarrollo (DIID): “Las estadísticas del IMPI todavía son en el mismo sentido”.

La PI en CICESE

En el CICESE, los esfuerzos por transferir conocimiento generado en sus diversas áreas académicas y tecnologías en beneficio de la sociedad, se remonta a un proceso no formal e incipiente entre 1981 y 1987 en la División de Física Aplicada. Dos años después, en 1989, el esfuerzo se concretó formalmente en el proyecto de transferencia de tecnología que da pie, en 1991, a la creación de la primera Dirección de Gestión Tecnológica de los entonces centros SEP-Conacyt. Acorde con la política pública en la materia, esa área se transforma en 1997 en la Dirección de Vinculación, que evoluciona en 2004 a la Dirección de Innovación y Desarrollo, para finalmente en 2009 reestructurarse en la Dirección de Impulso a la Innovación y Desarrollo (DIID).[iv]

Próximos al Día Mundial de la Propiedad Intelectual (DMPI), en entrevista María Concepción Mendoza Díaz hace un balance de la PI en el CICESE y recuerda que esta celebración se remonta al año 2004 cuando Carlos Gerardo López Hernández era jefe del Departamento de Propiedad Intelectual y Arturo Serrano Santoyo, director de la DID.

El festejo internacional es impulsado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) cada 26 de abril desde el año 2001. A fines del año 2000, los estados miembros de la OMPI decidieron instaurar el Día Mundial de la Propiedad Intelectual con el fin de fomentar una mayor comprensión general de la PI y que se tome mayor conciencia del papel que ésta desempeña en nuestro quehacer diario.[v]

–¿Desde la primera celebración en el CICESE a la fecha, cuál ha sido el impacto institucional, cuál su relevancia, cuáles los principales retos a vencer y las oportunidades de mejora para crear, consolidar una cultura de la propiedad intelectual?

–Este evento es parte del Programa de Fomento de la Cultura de la Innovación al Interior del CICESE; este programa lo registramos desde el Plan Estratégico de Mediano Plazo del CICESE 2013-2018 cuando en el FODA se identificó la falta de cultura como una debilidad y se hacen desde entonces cada año varios eventos y esfuerzos en este sentido. No tenemos medición de impacto de la cultura institucional, pero los resultados se ven en el número de PI en trámite y en el número de licenciamientos y transferencias.

–En el citado artículo “Propiedad intelectual: el negocio del conocimiento”, tú declaras: “Existen al menos 40 proyectos de investigación susceptibles a comercialización, pero sólo un puñado ha tenido seguimiento activo…” Era el 2013, ¿cuál es el estatus actual?, en 2021 ¿cuántos proyectos de investigación son susceptibles a comercialización, en qué áreas de mayor a menor, qué seguimiento da la DIID para llevar a ese puerto las investigaciones del CICESE?

–En 2010 arrancamos en la DIID nuestro programa interno InnovaDIID, hemos aprendido mucho en 10 años sobre la evaluación de los productos derivados de proyectos de investigación, su nivel de madurez y la brecha que hay entre los alcances de un proyecto de investigación y productos tecnológicos con la suficiente madurez para ser licenciados/transferidos. Se han identificado más de 180 productos y actualmente tenemos un inventario tecnológico con 70 productos en gestión.

El programa InnovaDIID considera una metodología desde la etapa de identificación en las primeras entrevistas con el grupo de investigación, hasta haber evaluado el nivel de madurez y el potencial comercial de esos productos para establecer estrategias de promoción.

–Según lo publicado en el libro del 40 aniversario del CICESE (p. 75), el 10 de julio de 2008 fue inaugurado el Centro de Patentamiento del CICESE como parte del Programa Estatal de la Propiedad Intelectual de Baja California. ¿Cuál es el balance de ambos precedentes (el Centro y el PEPI) a 13 años?; dada su relevancia en el momento y su posterior extinción, en qué proyectos, acciones, programas se capitalizó esa experiencia?

–El PEPI fue un acierto del Gobierno del Estado de Baja California y la DID-CICESE en ese tiempo, terminó la vigencia y no hubo más interés de parte del Gobierno del Estado. El Centro de Patentamiento fue un acierto del IMPI y la DID-CICESE en ese tiempo, hay algunos todavía operando con ese nombre, nosotros en CICESE lo absorbimos en lo que es la Oficina de Transferencia de Tecnología en la DIID. Ambas iniciativas aportaron de manera importante a la infraestructura, capacitación y experiencia del personal de la DIID para atender las funciones de protección intelectual y transferencia de la tecnología del CICESE.

La PI–CICESE en cifras

–Revisando la PI – CICESE en números, surge la pregunta ¿cuánto ha ingresado de licenciamientos por transferencias de tecnología y patentes? (histórico o ingreso en 2020, para tener un dato puntual, o un % del total del presupuesto CICESE 2020)

–El ingreso por regalías no es todavía algo relevante en comparación con el presupuesto del CICESE, seguimos firmando convenios de licenciamiento y hay una buena expectativa por el potencial ingreso al corto plazo de algunos de nuestros  licenciatarios, esperamos tener una realidad diferente que reportar en los próximos años.

–El lema de este año “La PI y las pymes: Para que las ideas lleguen al mercado” subraya como “meta” el mercado. ¿Este es el enfoque en un centro público de investigación como el CICESE, la innovación en el CICESE sólo apunta al lado economicista o también se trabaja en innovación social?

–No tenemos ninguna limitante; de hecho, estamos haciendo esfuerzos por sumar al panel a un emprendedor social que tiene una Pyme fabulosa y además fue ganador del concurso de Visionaris en 2020 (https://www.ubs-visionaris.com.mx/). Hemos empezado a capacitarnos en innovación social, el año pasado varios miembros de la DIID tomamos un taller en El COLEF. En el CICESE tenemos varios proyectos y propuestas de desarrollo tecnológico dirigidas a comunidades y problemas sociales, platicando con el grupo de investigación de Jesús Favela y Antonio García, acordamos pláticas de innovación social este año y hablar más entre nosotros para ver qué podemos impulsar en conjunto.

–En este 2021 ¿cómo se trabajará, proyectará en el CICESE la innovación en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

–Durante el proceso de planeación 2021-2024 se mantiene como objetivo estratégico “Impulsar la transferencia del conocimiento, de la tecnología y la innovación que se desarrolla en el CICESE, orientadas a la solución de problemas nacionales y en beneficio de la sociedad.” Y ya se seleccionaron los temas prioritarios en los que CICESE va a enfocar sus esfuerzos, así que nosotros en la DIID somos el motor de empuje a esos esfuerzos para impulsar la transferencia de los productos generados.

En el CICESE, los esfuerzos se redoblan a través de acciones diversas: cursos, seminarios, asesorías, búsquedas tecnológicas, trabajo codo a codo con el personal académico que nos suma en sus iniciativas. En la DIID, ocho son los profesionistas que impulsan institucionalmente la Transferencia de Tecnología y la protección intelectual: María Concepción Mendoza, en la dirección; Christian Soto, Elizabeth Rubi y Claudia Hernández como gestores de tecnología; Oscar Rivas y Edith Fernández se enfocan en búsquedas tecnológicas; Leslie Vázquez es gestora de convenios, y Patricia Peralta atiende los aspectos administrativos.

Por lo pronto, para sumarse a la celebración del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, el CICESE invita a la jornada virtual del 29 de abril con la temática impulsada por la OMPI “La PI y las PYMES: Para que las ideas lleguen al mercado”. Los interesados pueden registrarse sin costo alguno en: https://bit.ly/3mADJZG

--

[i] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés) https://www.wipo.int/about-wipo/es/

[ii] Diario Oficial de la Federación. Programa Institucional del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial 2020-2024. Consultado en: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5604831&fecha=12/11/2020&print=true

[iii] Falcón, Erick. Propiedad intelectual: el negocio del conocimiento, en: TODoS@CICESE https://todos.cicese.mx/sitio/noticia.php?stat=Vin&n=175

[iv] López Hernández, Carlos Gerardo. “Retos y paradigmas: de la gestión tecnológica al impuso de la innovación”, en CICESE: los primeros 40 años (2013). México: CICESE

[v] Sobre el Día Mundial de la PI. Consultado en: https://www.wipo.int/ip-outreach/es/ipday/

Palabras clave: Propiedad intelectual, DIID, Día Mundial, conocimiento

anterior