Nestaly Marín: entre algoritmos, música y adaptación
Frunce el ceño cuando habla y el gesto enmarca sus ojos grandes color aceituna. Tiene el cabello chino y medio largo que generalmente sujeta a los lados o con diadema o cola de caballo para evitar que la cascada negra inunde su rostro. Sonríe fácilmente, aunque su hablar es pausado y sereno.
Ocupa el cubículo 120 en dicho departamento, desde donde contempla el mar. El espacio pertenecía a Hugo Hidalgo Silva –recién jubilado– quien le heredó el escritorio, un par de sillas y libreros y una pizarra blanca con anotaciones imborrables.
Durante los primeros siete meses de 2023 fue ayudante de su mentor quien es Investigador Emérito del Sistema Nacional de Investigadores, en el Instituto de Matemáticas de la UNAM; en los meses posteriores y hasta su llegada al CICESE realizó una estancia posdoctoral en el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con el doctor José David Flores Peñaloza. Entrevistado en su cubículo, nos remontamos a su natal Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, que inició operaciones como una estación ferroviaria ubicada a cinco kilómetros de Casas Grandes y poco a poco fue creciendo y consolidándose como un municipio con empresas importantes. Nestaly, al lado de su mamá, papá, un hermano y una hermana, nació, creció y estudió hasta la licenciatura en Chihuahua. Su interés por el cómputo nació desde la secundaria cuando tuvo su primer acercamiento a este artefacto. En el bachillerato técnico continuó con clases de computación y aprendió a programar con un profe que era muy apasionado. “Se llama Ramiro, él me contagió su entusiasmo”. Ese acercamiento se vio reforzado por la imposibilidad de salir del terruño a estudiar. “Computación era la opción que había en el municipio y más me gustaba”. De Nuevo Casas Grandes a CDMX Terminada la licenciatura, Nestaly optó por viajar a la Ciudad de México a buscar trabajo porque no había muchas oportunidades laborales en su área en su ciudad. “No había trabajo directamente relacionado con computación, no me entusiasmaba trabajar en una maquiladora; tenía que irme a Ciudad Juárez, a Chihuahua o a la Ciudad de México”, recuerda nuestro entrevistado. En la gran urbe trabajó en Banco Azteca, “no me emocionaba mucho trabajar ahí, pero fue la primera oportunidad laboral que tuve. Al año iba a renunciar, pero me dieron un aumento salarial y me quedé otro año”, aunque, a la par, Nestaly ya buscaba opciones de especialización.
En esa última etapa formativa tuvo la oportunidad de colaborar con un investigador español –“colaborador de mi asesor, el doctor Jorge Urrutia”– para realizar un doctorado conjunto en la UNAM y la Universidad de Alcalá y así obtener doble grado, con validez en la Unión Europea y México, “lo cual sonaba bastante atractivo”, pero trámites administrativos burocráticos frenaron la opción. Terminados los posgrados con Jorge Urrutia, uno de los líderes en la investigación y diseño de algoritmos, Nestaly decidió priorizar su vida personal. Seis años de noviazgo transcurrieron en paralelo con la formación académica de Nes, “ya está bien”, dijo él deseando al menos un año de tranquilidad en pareja. Por ello, en vez de correr a buscar un posdoctorado en el extranjero –que en la actualidad pareciera un requisito a quien aspire a una plaza académica–, Nestaly optó por meses de ayudantía con Jorge Urrutia, y ocho meses de estancia posdoctoral en la Facultad de Ciencias de la UNAM, con el doctor José David Flores Peñaloza. Ensenada en el horizonte Nestaly conoció Ensenada en 2016 cuando asistió al Latin American Theoretical Informatics Symposium (LATIN) organizado en el CICESE, entre otros académicos por el doctor Edgar Chávez González. A ese primer acercamiento con el puerto y la institución siguieron otras asistencias a talleres organizados por Édgar. Cuando Hugo Hidalgo se jubiló, su plaza se concursó y siguiendo el debido proceso fue ocupada por Nestaly. “Está muy bien la institución. La ciudad fue un cambio radical, pero lo necesitaba”. Con su pareja y sus dos perros –adultos, adoptados– ahora aprecian los más: tranquilidad, calidad de vida, espacio, tiempo, y los menos: ruido, desgaste en desplazamientos… En el CICESE, Nestaly es uno de los cinco investigadores –según la web CICESE– adscrito a la línea de investigación Algoritmos y ciencia de datos. Respecto a su trabajo de apenas meses en la institución, explica que en particular trabaja con algoritmos que tienen que ver con estructuras geométricas. “Queremos ver y conocer las propiedades que tienen diversos objetos para entender el ir y venir de la información que estamos modelando”.
Con esos polígonos, continúa Nestaly, podemos resolver problemas de vigilancia o iluminación. Si se representa una estructura, por ejemplo, un edificio y queremos vigilar la totalidad de su interior, podemos poner guardias en distintas localizaciones. Podemos optimizar la acción con la menor cantidad de guardias; dependiendo de la forma de los polígonos se determina la cantidad de guardias y su colocación. –La tecnología está desplazando actividades humanas, ¿la humanidad debe preocuparse por quedarse desempleada?, ¿cuál es tu percepción al respecto? –Eso ya ha pasado. Avanza con distintos tipos de tecnología, por ejemplo, la automatización que hubo con el avance de la robótica; luego se pasó de lo mecánico al reconocimiento de patrones aplicados a las líneas de producción. Muchos trabajadores han sido reemplazados por máquinas, en diversas etapas y seguirá sucediendo porque las empresas se dedican a generar ganancias. –La promesa fue que, con esta tecnología, los humanos podrían realizar otras actividades más gratificantes e intelectualmente más desafiantes. –Sí, pero en países como México y otros subdesarrollados, esa promesa no se cumple. Incluso en países desarrollados, como Estados Unidos, gran parte de los empleos son de servicios, que son menos valorados por la sociedad. Creo que, en realidad, esa promesa no se puede cumplir en el sistema económico imperante. Melómano Con gusto declarado por la música, la escucha durante varios momentos del día: en los trayectos entre casa y oficina, al pasear a sus perros en la tarde, mientras trabaja un rato o se relaja en casa.
Por falta de espacio en CDMX, tener mascotas era un plan postergado. Pero en Ensenada, Nestaly y su pareja adoptaron dos perros adultos. “Después de trabajar y comer, paseo a mis perros, hago ejercicio un rato y estoy en casa. Soy muy hogaño, ayudo a hacer la limpieza y me gusta cocinar, me relaja. En vacaciones regreso a Chihuahua o viajo a Veracruz de donde es mi pareja. Es de Córdoba, es muy bonito lugar”.
Con 33 años, Nestaly es un joven investigador con “muchísima suerte”, al contar ya con una plaza, en una institución como el CICESE. Si volteamos alrededor, hay muchas y muchos jóvenes que van de posdoctorado en posdoctorado sin lograr un empleo seguro y con prestaciones. –¿Qué opinas de esta situación que afecta a jóvenes como tú? –Tuve muchísima suerte en que la convocatoria CICESE solicitara un perfil académico más teórico, como el mío, y que haya sido seleccionado. Hubo bastantes competidores, sobre todo trabajando en el área de machine learning. Tuve mucha suerte, ya me había visualizado tres o cuatro años de posdoctorado en posdoc. He visto y conozco personas que están en esa situación en México o el extranjero. Cuando estuve en la UNAM observé que iba a ser sumamente difícil tener una plaza ahí, económicamente a los académicos no le conviene jubilarse y, entonces, no se liberan las plazas. Hace falta crear nuevas, pero eso depende de cuestiones presupuestales y no estamos en época de vacas gordas. Es curioso, pero estando en el CICESE salió una convocatoria en la Facultad de Ciencias de la UNAM, para el área de geometría discreta, que está relacionada con lo que hago. Ya habíamos dado el paso para llegar acá, consideramos que Ensenada y el CICESE son muy buenos lugares, así que aquí nos quedamos. Ahora los retos son comunicar de forma atractiva lo que estoy haciendo para atraer estudiantes, dice Nes, ya que hay una gran tendencia hacia el aprendizaje de máquinas e inteligencia artificial.
En el CICESE precisa conocer más las investigaciones de otras áreas para, probablemente, desarrollar proyectos interdisciplinarios. En una reciente tertulia de Física Aplicada conoció a investigadores de telecomunicaciones, al decirles que trabajaba con algoritmos comentamos que los mensajes que se transmiten por redes se representan por grafos geométricos. Se utilizan técnicas de ese tipo para enrutar mensajes y garantizar su envío con rapidez. Otro paso importante es adaptarse completamente aquí, “sobre todo para mi pareja encontrar un trabajo que le guste. No importa cuánto tiempo se tome en encontrarlo, pero que sea algo ideal. Ella sacrificó mucho en acompañarme en mis estudios y venir acá conmigo. Me interesa continuar con mi vida académica, personal, marital, con mis mascotas, ir formando un patrimonio, tener una casa, me gustaría una en el campo. Nunca le he dado tanta importancia a las cuestiones financieras, pero es importante la estabilidad”. –Finalmente, cuéntame un poco cómo ves el mundo actual, ¿qué te gusta y disgusta de tu entorno? –Algo que he notado en los estudiantes, en la gente joven, es que cambió su forma de comunicarse. No la entiendo del todo. No sé si están cerrados a la comunicación. Como docente, con los últimos grupos me ha costado enganchar, que la comunicación fluya en los dos sentidos, parece que su atención está muy dispersa. No sé si ahora uno tiene que aprender a hacer bailes tipo TikTok o algo por el estilo para llamar su atención.
Las cuestiones de comunicación y atención con la gente joven me preocupan. Por otro lado, me gusta que se involucran mucho en cuestiones sociales, defensa de derechos humanos, diversidad. Mi hermana a los 15 años estaba mucho más enterada y consciente de estos temas que yo a su edad, por ejemplo. Pienso que actualmente hay más grupos de gente joven con ideas progresistas. Si bien se hacen visibles, por ruidosos, en redes sociales, hay grupos de jóvenes reaccionarios o conservadores, pero son los menos. Hay un cambio generacional. En mi caso yo tuve mi primer acercamiento con las computadoras cuando estaba en la secundaria, a los 13 años; ahora, desde que son bebés, conviven con alguna pantalla, tienen distintos dispositivos. A mi generación nos tocó adaptarnos a este tipo de herramientas; para ellos, siempre han estado ahí.
Pero las que crean textos, imágenes, música, multimedia utilizan información que tiene un dueño y a quien no se le recompensa. No me va a sorprender que comencemos a ver reclamos por derechos de autor. Yo no veo que los gobiernos estén moviéndose para regular ese tipo de cosas y es que la gente que nos gobierna no sabe de tecnología ni de sus implicaciones. De hecho, ni siquiera quienes estamos en departamentos de computación conocemos todas las posibles implicaciones. Socialmente, estamos deslumbrados con tecnología que no comprendemos del todo. |