Yazmín E. Bracamontes: óptica con visión humanitaria




Semblanzas

Desde el inicio de su etapa profesional Yazmín lo tuvo claro: se dedicaría a una actividad que le permitiera ayudar a las personas y –muy especialmente– contribuir con su salud.

Por eso su opción natural era estudiar medicina y convertirse en una profesional de la salud que pondría sus conocimientos al servicio de pacientes, una idea inspirada en su inquietud por ayudar y en los padecimientos que en ese momento enfrentaban personas cercanas a su entorno.

Pero a pesar de su convicción había un detalle que la hacía dudar: su miedo a la sangre. Aunque no lo describe como una fobia, sí lo relata como un reto mayúsculo que ponía a prueba su vocación por la medicina.

Todavía siendo estudiante de bachillerato, Yazmín acudió a una feria de ciencias donde descubrió la robótica y observó robots de servicio diseñados para apoyar en tratamientos médicos, lo que amplió su abanico de posibilidades profesionales.

Cuando llega el momento crítico de decidirse por la carrera que estudiaría, solicitó una ficha para medicina en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), pero al llegar el momento de la captura…

“Me dijeron, ¿medicina, verdad? Y yo lo pensé unos segundos, solo fue uno, dos y dije ‘no, licenciado en electrónica’”.

Desde ese momento Yazmín E. Bracamontes Rodríguez, actualmente investigadora por México adscrita al CICESE Unidad Monterrey, inició una travesía profesional que, con logros y desafíos, la llevó al campo de la óptica, pero siempre conservando su propósito inicial: ayudar a las personas.

“Usted váyase al kínder”

Contrario a lo que pudiera esperarse, la familia de Yazmín no se sorprendió demasiado con el cambio de carrera.

“Sí lo pensaron un poco pero me dijeron que no se sorprendían porque yo siempre cambiaba dependiendo mis intereses y siempre me apoyaban”, recuerda Yazmín.

Ella les compartió cómo despertó su entusiasmo por la robótica después de haber acudido a la feria de ciencias y no tuvo ningún impedimento para integrarse a la licenciatura en electrónica en la Facultad de Ciencias de la Electrónica de la BUAP.

Desafortunadamente el apoyo y la apertura que recibió de su familia no fueron los mismos de parte de sus profesores de licenciatura, donde su condición de mujer, en una carrera en la que predomina el género masculino, la convertía en objeto de comentarios machistas y condiciones desiguales.

“Cuando yo inicié los primeros cursos no faltaba el profesor que me decía ‘usted no debería estar aquí’. Enfrente de la unidad había un kínder y había un profesor que me decía ‘usted tiene que estar ahí’, pero yo al principio no entendía y lo ignoraba. Me decía ‘usted tiene que estar esperando a los niños del kínder, usted tiene que ser maestra de preescolar’”, relata.

Con semblante noble, Yazmín aclara que de ninguna manera demerita el trabajo de una maestra, por el contrario, les reconoce su labor formativa, pero el profesor expresaba sus comentarios con un sentido denigrante y aludiendo al erróneo paradigma de que las mujeres deben dedicarse exclusivamente a la educación de la infancia.

Más tarde, aquella estudiante de licenciatura se dio cuenta de que la selección de alumnos que acudían a congresos no se basaba únicamente en el desempeño académico.

“En licenciatura –narra Yazmín– fue donde más enfrenté esto y fue como ‘tú no puedes viajar’ y cuando preguntaba ‘¿Por qué no?’ me decían que porque soy mujer”.

Los obstáculos que desencadenaba en su desarrollo profesional el hecho de ser mujer, lamentablemente no se restringieron al área académica.

Durante su proceso de titulación comenzó a buscar empleo con el propósito de obtener los recursos necesarios para inscribirse a un posgrado.

“En los primeros trabajos que apliqué hubo uno en el que pasé varios filtros y finalmente no me dieron el trabajo. Años después me encontré con el reclutador y me dijo ‘lo que sucede es que no te podíamos contratar porque serías un distractor para la línea de operación’”, cuenta.

Aunque en su momento estas experiencias eran causa de frustración, ahora las percibe como situaciones que pusieron a prueba sus capacidades, entrega y vocación.

“Ya estando en el doctorado –recuerda– me encontré con ese profesor que me decía ‘usted váyase al kínder’ y me dice ‘me alegra mucho que no me haya hecho caso’”.

Una nueva pasión

Llegó el momento de elegir el tema de tesis de licenciatura. Hasta entonces Yazmín se había inspirado en la robótica para cumplir, desde el campo de la electrónica, su sueño de ayudar a la salud de las personas.

Al revisar las opciones de temas de tesis que podría desarrollar es cuando se da su primer encuentro con la óptica.

“Yo me encanté –describe– porque dije es la manipulación de la luz, puedo hacer muchas aplicaciones y yo sigo enfocada en ayudar”.

Yazmín considera que haber elegido el área de fibras ópticas para hacer su tesis en el campo de la física aplicada fue “una de las mejores decisiones que tomé”.

Al término de la licenciatura y mientras continuaba con su tesis, comienza a trabajar con el objetivo de prepararse económicamente para inscribirse a un posgrado.

Finalmente ingresa a la Maestría en Física Aplicada de la BUAP donde obtiene el pase directo para el Doctorado en Física Aplicada, también en la BUAP, de donde egresa en 2015.

El sueño materializado

Tras egresar del doctorado, Yazmín E. Bracamontes tuvo oportunidad de colaborar como técnico del Centro de Investigaciones en Óptica (CIO), donde más tarde realizó también una estancia posdoctoral.

A partir de 2022 se convierte en investigadora nacional por México, un mérito que logra con un proyecto para desarrollar un láser de pulsos ultracortos que tiene como aplicación la inhibición de bacterias y fotodescomposición de materiales para el uso de tratamiento fotoquímico.

“Este mismo láser –explica la investigadora– va a servir para dos funciones: una es inhibición de bacterias y la otra es fotodescomposición de ciertos materiales, es decir, que por medio de la energía de la luz y los pulsos ultracortos que emite el láser te va a permitir desintegrar algún material que está causando daño”.

El láser, en su aplicación médica, permitirá ofrecer terapias fotoquímicas para disolver cristales que se crean en el cuerpo, dando solución a pacientes que reciban el tratamiento.

“Quiero, a través de la luz, dar una solución a un padecimiento médico, generar tecnologías médicas menos invasivas o menos dolorosas. Siento que todas las áreas pueden enfocarse hacia la ayuda de algo”, afirma.

A pregunta expresa sobre cuáles considera que han sido sus principales logros hasta ahora, Yazmín reflexiona que la pandemia por Covid-19 marcó un antes y un después en su forma de percibir los éxitos.

Anteriormente –platica en entrevista– pude haber dicho que un logro es que soy SNI nivel I, que tengo cierto número de citas, que he publicado en revistas nacionales e internacionales, que he logrado colaboración no solo nacional sino internacional, pero después de la pandemia te das cuenta que hay más cosas”.

Así es como concluye que su mayor logro no es el ascenso en su carrera como joven investigadora, sino haber llegado al punto del que partió: trabajar para ayudar a las personas con padecimientos de salud.

“Mi miedo a la sangre, a cortar los tejidos, no me permitió ayudar desde la medicina, pero yo quiero ayudar desde otra línea de batalla; esos son mis logros y evidentemente conjugar el amor por mis pasiones y el amor por mi familia que siempre me ha apoyado”, comparte.

Una inspiración

Sin olvidar a la estudiante de licenciatura que se propuso, ante todos los obstáculos, dedicarse al desarrollo de investigación científica, ahora Yazmín busca ser una inspiración para que otras personas que se enfrentan a la desigualdad social también tengan la oportunidad de aspirar a convertirse en profesionistas especializados.

Mediante su labor de divulgación ha tenido oportunidad de visitar comunidades que no cuentan con todos los servicios y oportunidades de acceso al sector académico y a la ciencia, lo que ha despertado su inquietud por contribuir con proyectos de acercamiento de la ciencia a esas comunidades.

Recuerda también con especial aprecio al doctor Evgeny Kuzin, de quien considera que no solo aprendió por su liderazgo académico y científico, sino por sus habilidades para impulsar a los científicos en formación.

“Así como los doctores con los que he colaborado me han inspirado y me han tomado de la mano para salir adelante, a mí también me gustaría hacerlo. Entonces a futuro espero verme como alguien que inspire a lograr sus sueños y objetivos a alguien más”, concluye Yazmín.

Palabras clave: óptica, ciencia, humanitaria

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