¿Qué amenaza a las abejas?


Estudiantes del CICESE han encontrado 600 especies en esta península



Ciencias de la vida

 

Seguramente, alguna vez (o varias)  al observar algo nos gana la nostalgia porque nos remite a historias que al compartirlas suenan a: "Uhhh, cuando era pequeña jugaba con mis primos en el cerro de la Moderna, disfrutábamos de la vegetación, nos maravillaban los insectos y los atardeceres...". Hoy, ya no hay cerro sino un complejo residencial.

La memoria colectiva está repleta de historias como esta, donde el paisaje ha sido tan alterado que aquellos cerros, playas, humedales o dunas solo habitan en nuestros recuerdos. 

Muchas de estas acciones tienen la intención de cubrir necesidades humanas de vivienda, alimentación, turismo... pero ¿qué implica esto para los ecosistemas?

El informe de la IPBES indica que la destrucción y deterioro de los hábitats son la principal causa de pérdida de biodiversidad y es la principal repercusión negativa hacia la naturaleza desde la década de los setenta. Por su parte, la CONABIO informa que en México hemos perdido alrededor de 50% de los ecosistemas naturales.

La pérdida de hábitat por el cambio de uso de suelo afecta a un sinfín de especies en sus diversos procesos, por ejemplo en la polinización. A nivel mundial, aproximadamente 90 por ciento de las especies de plantas dependen de este proceso para su supervivencia, y 75 por ciento de los cultivos que nos brindan alimento, dependen también en gran medida de polinizadores.  

Entre los polinizadores más conocidos tenemos a las abejas, murciélagos, colibríes y mariposas. Otros menos populares son las moscas, polillas, escarabajos y nosotros los humanos. 

Los polinizadores dominantes en casi todos los ecosistemas son las abejas 2. Esto se debe a su abundancia, diversidad, comportamiento, y a sus necesidades biológicas, ya que es el único polinizador que alimenta a su cría con polen. Otros polinizadores visitan las flores únicamente en búsqueda del néctar y en ese proceso mueven el polen de flor en flor. 

Las abejas comparten características morfológicas que les permiten ser buenos polinizadores, como lo son vellosidades plumosas y escopas, las cuales son pelos especializados en el abdomen o último par de patas que les permiten atrapar el polen. Algunas especies no tienen escopas, tienen corbículas, una especie de canastilla para transportarlo. 

A nivel mundial se han descrito alrededor de 20 mil especies de abejas. En México se estiman 2 mil, que pertenecen a 6 de las 7 familias reportadas en el mundo: Halictidae, Andrenidae, Colletidae, Melittidae, Megachilidae, Apidae

La pérdida de hábitat es un factor importante en la supervivencia de estos insectos, pues la mayoría de las abejas anidan en el suelo, en barro, madera o madera podrida, por lo que estos disturbios las dejan sin espacios seguros de anidación.  

El cambio de uso de suelo también trae homogeneización del paisaje y con ello una reducción en la diversidad de recursos florales para las abejas. 

Diego de Pedro y Alejandra Castañeda González, estudiantes del posgrado en Ciencias de la Vida en el CICESE y quienes trabajan con abejas, comparten que otros de los retos a los cuales se enfrentan estos insectos en la península de Baja California, son a la ganadería extensiva, agricultura de exportación, minería y a nuestra falta de conciencia ambiental por parte de la sociedad

“La mayor parte de lo que se cultiva en Baja California es para exportación. Se busca el fruto perfecto, pero ¿qué conlleva esto? Que la tierra tenga muchos insumos, ya sea fertilización, herbicidas, insecticidas, todo lo que permitan a la planta dar fruto en el menor tiempo posible, y esto es perjudicial para los polinizadores”, compartió Diego. 

Las principales afectaciones se dan por los insumos químicos y por el uso de tractores, ya que compactan la tierra y no dejan espacio para la anidación. 

“El otro reto es la educación ambiental. Hay que entender a la naturaleza, a los insectos, como parte de nuestra vida. Vemos algunos intentos de tener jardines, pero son con especies introducidas o con pasto, que involucra excesivo gasto de agua y no favorece a los procesos de anidación. Tampoco ofrece recursos a otras especies, y no solo de polinizadores sino de vertebrados. Algo que podemos hacer es crear jardines con plantas nativas, así como consumir productos de origen local y de preferencia que las prácticas de los agricultores no sean intensivas”, expresó.   

 

 

Como parte de sus estudios de tesis, Diego de Pedro realiza un listado de abejas de la península de Baja California, territorio que cuenta con dos regiones ecológicas altamente diversas: el desierto de Sonora y la Provincia Florística de California. 

Para los grupos mexicanos que estudian abejas, la península de Baja California es como un misterio. La mayoría de las exploraciones que se han realizado son de equipos de instituciones extranjeras. Nuestro equipo, mexicano, tiene hasta el momento una lista de aproximadamente 600 especies de abejas en la península, de las cuales unas 300 provienen de búsquedas bibliográficas que hemos hecho sobre todo en museos de Estados Unidos, las otras 300 las hemos encontrado nosotros y de éstas unas 200 han sido en los alrededores de Ensenada”, compartió D. de Pedro. 

El muestreo que realiza Diego se ha llevado a cabo a lo largo de la península y al norte, en Tecate, Mexicali y Sierra Juárez. Colectan las abejas con una red entomológica y son llevadas al laboratorio para su identificación. 

“El que en dos o tres años hayamos encontrado 300 tipos de abejas nos habla de que hay una gran diversidad. En las regiones xéricas, como son casi todos los ecosistemas de la península, las abejas tienden a tener colores pálidos, grises, dorados que se camuflan con la arena, pero no hay una regla. Es importante saber que la abeja europea o africana (Apis mellifera) es una especie exótica e invasora, no es la única especie de abejas que habita la península de Baja California” indicó. 

La gran diversidad de abejas en nuestra región, según explicó Alejandra Castañeda, se debe a que a estos insectos les agradan los climas mediterráneos.  

Alejandra Castañeda, estudiante del doctorado en Ciencias de la Vida con orientación en biología ambiental, estudia cómo los incendios afectan la biodiversidad y las comunidades de abejas en la región mediterránea del chaparral en Baja California.

El trabajo que realiza Castañeda se ubica en algunas regiones aledañas a Ensenada que se han incendiado históricamente de manera natural. 

Se considera un incendio reciente al ocurrido en un periodo de 3 meses a 1 año; intermedio, de 10 a 20 años, y de máximo clímax de vegetación, de 30 años. 

“Para recolectar en los sitios determinados utilizamos dos métodos de muestreo: una especie de vasos de colores y redes entomológicas. Hasta este momento en mi primer año de muestreo de colecta tengo aproximadamente 1,900 especímenes y posiblemente unas 80 o más morfoespecies. Tenemos 5 familias: Halictidae, Andrenidae, Colletidae, Megachilidae, Apidae, dentro de ellas me encontré con una gran diversidad de colores, de morfologías y estrategias, es impresionante. 

“Logré observar mayor abundancia y mayor riqueza en los sitios que son recientemente quemados, parece que hay un gradiente: en cuanto se incendia un chaparral y empiezan a emerger todas las plantas anuales, éstas pueden producir una mayor cantidad de polen y de néctar, y esto atrae a un montón de especies”, compartió Castañeda. 

 

Una de las hipótesis que tiene esta estudiante del posgrado en CV de por qué se encontró mayor diversidad de abejas en sitios recientemente quemados, es que al liberarlo de la vegetación, el suelo queda desnudo, libre,  para que las abejas aniden. 

Tanto Alejandra Castañeda como Diego de Pedro se muestran sorprendidos por la diversidad de formas, tamaños, colores y estrategias que utilizan las abejas. Están seguros que las buenas prácticas y la educación ambiental pueden guiarnos hacia una mejor interacción entre los humanos y la naturaleza, especialmente con las abejas. 

El cambio climático, la urbanización, la escasez de agua, la inequidad, la pérdida de biodiversidad, son amenazas latentes para las abejas y para la propia humanidad. Es necesario cuestionar nuestros hábitos de consumo  y nuestra relación con el entorno

 

Una manera de conectarnos con la naturaleza o con estos insectos tan diversos es conociendo. Así que la recomendación es salir a nuestros jardines, a los cerros, a las áreas naturales en Baja California, a observar, disfrutar y respetar. A seguir construyendo historias para que luego nos gane la nostalgia.

 

 

1.- Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES)

2.- En la Tundra son las moscas.

Palabras clave: abejas, polinizadores, estudiantes

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