Retos y perspectivas de la investigación antártica: Jerónimo López, en CICESE




Ciencias del mar y de la Tierra

Hay que cuidar al planeta en su conjunto: los cambios en el medio ambiente lo afectan, no importa dónde se generen. Si debido al calentamiento global el deshielo en la Antártica continúa acelerándose, el nivel del mar subirá considerablemente y afectará a los habitantes de las zonas costeras; si el mar en ese continente blanco se calienta, habrá cambios en el comportamiento de las corrientes marinas que podrían detonar efectos en las actividades pesqueras, incluidas las mexicanas, y, por lo tanto, en su economía.

Subraya lo anterior el doctor Jerónimo López Martínez, miembro honorario vitalicio del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR, por sus siglas en inglés) y profesor emérito por la Universidad Autónoma de Madrid, quien participará en la Semana Nacional de Ciencia Antártica Mexicana a realizarse del 1 al 10 de noviembre en la Ciudad de México, Ensenada y Mérida.

En Ensenada, Jerónimo López Martínez ofrecerá dos charlas. El lunes 7 de noviembre de 1:30 a 2:30 pm, impartirá la conferencia “Retos y perspectivas de la investigación antártica”, en el auditorio institucional del CICESE.

La visita del geólogo español a México es resultado del programa del SCAR Visiting Scholar, además de ser acordada con la Agencia Mexicana de Estudios Antárticos (AMEA), “la cual ostenta la representación de México ante el SCAR”, asegura López Martínez, quien fue presidente del citado Comité Científico de 2012 a 2016. El objetivo de su visita es trabajar con investigadores nacionales de diferentes instituciones para impulsar el desarrollo de una ciencia antártica robusta, y apoyar las labores iniciadas por la AMEA para que México se adhiera al Tratado Antártico, signado por 55 países hasta hoy.

El planeta resiste, nosotros no

Datos científicos han subrayado que la huella de carbono resultante de la acción humana, aunque se produzca mayoritariamente en el Hemisferio Norte, llega hasta la Antártica a través de las corrientes marinas y el aire, enfatiza.  Además de gases de efecto invernadero, hay acarreo de microplásticos, de trazas de productos farmacéuticos, y de otros contaminantes que pueden acumularse en la fauna antártica con desastrosas consecuencias.

Además, puntualiza que, aunque el clima es cambiante por definición, el actual cambio climático está permeado por el quehacer humano. En el período Cuaternario, que abarca los últimos dos millones y medio de años, se han sucedido etapas frías o glaciares, así como interglaciares menos frías.

“La actual es una etapa interglaciar relativamente cálida, si la comparamos con la temperatura que había en la Tierra hace 20 mil años, pero a ello se ha sumado la constatada intervención de las actividades humanas. Nuestra contribución al calentamiento ha llegado a límites que deben preocupar seriamente a la propia humanidad.  El planeta resiste, nosotros no”.

El geólogo español destaca porqué es importante preservar a la Antártida: “Es un lugar singular y un semáforo de algunos procesos globales. Más del 90 por ciento del hielo terrestre está allí, por lo que es el foco de mayor generación de frío en el mundo, lo que influye en los balances y la transmisión de energía. El frío y sus largos periodos de oscuridad y luz hacen que la vida se adapte a las duras condiciones del ambiente”.

Eso la ha convertido en un importante laboratorio natural para llevar a cabo muchos estudios en los campos de las ciencias físicas, de la Tierra y de la vida, incluso en el Espacio y la astrobiología, ya que ofrece un excelente escenario para la investigación y prueba de tecnologías aplicables en la exploración espacial.

Un Tratado, un símbolo de paz y cooperación internacional

La importancia del continente blanco llevó a la firma del Tratado Antártico en 1959. “Gracias a este importante acuerdo internacional, la Antártida –que ocupa el diez por ciento de las tierras emergidas del planeta–, no pertenece a ningún país. Mediante el Tratado las decisiones se toman colectivamente y la ciencia tiene un lugar preferente, lo que ha convertido a la Antártida en un símbolo de paz y de cooperación internacional”.

Una de las acciones de los países integrantes del Tratado Antártico, fue la firma del Protocolo de Madrid en 1991 –para la conservación del medio ambiente antártico– el cual entró en vigor en 1998. Una importante acción del Protocolo fue el establecimiento de una moratoria por 50 años, esto es, hasta el 2048, para la explotación de los minerales.

“Sería importante contar con la contribución de México para los desarrollos futuros del conocimiento y la conservación de la Antártida. México tiene un considerable nivel científico reconocido internacionalmente, por ello sería muy beneficiosa su participación en los programas antárticos internacionales y en los foros donde se toman acuerdos sobre el presente y el futuro de un lugar tan significado como es la Antártida”.

Uno de los pasos dado por la AMEA para en un futuro lograr que México sea un país conformante del Tratado Antártico, fue su integración –con apoyo de la Academia Mexicana de Ciencias– al SCAR como miembro asociado, a partir del año pasado.

El SCAR reúne a millares de investigadores de todo el mundo interesados en la ciencia en ese continente, y permite abordar los proyectos de manera cooperativa, consigue sinergias y evita repetir líneas de exploración, entre otras funciones, explicó.

Palabras clave: SCAR, Tratado Antártico, investigación, Jerónimo López, AMEA,

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