Un llamado para que el gobierno y otros sectores se sumen a la agenda en economía y crecimiento azul


Foro internacional organizado por INAPESCA en el CETYS Ensenada


Ciencias del mar y de la Tierra

Con iniciativas y proyectos muy concretos, centros de investigación como el CICESE están abordando y generando acciones en cada uno de los tópicos que comprende la economía azul. Ha costado mucho esfuerzo y mucho dinero, aunque se han logrado generar muchos recursos a partir de fondeadoras, por lo que la pregunta es: Si estamos tan interesados en México por desarrollar una economía azul, ¿en dónde están las políticas públicas? ¿Qué dicen nuestros gobernantes locales, estatales, acerca de ello? ¿Están decididos a impulsar esto?

Tenemos muy buenas intenciones y hacemos todo lo posible desde el punto de vista de la investigación, pero en un esquema de innovación, las hélices que corresponden a gobierno, empresas y sociedad, ¿cómo se incluyen en esto? Porque nosotros solos no podemos.

Esto lo comentó la doctora Carmen Paniagua Chávez, directora de la División de Oceanología del CICESE, durante su participación en el "1er Foro Internacional de Economía y Crecimiento Azul" que organizó en Ensenada el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (INAPESCA), en donde también reconoció que los investigadores muchas veces no tienen la menor idea de que están desarrollando un producto que pudiera tener impacto, generar ingresos o despegar una componente económica importante para la ciudad.

“Estamos metidos en el laboratorio y no nos damos cuenta de eso, (por lo que) tenemos que prepararnos. En el CICESE ya tenemos algunas clases en las que hablamos de economía, hablamos de cómo le vamos a hacer para vender un producto, porque es muy importante educarnos”.

Al comenzar su charla, “El papel de la investigación científica en la economía y crecimiento azul”, Carmen Paniagua destacó cinco puntos relevantes acerca de la importancia del mar y las actividades que de él se derivan. 1. El océano aporta 1.5 billones de dólares en valor añadido a la economía mundial, y se prevé duplicar este valor en 2030 (OCDE). 2. El sector pesquero mundial aporta 120 millones de empleos. 3. El turismo marino emplea a 6.5 millones de personas. 4. Los “activos marinos” suman 25 millones de dólares y generan un “producto marino bruto” de 2.5 billones de dólares anuales (WWF), y 5. Del PIB mundial, 61% proviene del océano y de las zonas costeras (a menos de 100 km del litoral).

Lo anterior, aseguró, no puede darse por sí mismo, sino que se genera a partir de la ciencia, la tecnología y la innovación, por lo que invertir en CTI resulta fundamental para el desarrollo económico y progreso social. “En tanto la investigación y los avances en el campo de las tecnologías contribuyen al progreso económico, social y construyen sociedades más ecológicas e inclusivas, la innovación permite aplicar técnicas científicas y los conocimientos tecnológicos al desarrollo de productos y servicios útiles, así como a la creación de empleo”.

Con relación a la economía azul sostenible, la UNESCO establece: “Entendemos por una economía sostenible del océano aquella en la que una actividad económica se desarrolla de forma equilibrada en relación a la capacidad a largo término de los ecosistemas para soportarla, sin repercusiones sobre su resiliencia y salud.”

El INAPESCA, por su parte, señala que el crecimiento azul “es una estrategia a largo plazo de apoyo al crecimiento sostenible de los sectores marino y marítimo; reconoce la importancia de los mares y océanos como motores de la economía mexicana por su gran potencial para generar bienestar a la población, la innovación tecnológica y el crecimiento económico.”

En el contexto de Latinoamérica y el Caribe, el Banco Interamericano de Desarrollo señala que “27% de la población habita en zonas costeras y, en 2018, más de 2.5 millones de personas (muchas de ellas en situación de pobreza) trabajaron directamente en la pesca o en la acuicultura, lo que significó una contribución económica anual de alrededor de 25 mil millones de dólares al PIB de la región.”

Con este contexto, Carmen Paniagua destacó seis tópicos que abarca la economía azul:  1. Gestión y sostenibilidad de la vida marina y su conservación hacia actividades económicas sostenibles, 2. Eliminar el hambre, asegurar la provisión de alientos y promover la sostenibilidad y la salud de las pesquerías, 3. Acción en favor del clima y gestión de basuras asociadas a la agricultura y a la pesca, así como un océano libre de contaminación, 4. Personas, cultura, comunidades y sociedades hacia una economía azul inclusiva, de todos para todos, 5. Energía sostenible, recursos minerales e industrias líderes en innovación, y 6. Ciudades, turismo, costas resilientes e infraestructura adecuada.

Citó ejemplos de cómo en cada uno ha contribuido el CICESE desarrollando iniciativas y proyectos concretos, como el Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM) que, con financiamiento del CONACYT y de la Secretaría de Energía, durante siete años desarrolló cinco líneas de acción con la intención de conocer posibles impactos ambientales de la industria del gas y petróleo, en los ecosistemas marinos del Golfo de México, así como entender y actuar en caso de posibles derrames de hidrocarburos de gran escala en esta gran provincia oceanográfica.

Las contribuciones incluyen Plataformas de observación oceanográfica; Línea base y monitoreo ambiental, Modelos de circulación y biogeoquímica; Degradación natural de hidrocarburos, y Escenarios de derrames.

Otras iniciativas que destacó la doctora Paniagua son el involucramiento en cuestiones de recursos genéticos de organismos acuáticos, cuyo conocimiento y registro comenzó muy recientemente (2015) por parte de la FAO, o la integración del grupo “Salvemos nuestros abulones”, en el que participan nueve empresas de productores pesqueros, dos productores acuícolas y dos empresas, para impulsar el sustento de cooperativistas, empresarios y para que mejore la comercialización de este recurso.

El laboratorio FICOTOX monitorea toxinas asociadas a florecimientos de microalgas, y su relación con la producción de moluscos, principalmente, incidiendo de manera importante en su cadena de comercialización y exportación, así como en la economía de numerosos sectores. Otro proyecto, este más orientado a la niñez, educación e inclusión, lo encabeza el Laboratorio Marino virtual, que ha integrado charlas y otras actividades para motivar el interés de los más pequeños en temas del mar. Destacó que muchas de sus producciones se han traducido a otras lenguas originarias de México.

Otros proyectos tienen que ver con el estudio y la comunicación social de tsunamis, su ocurrencia e impactos en el litoral del Pacífico mexicano, y en energías renovales, donde se tuvo la sede en junio pasado de la Conferencia Panamericana de Energía Marina (PAMEC). En ésta, dijo, se discutieron los tipos de tecnología requeridos para impulsar el uso de energía sustentable, considerando que lo que se tiene en estos momentos tiene muchos problemas, tanto tecnológicos como de costos.

Habló también de la inclusión de Ensenada (la única ciudad en México) en la iniciativa Ocean Cities, de la FAO, donde el CICESE realizará trabajo conjunto con el gobierno municipal y con los principales sectores de la ciudad. El objetivo, enmarcado en la Década Internacional de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible decretada por Naciones Unidas, es construir un puente para que en Ensenada se establezcan acciones de formación, educación y cultura oceánica.

Lo anterior, indicó la directora, es solo un ejemplo de las cosas que hemos hecho en la comunidad en temas de crecimiento y economía azul. Y cuestionó: “¿Vale la pena invertir en ciencia y tecnología? Porque esto que les acabo de mostrar nos ha costado mucho esfuerzo y mucho dinero”.

Fue entonces cuando hizo un llamado a los gobiernos, a los empresarios y a los demás sectores de la sociedad para que decididamente impulsen una agenda en estos temas, “porque nosotros solos no podemos”.

 

Palabras clave: Economía azul, crecimiento azul, Carmen Paniagua, Foro

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