La ciencia que necesitamos para el océano que queremos: iniciativa de Naciones Unidas


Empezó la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible


Ciencias del mar y de la Tierra

La primera Evaluación Mundial de los Océanos publicada en 2016 por iniciativa de la ONU, resalta que existe un ciclo de declive en la salud de los océanos, con cambios y pérdidas en la estructura, función y en los beneficios obtenidos de los sistemas marinos. “Se están perdiendo, mermando o socavando hábitats productivos de costas, aguas costeras poco profundas, y alta mar y las profundidades oceánicas, debido a actividades extractivas y no extractivas en los planos local y mundial”, señala el documento.

Ante esto, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO propuso que se decretara la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, a manera de reconocimiento por parte de la comunidad internacional de la importancia, la necesidad y la función transversal de estas ciencias en el contexto de la Agenda 2030 que promueve Naciones Unidas.

Tres años tardó la COI en preparar el plan de ejecución del decenio; más de 50 instituciones oceanográficas contribuyeron para definir las prioridades científicas, y se recibieron más de 230 aportaciones por escrito en respuesta al examen por homólogos del borrador preliminar del plan de ejecución en marzo y abril de 2020. Un trabajo acucioso que vio luz el 1 de enero de 2021 y que, de cumplirse, reunirá de aquí a 2030 a un amplio espectro de partes interesadas para que alineen sus investigaciones, inversiones e iniciativas en torno a una serie de prioridades comunes, de manera que el resultado de los esfuerzos conjuntos sea exponencialmente mayor que la suma de las partes.

Como miembro de la COI, México está por constituir su Comité Nacional para la conmemoración del decenio y en él estará participando el CICESE, representado por el Dr. Francisco Javier Ocampo Torres, investigador del Departamento de Oceanografía Física.

De acuerdo a la invitación que recibió el CICESE por parte de la Dirección General de Educación Tecnológica, Agropecuaria y Ciencias del Mar (DGETAYCM) de la SEP, este comité nacional es la estructura que permitirá coordinar a los interlocutores en México, así como generar plataformas inclusivas para formular y ejecutar acciones conjuntas que faciliten el acceso a información, productos y asesoramiento sobre políticas científicas o desarrollo de capacidades, así como “planear y concretar acciones puntuales de carácter nacional y proyección internacional (…) a favor del cuidado y protección de nuestros océanos, además de tener oportunidad de impulsar políticas públicas acordes al desarrollo sostenible de los mismos”.

María Guadalupe Falcón Nava, titular de la DGETAYCM, informó que para lograr la visión de la Década del Océano (“la ciencia que necesitamos para el océano que queremos”), una amplia gama de socios implementarán las Acciones del Decenio en forma de programas, proyectos o actividades durante los próximos diez años. En enero de este año, agregó, la comunidad académica nacional sometió a fondeo 15 programas en una primera convocatoria denominada Acciones de la Década.

Según indicó el doctor Ocampo Torres, una de estas propuestas que busca ser condecorada por la UNESCO es del Consorcio de Investigación del Golfo de México (CIGoM), una iniciativa creada en 2015 a partir de un megaproyecto financiado por el fondo sectorial CONACYT- SENER Hidrocarburos, y que lideró el CICESE durante 5 años.

Una década que ya empezó

El pasado 3 de febrero, durante la apertura oficial de la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el océano enfrenta amenazas sin precedentes debido a la actividad humana.

“Para 2050, puede haber más plástico que peces en el mar. Y todos los arrecifes de coral tropicales del mundo podrían estar muertos a finales de siglo si no actuamos ahora. La protección y la gestión sostenible de los océanos es fundamental para la alimentación, los medios de vida y la mitigación de la alteración del clima y los desastres relacionados”.

Dijo que el covid-19 ha demostrado la fragilidad y vulnerabilidad de las sociedades y que para recuperarse más fuertes y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible es imperativo dejar de degradar el medio ambiente del que depende la humanidad. Para lograrlo, la ciencia y la investigación son vitales.

“Más de 80% de nuestro océano no está cartografiado ni explorado. Sin embargo, las ciencias oceánicas representan una cantidad minúscula de financiación. Para restaurar el medio marino, necesitamos conocimientos: una revolución de las ciencias oceánicas”, explicó.

Por su parte, la directora ejecutiva de la UNESCO, Audrey Azoulay, recordó que los océanos constituyen un bien humano global y un activo ecológico global; son los pulmones azules del planeta porque absorben más de 90% del exceso de calentamiento del cambio climático.

“Pero sabemos que esta capacidad está llegando a la saturación. El océano es una reserva de biodiversidad excepcional, pero en gran parte desconocida. El océano es también un recurso económico importante que asegura el sustento de más de 3 mil millones de personas en todo el mundo gracias a la pesca, el comercio, el transporte o el turismo”.

Coincidió con António Guterres al señalar que el dinero que se invierte en investigación oceánica es demasiado poco. “En promedio, los países invierten menos de 2% de sus presupuestos de investigación en temas del océano. Esto no es suficiente, porque en paralelo, el calentamiento, la acidificación, la desoxigenación y el agotamiento de la biodiversidad están llegando a un punto sin retorno”.

¿Por qué una década de los océanos?

Diversos documentos facilitados por Naciones Unidas señalan que la salud y el bienestar humanos, en particular el desarrollo económico sostenible y equitativo, dependen de la salud y la seguridad de los océanos del mundo.

“Determinados nuevos servicios, como la energía renovable, los recursos genéticos marinos o los minerales de aguas profundas, tienen el potencial de generar importantes beneficios, pero también plantean interrogantes sobre los riesgos para los ecosistemas frágiles y el acceso equitativo a los beneficios generados por los océanos. Desde una perspectiva económica, los océanos tienen una importancia monumental. En 2010, la economía oceánica generó más de 30 millones de empleos directos a tiempo completo y, antes de la pandemia de covid-19, se había calculado que la producción económica de los océanos alcanzaría los 3 billones de dólares estadounidenses en 2030”.

Respecto a cómo están amenazados los océanos, advierten: “Múltiples efectos de actividades terrestres y marinas afectan a más de 40% de la superficie oceánica. La desoxigenación está creando ‘zonas muertas’ y las floraciones de algas nocivas están generando riesgos significativos para la salud humana y las economías. La cobertura de corales vivos, que alberga una importante diversidad biológica y proporciona protección costera y medios de subsistencia, se ha reducido a casi la mitad en los últimos 150 años. (…) Hasta la fecha, tan solo se ha cartografiado 19% del fondo oceánico, y existen amplias zonas de las profundidades marinas, y de las regiones ártica y polar, de las que no sabemos prácticamente nada sobre la distribución de las especies, los ecosistemas, los procesos oceánicos y los factores de perturbación.”

Siete son los resultados que describen “el océano que queremos” al final del decenio:

1. Un océano limpio donde se detectan y se reducen o eliminan las fuentes de contaminación.

2. Un océano saludable y resiliente donde se entienden, protegen, restauran y gestionan los ecosistemas marinos.

3. Un océano productivo que sustenta el suministro sostenible de alimentos y una economía oceánica sostenible.

4. Un océano predecible cuyas condiciones cambiantes son entendidas por la sociedad, que está capacitada para responder a ellas.

5. Un océano seguro donde la vida y los medios de subsistencia están protegidos de los peligros relacionados con el océano.

6. Un océano accesible con un acceso abierto y equitativo a los datos, la información y la tecnología y la innovación.

7. Un océano inspirador y estimulante que la sociedad entiende y valora en relación con el bienestar humano y el desarrollo sostenible.

Audrey Azoulay dijo que en enero de 2021 los líderes de 14 países, que representan más de 40% de las costas del mundo, se comprometieron con la gestión sostenible de los océanos para 2025, estableciendo así una agenda de acción que podría contribuir a sacar de la pobreza a millones de personas y alcanzar 20% de los objetivos planteados por la UNESCO respecto a reducción de gases de efecto invernadero.

Además de favorecer el desarrollo de temas clave para la sociedad, como la gestión y adaptación de zonas costeras, la planificación de una economía azul, el establecimiento de áreas marinas protegidas, la elaboración de políticas oceánicas nacionales o la gestión de pesquerías, entre otras, las actividades a desarrollar en esta década, a nivel científico, incluyen:

• Atlas digital integral del océano.

• Sistema integral de observación del océano para las principales cuencas oceánicas.

• Entendimiento cuantitativo y cualitativo de los ecosistemas oceánicos y de su funcionamiento como cuencas oceánicas para su gestión y adaptación.

• Portal de datos e información oceánica.

• Sistema integrado de alerta contra amenazas múltiples.

• El océano en la observación del sistema terrestre, la investigación y la predicción secundada por las ciencias sociales y humanas, y la valoración económica.

• Desarrollo de capacidades y transferencia acelerada de tecnología, formación, educación y cultura oceánica.

Es obvio que el principal desafío que plantea esta iniciativa global, restaurar los océanos, es enorme e implica establecer una nueva relación entre la humanidad, las ciencias oceánicas y los mares y costas. Buscar la condecoración del CIGoM por la UNESCO es una de las aportaciones de México y del CICESE en el contexto de esta década que recién comienza.

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Palabras clave: Década de los Océanos, ONU, COI, UNESCO, Francisco Ocampo

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