Pescadores y pinnípedos compiten directamente por el recurso pesquero


Estudian la percepción de los pescadores sobre lobos marinos y focas



Ciencias de la vida

Al contabilizar que cerca de 20% de los pinnípedos varados en las playas de Ensenada, entre ellos lobos marinos y focas, presentaban heridas de bala y objetos punzocortantes como causa de muerte, un grupo de investigadores consideró necesario estudiar cómo es la interacción entre los pinnípedos y las comunidades pesqueras.

En un artículo científico publicado recientemente en la revista Aquatic Mammals, el grupo de investigación conformado por Alejandro Arias Del Razo, investigador de la Universidad de las Américas Puebla; Gisela Heckel, del CICESE; Yolanda Schramm, de la UABC; y Andrea Sáenz Arroyo, de El Colegio de la Frontera Sur, reportó cuál es la percepción que tienen los pescadores de la costa oeste de Baja California sobre los pinnípedos, en específico sobre el lobo marino de California y la foca común de puerto.

Desde 1998, la Dra. Gisela Heckel, junto a sus colegas de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos de Ensenada, A.C. (ICMME), han realizado recorridos en las playas de Ensenada para registrar los varamientos de mamíferos marinos. “Platicando con los pescadores confirmamos que no quieren a los lobos marinos. Desde antes habíamos observado esto porque hicimos un estudio y nos dimos cuenta de que casi 20% de los animales muertos que encontrábamos en las playas tenían heridas de bala, las aletas cortadas, o estaban golpeados, con la mandíbula destrozada, por ejemplo”, compartió la investigadora.

A partir de esto iniciaron una búsqueda de información y encontraron que la interacción entre pesquerías y el 80% de las especies de pinnípedos ha ocasionado problemas ecológicos y económicos en otras partes del mundo. Por ejemplo, en Escocia, entre 1993 y 2004 la población de la foca común de puerto disminuyó entre 2 y 5% por año; muchas de ellas murieron por heridas de bala. En Suecia, en 2001 se atribuyó una pérdida económica de hasta 110 mil euros (por cada 50 pescadores) por la interacción con la foca común.

Como los pinnípedos entran a las redes y los cultivos de peces, los pescadores no los quieren y toman medidas contra ellos. Una de ellas, muy drástica, es matarlos a balazos. Incluso hace algunas décadas, los pescadores de distintos países pedían a sus gobiernos “podar” la población, hacer matanzas dirigidas para bajar considerablemente la población de los pinnípedos. Algunos gobiernos lo permitían aún en la década de 1960, pero con el cambio hacia una perspectiva conservacionista, esto se modificó. En México los pinnípedos están protegidos por la NOM-059 y su matanza está penalizada con cárcel y multas de hasta 20 mil salarios mínimos.  

La idea de este artículo surgió cuando el Dr. Alejandro Arias del Razo cursó el doctorado de Ecología Marina en el CICESE. Su tesis fue sobre el uso de hábitat de cuatro especies de pinnípedos que habitan las islas del Pacífico, ubicadas en Baja California, así que él agregó un capítulo sobre la percepción de los pescadores.

La percepción

“Lo que queríamos era establecer en Baja California, porque no se había hecho antes, cuál es la percepción de los pescadores sobre cuatro especies de pinnípedos (lobo marino de California, foca de puerto, elefante marino del norte y lobo fino de Guadalupe) en las islas del oeste de la península, y con qué especies interactúan más”, explicó la investigadora.

Para ello, primero realizaron entrevistas a 77 pescadores que pertenecen a tres cooperativas que laboran en las islas San Jerónimo, Natividad, Asunción y San Roque. Además, se entrevistó a buzos de una compañía de acuacultura cuya actividad primaria se realiza en la Isla Todos Santos. Primero, se les mostraron fotografías de los pinnípedos a los pescadores para que los identificaran. Después, compartieron su experiencia en la pesca, qué tipo de equipo utilizan, las especies que pescan, si algún animal ha interferido con su pesca, con qué frecuencia y cómo ocurría.

Los resultados del estudio muestran que los pescadores piensan y sienten que compiten directamente con los pinnípedos por los recursos pesqueros. Las especies más identificadas son el lobo marino de California, seguido por la foca común de puerto.

A través de las entrevistas, los investigadores se dieron cuenta de que en realidad la frecuencia de interacción con los pinnípedos estaba en la memoria a largo plazo de los pescadores, ya que 81% de los pescadores mencionaron que la interacción con estos mamíferos ocurre casi a diario. Sin embargo, solo 21% de los entrevistados dijeron que habían interactuado con un pinnípedo el día de pesca previo.

Los pinnípedos aprovechados

“Son animales que aprenden, como cualquier otro mamífero, a buscar su alimento. (En este caso) aprenden que no tienen que cazar mucho, ni buscar mucho, ni esforzarse demasiado para encontrar alimento. Éste ya está ahí capturado en las jaulas y redes. Un animal le enseña a otro y así llegan a las redes de pesca”, compartió la Dra. Heckel, en relación con el comportamiento de los pinnípedos.

La frecuencia de interacción entre pescadores y pinnípedos depende mucho del tipo de pesquería y qué tanto han aprendido los pinnípedos a aprovecharse del recurso pesquero, por lo que el problema es distinto en cada campo. En esta región las cooperativas se dedican principalmente a la captura de langosta, que se realiza con trampas, y de abulón, que se captura a mano, buceando. El 18% de los pescadores entrevistados reportaron que los lobos marinos interfieren con la pesquería de langosta, porque al robar los cebos de las trampas, dañan el equipo.

Los pinnípedos no comen langosta ni abulón, prefieren a los peces. Entonces, la mayor interacción se da con pesquerías que usan redes de deriva o agalleras y de cerco. En los cultivos, los pinnípedos que tienen la fuerza suficiente muerden y entran a la red, comen el producto. En cualquier caso, al escapar se llevan la red si ésta se engancha a sus cuerpos, lo que provoca infecciones y muerte por asfixia cuando el animal sigue creciendo.

En Asunción, San Roque y Natividad, la pesquería reportada con mayor interacción de pinnípedos fue la de pescado blanco, que se captura con red agallera. Mientras que, en San Jerónimo, se reportó la de rocote, lenguado y lubina blanca.

Los índices de enmarañamiento encontrados en las islas de Baja California son un indicador más de que, a pesar de que el conflicto por interacción existe, su magnitud, menor a 1%, es mucho más baja que en otras áreas. En la bahía de La Paz, por ejemplo, donde las redes agalleras son más comunes, el índice de enmarañamiento se ha reportado en 9%. A nivel mundial, el promedio es de 0.37%.

Si no hay protección en la parte superior de los cultivos, los lobos marinos son capaces de saltar y entrar al cultivo. “Son increíblemente inventivos y creativos para meterse a las jaulas. Se ayudan unos a otros para entrar. Hacen equipo y tienen un comportamiento de cooperación entre ellos. ¿Cómo los van a querer si hacen todo eso? No solo roban el pescado, también dañan el equipo de pesca”, mencionó la Dra. Gisela Heckel.

Las focas se alimentan de peces de fondo, como rocote y el lenguado. Así que el conflicto de interacción con ellas es en menor grado, o por lo menos no fue reportada por los pescadores entrevistados.

La coexistencia

Tanto los pinnípedos como la productividad pesquera pueden coexistir si los pescadores son tolerantes. Sobre todo, si ellos mismos encuentran la forma de evitar que los lobos interfieran. “Es como una carrera armamentista”, compartió la investigadora. “Cuando no los matan, los pescadores son ingeniosos: usan un cebo atractivo y lo alejan de la zona donde están esperando capturar langosta. Esto es un distractor para los lobos”.

Los pescadores de Isla Natividad mencionaron en las entrevistas que la interacción con lobos marinos ha disminuido desde que empezaron a utilizar trampas más fuertes y trampas señuelo lejos de la zona de pesca para distraer a los depredadores.

En ocasiones los ahuyentan al golpear el fondo de las pangas. En otros países se utilizan dispositivos acústicos que emiten sonidos bastante fuertes para ahuyentar a los depredadores.

¿Qué hace falta?

El gobierno tiene la obligación de proteger a las especies; sin embargo, aplicar la ley es la parte difícil. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) es la encargada de vigilar a las especies protegidas, pero la escasez de recursos económicos y humanos dificulta su objetivo. La única forma en que la PROFEPA puede sancionar a una persona que comete un delito, es encontrándolo en el momento, in fraganti.

Una de las estrategias establecidas que ha funcionado para incrementar la vigilancia y evitar la muerte incidental de especies durante la actividad pesquera es el Programa Nacional de Observadores a Bordo, que oferta la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, específicamente para las pesquerías de atún y sardina.

“Hace unos años yo era muy comprensiva con los pescadores, pero con el tiempo me he dado cuenta de que no hay excusa para matar a estos animales. Es mejor que busquen métodos, como los que ya han encontrado, para evitar que los mamíferos marinos se metan en sus redes y les roben el producto. No es correcto matar fauna silvestre solo porque les moleste”, agregó la investigadora.

Al ser depredadores tope, los pinnípedos juegan un papel muy importante desde el punto de vista ecológico.

Otra razón

Debido al incremento de actividades costeras en la región, se espera un incremento en las interacciones. El artículo publicado reporta que las poblaciones de langosta y abulón han disminuido en otros lugares de la Corriente de California y en la costa de California, factor que coincide con el incremento de las interferencias entre los lobos marinos y las pesquerías de langosta en estos lugares.

Como no es el alimento favorito de los pinnípedos, esto sugiere que la competencia por comida ha aumentado debido al agotamiento del ecosistema. Por lo tanto, las interacciones entre pescadores y pinnípedos deben ser más frecuentes en lugares donde la sobrepesca agota la abundancia de las presas preferidas por estos mamíferos marinos. Además, la cadena trófica se ha reducido no solo por el impacto antropogénico, sino también por los cambios de eventos oceánicos climáticos extremos, como “El Niño”, que modifican las condiciones del ecosistema marino y obligan a los depredadores a desplazarse mayores distancias para encontrar presas o a alimentarse en niveles más bajos de la cadena trófica.

Palabras clave: Percepción, Interacción, Pinnípedos, Baja California, lobo marino, foca

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