Homenaje a Federico Graef y Guido Marinone: estudiosos del océano, directores sagaces




50 Aniversario

El Departamento de Oceanografía Física (DOF) del CICESE rindió homenaje a la trayectoria de dos de sus investigadores, los doctores Federico Graef Ziehl y Guido Marinone Moschetto, quienes también fueron directores generales de la institución durante diez y poco más de cinco años, respectivamente, y cuyo nuevo plan de vida incluye la jubilación.

Visiblemente interesados en lo que se expresaba de ellos, ambos ocuparon los asientos de la primera fila del auditorio Pedro Ripa que el viernes 17 de noviembre lució un lleno total, incluso con personas de pie. Durante el homenaje a Graef y Marinone, se hizo un recuento breve de sus temas de investigación y de su liderazgo al frente de la dirección general del CICESE; en un ambiente relajado y amistoso no faltaron las anécdotas que, a veces, concluyeron en risas o carcajadas.

A la derecha de Guido Marinone estuvo su inseparable esposa, también investigadora del CICESE, la doctora Lucila Lares; a la derecha de Federico Graef, dos mujeres le acompañaron, sonrieron, animaron: su esposa, técnica del CICESE, Laura Vélez, y su hija Daniela.

Dirigió el homenaje, dio la bienvenida a los oradores e invitó a la audiencia al diálogo, la doctora Tereza Cavazos, investigadora del DOF, quien también recordó que “el 17 de noviembre de 2008 falleció Antonio Badán, un científico que también dejó huella”; al recuerdo, la audiencia respondió con una ola de aplausos.

En el evento, el primer orador fue del doctor David Covarrubias Rosales, director general del centro, quien destacó la muestra de amistad de los integrantes del departamento organizador del homenaje y los 15 años de la historia de los festejados como directivos: “Hicieron muy bien las cosas y han sido una fuente de inspiración para mí, para seguir la ruta que ellos marcaron”.

David Covarrubias agradeció a los homenajeados por la “confianza, amistad y compromiso por esta institución; gracias por todo lo hecho”; les deseo éxito en sus nuevos proyectos al lado de sus parejas y familias, y les dijo que las puertas del CICESE siempre estarán abiertas.

Ondas, lluvia, remolinos, y un temple tenaz

Con el título "Ondas, lluvia y remolinos: la inquisitiva vida académica de Federico Graef”, el doctor Luis Zavala Sansón, investigador del DOF, resumió dos características del homenajeado: sus tres principales temas de investigación – ondas, lluvia, remolinos– y el carácter firme, tenaz, persistente que en su faceta de director general del CICESE fueron decisivos para dar a la institución megaproyectos millonarios, los de mayor monto en los primeros cincuenta años del centro.

Zavala habló del objeto de estudio de Graef, las ondas de Rossby, denominadas así por Carl-Gustaf Rossby, que son oscilaciones que se producen en el océano y la atmósfera. “Los estudios analíticos de las ondas de Rossby generaron el programa Graefiano cuya meticulosidad permite el estudio de problemas sin fronteras”.

De sus estudios en lluvia habló de dos etapas considerando la investigación en climatología regional y en comportamiento de procesos climáticos, utilizando modelos globales y regionales, esto último en alianza con uno de sus exalumnos, Ramón Fuentes Franco. Respecto al tercer tema, Zavala se refirió a la investigación de remolinos oceánicos de mesoescala estudiando fenómenos de traslación y dispersión. Y destacó: “Federico inquiere, indaga, pregunta, posee una gran curiosidad intelectual”.

De estudiante a investigador y director del CICESE

El doctor Alejandro Parés Sierra hizo un breve recuento académico de su colega Guido Marinone, quien desde su estancia en CICESE como estudiante de maestría colaboró con varios artículos con su también director de tesis, el doctor Pedro Ripa (†).

Parés destacó las contribuciones de Guido Marinone para entender de manera científica la variación estacional del Golfo de California, y se refirió al modelo Hamsom adoptado durante sus estudios doctorales en Canadá, y en sus últimos años sus colaboraciones transdiciplinarias con otros colegas, como biólogos. “Mucho de lo que sabemos del Golfo de California se lo debemos a Guido Marinone”, enfatizó Parés.

El estilo personal de dirigir

El doctor Julio Sheinbaum Pardo habló del estilo de los homenajeados al dirigir al CICESE. Expresando duda respecto al autor de la frase “Para hacer ciencia se requiere 1% de inteligencia y 99% de perseverancia” (se le atribuye a Einstein), Sheinbaum no titubeó al aplicar la frase y sus porcentajes a la tenacidad que debe tener un líder para romper paradigmas.

Julio Sheinbaum hizo un recuento de las primeras investigaciones cicesianas en el Golfo de México, particularmente en la corriente de Lazo, que dieron fuerza y renombre al grupo Canek. Ese precedente llamó la atención de la Marina de Estados Unidos y así comenzó una colaboración. Cuando Petróleos Mexicanos se interesó en el estudio y exploración de petróleo en agua profundas supo por los estadounidenses que un grupo de mexicanos (Canek) era líder en investigación.

“No fue fácil convencer a Pemex, pero la perseverancia de Federico Graef marcaron el inicio de proyectos de gran cuantía con la paraestatal y fueron escalando hasta lograr megaproyectos (Pemex, CIGoM) que representaron al CICESE un ingreso superior al presupuesto federal”, dijo Sheinbaum.

Y la derrama del dinero puede verse en infraestructura y equipo que han sumado al liderazgo del CICESE; aunque también hubo problemas “es difícil dar servicios con la estructura administrativa de la institución”.

A Guido Marinone tocó dar seguimiento a los megaproyectos y continuar varias negociaciones, enfrentar la extinción de los fideicomisos incluso “con una carta que se envió a la Cámara de Diputados”.

De San Francisco a Ensenada; de pescados y un rescate

Durante el evento de homenaje, las anécdotas sobraron igual que las carcajadas. El Doctor Edgar Pavía rememoró aquel día de 1987, cuando conoció al Doctor Federico Graef. Llegó a la Reunión de Otoño de la AGU, en San Francisco, vestido con saco, corbata, portafolio en mano. Ambos eran estudiantes y compartían la pasión por el océano, por lo que de manera irremediable se amistaron. Ese día terminaron en un restaurante de comida oriental. El resto del evento fue sobre intercambiar percepciones, el futuro, se volvieron casi diarias las salidas a comer.

Al concluir la Reunión de Otoño siguieron en comunicación, a través de los años intercambiaron postales desde Hawái y Florida, lugares donde estudiaban sus posgrados. Ninguno de los dos imaginó que años después se reencontrarían en el CICESE.

Al arribo de Pavía a este centro de investigación siguió el de Graef. En el Departamento de Oceanografía Física (DOF) se abrió una plaza y Graef decidió aplicar. Ya con el expediente listo para ser enviado al comité, el Doctor Mario Martínez, entonces director del centro, se acercó a Pavía para comentarle que la plaza se abriría hasta el siguiente año. Fue entonces que el querido amigo de Graef le mostró al director el libro más reciente de Henry M. Stommel, entre los agradecimientos figuraba el nombre de Federico. ¿Cómo no contratarlo, si el oceanólogo más importante del mundo lo había mencionado en su obra?

Lo trajeron a Ensenada para trabajar como investigador. Pavía lo llevó a El Rey Sol para que probara lo más representativo del puerto, y en aquella época estaba de moda el pez espada en salsa de cilantro. Motivado, Graef ordenó lo más popular del menú, y al dar el primer bocado, aseguró, sin lugar a duda, que no era pez espada. Llamaron al mesero para conocer, de boca del chef, qué tipo de pescado les habían servido. No fue por reclamo, ni curiosidad, ya Graef supo desde el principio el nombre de la especie en su plato. Primero dijeron que era marlin, pero el joven Federico insistió que no, eso no podía ser. Su sensible paladar había protestado.

“Esto es vela”, señaló. En cocina lo confirmaron. Tiempo después, retiraron el platillo del menú porque alguien en Ensenada logró distinguir la diferencia entre pez espada y vela.

Graef hizo carrera en el CICESE, formó parte del grupo de estudios básicos, colaboró en el proyecto Golfo de México y Mar Caribe. También salvó un par de vidas. Una ocasión que viajaron a Puerto Vallarta para una reunión de la Unión de Geofísica Mexicana (UGM), libró de las olas a Mario Martínez. “¡Federico rescató al director!”, recuerda Pavía, y toda la asistencia se echa a reír.

Una vida en el CICESE

El doctor Guido Marinone es la definición de “ciceseano”. Entregó su vida a este centro. Cuando llegó a la Facultad de Ciencias Marinas de la UABC, en 1973, el CICESE recién abría sus puertas, y aquel muchacho oriundo de Mexicali decidió atravesarlas al concluir la licenciatura unos años después.

En 1978 comenzó a estudiar la maestría en oceanografía física en el CICESE, colaborando con el doctor Pedro Ripa en una docena de artículos. Para 1989 se fue a Canadá a estudiar el doctorado, y regresa al centro en 1994, donde su carrera como investigador escala, y crea el primer modelo tridimensional de la Bahía de los Ángeles. En 1997 lo nombran director del DOF y director del CICESE en 2015.

“Nunca creí que me homenajearan, pero se los agradezco mucho, a todas las personas que me brindan su tiempo y se encuentran aquí presentes”, expresó Guido Marinone durante el tiempo para dar sus palabras. “Más que todos los artículos producidos durante 40 años en el CICESE, he ganado amigos, los mejores, y aunque me vaya, sé que nos vamos a seguir mirando”, agregó. También mencionó la importancia de sangre nueva, brindarles espacio a los nuevos brillos, “el turno de los y las jóvenes”.

Por su parte, el Federico Graef agradeció la oportunidad de participar en los grandes proyectos del CICESE, “todos de suma importancia en la historia del centro”, y expresó que, con su jubilación, inicia una nueva etapa de su vida, que desea darle vuelta a la hoja, aprovechar el tiempo, “hay muchas cosas por hacer”, aseguró, con los ojos ligeramente llorosos. Acarician su corazón tantos años, tantos recuerdos.

Dejan la vara muy alta

La doctora Carmen Paniagua Chávez, directora de la División de Oceanología, cerró el evento recordando algunas de las grandes hazañas de ambos exdirectivos, y aseguró: “la vara que ustedes dejan está muy alta”.

“Fue un privilegio trabajar con ustedes, no sólo le han aportado a la oceanografía, han sido el corazón y el alma de nuestro querido CICESE. La pasión de Federico y Guido por comprender los océanos ha sido un rayo de inspiración, han impactado en nosotros”, aseguró.

Paniagua les deseó luz, que sus proyectos personales sean tan bastos como el trabajo con el que contribuyeron al centro, y aseguró que se aferrarían a los recuerdos, los buenos tiempos con ellos.

“Gracias por aportar tanto a nuestras vidas y a la historia del CICESE”, finalizó Carmen Paniagua.

Palabras clave: Homenaje, jubilación, Federico Graef, Guido Marinone, DOF, ondas Rossby

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