Por una cultura sísmica en Baja California


Lunes 21 de junio de 2021/9:30 horas/Primer Simulacro Nacional



Ciencias del mar y de la Tierra

Hagamos un ejercicio. Al llegar a nuestra casa ubiquémonos en un espacio, ya sea en nuestra habitación, en la cocina o en la sala. Repasemos por un momento el lugar; el acomodo de los muebles, las paredes, la ubicación de la puerta.

¿Qué pasaría si comenzara a temblar? ¿Qué harías? ¿Qué objetos podrían lastimarte? Al intentar salir ¿algo obstruiría tu paso? ¿Tienes algún plan de emergencia?

El solo hecho de pensar en ese momento puede llegar a abrumarnos. Más allá del miedo y la desesperación, hay que hacer una pausa y preguntarnos si estamos preparados. 

Los terremotos no se pueden predecir, son inevitables. Lo que nos queda es trabajar por una cultura sísmica y por la seguridad de las personas y sus bienes materiales.

“Baja California es una zona sísmica, por ello debemos entrar en una dinámica de vida para incrementar nuestra seguridad ante el fenómeno. No todos los daños son causados por edificios derrumbados, un gran número de personas heridas y daños materiales son ocasionados por los objetos que integran el mobiliario y las comodidades en nuestra casa, donde trabajamos o en la escuela”.

Lo anterior lo mencionó Luis Humberto Mendoza Garcilazo, investigador del Departamento de Sismología del CICESE y quien ha dedicado alrededor de 40 años a trabajar por una cultura sísmica en Baja California.  

 

 

Riesgo sísmico, una medida que nos involucra a todos

El riesgo sísmico es la probabilidad de daño a bienes materiales y al número de personas lesionadas o muertas durante un sismo. Involucra, el peligro o amenaza, la vulnerabilidad y la exposición.

La amenaza o peligro se refiere a cuando una concentración de personas, en ciudades o comunidades, se encuentran habitando cerca de fallas activas. Esta amenaza, según explicó Mendoza Garcilazo, está presente en todo el norte de Baja California. El segundo elemento para calcular el índice del riesgo sísmico es la vulnerabilidad, es decir si la población, las construcciones y las ciudades están preparadas para el fenómeno. El último elemento es la exposición al fenómeno, la cual consiste en valorar los costos materiales y de pérdidas humanas.

Amenaza + Vulnerabilidad sísmica + Exposición= Riesgo sísmico  

El riesgo sísmico varía dependiendo de la región. En el Valle de Mexicali, compartió Mendoza, la amenaza es mayor por la cercanía a fallas, pero la vulnerabilidad es menor debido a las experiencias previas de sismos que les ha llevado a tener una mayor conciencia sísmica.

“En Tijuana y Ensenada la amenaza es menor, pero la vulnerabilidad es mayor, lo cual incrementa el riesgo sísmico. No sabemos cómo están construidas nuestras casas y se nos olvida que vivimos en una zona sísmica. En Tijuana hay deslizamiento en los cerros sin movimientos telúricos, esto deja sin casa a muchos habitantes. Crecemos para arriba y no estudiamos el suelo, estamos débiles y el riesgo en la costa se incrementa” indicó.

 

 

Otro factor que se toma en cuenta para calcular el índice de riesgo sísmico es el tipo de suelo sobre el cual están edificados escuelas, hospitales, casas habitaciones…

Mexicali es un valle plano y tiene aproximadamente 3 kilómetros de sedimentos en profundidad. El municipio de Tecate está rodeado y construido casi en roca. Tijuana tiene un suelo de un millón de años, a pesar de ello se le considera un suelo joven ya que en ese tiempo no logró compactarse, por ende sus suelos son suaves. Rosarito cuenta con suelos más o menos planos, pero antiguos y afectados por erosión.  

“En Ensenada tenemos asentamientos en una buena parte de roca y otra parte de sedimentos que es  por ejemplo el arroyo La Misión y El Gallo y zonas costeras. A diferencia de Mexicali que tiene 3 km de sedimento, nosotros tenemos solo 8 metros. Por todas estas diferencias cada zona urbana tiene un riesgo sísmico distinto”.

Un paso importante para lograr calcular dicho índice es identificar las zonas de mayor vulnerabilidad, un esfuerzo para ello fue la creación del Atlas de Riesgo del Estado de Baja California, donde el CICESE a través de Mendoza Garcilazo coordinó a los diferentes grupos de trabajo.

 

Agregó que a pesar de que existe un atlas de riesgo no se ha logrado calcular el índice de riesgo sísmico para Baja California. Hacerlo no es solo tarea de la parte técnica, en este caso del CICESE, sino que involucra la voluntad de las autoridades, instituciones y de la sociedad en general.

Existen diversos esfuerzos para lograr que Baja California sea un estado con cultura sísmica, uno de ellos es la conformación del programa Radius Tijuana en 1998.

“Radius (Herramientas de Riesgo de Evaluación Sísmica en Zonas Urbanas) es un proyecto de Naciones Unidas bajo una iniciativa japonesa. En 1995 en la ciudad de Kobe en Japón sucedió un terremoto donde murieron más de 5 mil personas y las afectaciones fueron impresionantes. Desde entonces la población japonesa compartió que los terremotos no eran solo cuestión de los ingenieros, sismólogos o bomberos, sino que era un asunto de todos.

“Durante el primer año de Radius participaron 240 instituciones, todas con la intención de reducir el riesgo sísmico de la ciudad de Tijuana. Hemos trabajado por más de 20 años en ello, llevamos alrededor de 198 reuniones, han desfilado aproximadamente 500 instituciones y hemos sobrevivido a ocho ayuntamientos”, indicó.

Cada institución se compromete a realizar diversas acciones, como revisar su infraestructura, sus planes de contingencia e impulsar una conciencia sísmica desde sus áreas de trabajo. Mendoza Garcilazo indicó que la labor del Grupo Radius continua a pesar de los cambios de gobierno en Baja California, lo que en ocasiones retrasa el trabajo. Aun así continúan trabajando.  

 

 

Apropiarnos del conocimiento nos puede llevar a tomar mejores decisiones, por ejemplo en caso de un sismo. Participar en los simulacros, como el del 21 de junio, es una manera de caminar hacia ello. 

Existen diversas recomendaciones que emiten las autoridades a nivel nacional y estatal. Una de ellas es la elaboración de un plan.

Plan Familiar de Protección Civil

1.- Identificación de riesgos: Revisar el estado de construcción de la vivienda y de sus alrededores. Mantenga en buen estado tuberías de gas, agua y electricidad. Identificar mobiliario que represente peligro y sujetarlos.

2.-Rutas de evacuación: Hacer un croquis de nuestra vivienda y de los posibles peligros y obstáculos para salir. Es importante identificar los lugares dentro y fuera del hogar donde haya menor riesgo.

3.-Plan de Emergencia: manténgase informado de las recomendaciones de las autoridades antes y después del sismo, esto para tomar las decisiones más adecuadas.

4.-Simulacros: el realizar simulacros es una oportunidad para corregir nuestro plan y sobretodo permite prevenir y fomenta la cultura sísmica.

Protección Civil de los cinco municipios y del estado de Baja California recomienda que para organizar un Plan Familiar se deben realizar reuniones con las personas que habitamos la vivienda. Es importante repartir las responsabilidades, tener una mochila de emergencias, así como un botiquín con lo necesario y verificar cada cierto tiempo que éstos se encuentren en buenas condiciones. 

 

 

Por último Mendoza Garcilazo invita a la población de Baja California a estar informados y preparados. Recordar que todos podemos actuar de una manera informada y responsable desde nuestros espacios. En casa contar con un plan, en nuestros lugares de trabajo conocer los protocolos de acción, y sobre todo tener presente que la prevención es tarea de todos.

 

 

Le invitamos a continuar informándose en las siguientes páginas: Plan Familiar de Protección Civil, Baja California    Programa Radius Tijuana            Protección Civil Baja California           RESNOM            Servicio Sismológico Nacional       Centro Nacional de Prevención de Desastres          Simulacro 2021

Palabras clave: Sismo, simulacro, riesgo sismico, Garcilazo

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