Rosa Mouriño y su relación de larga duración con Neurospora crassa



Semblanzas

Su caso no es único. Tampoco es que sea lo más común en el ámbito de la ciencia, pero en varias ocasiones hemos podido atestiguar cómo es necesario un cambio de rumbo para encauzar mejor una brillante trayectoria académica.

Es el caso de Rosa Reyna Mouriño Pérez, directora desde abril de 2019 de la División de Biología Experimental y Aplicada del CICESE quien antes de forjar esa relación de larga duración que ha podido establecer con Neurospora crassa (un hongo filamentoso que por diversas razones es un excelente organismo modelo para varios estudios en microbiología), estudio medicina. Sí, medicina.

Esto ocurrió en los años 80 en la Ciudad de México, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Xochimilco. Y más aún, pues luego de obtener su título como médico cirujano en 1984, estudió una maestría en Investigación en Salud Pública en la unidad Iztapalapa de esta misma universidad, para posteriormente trabajar en investigación médica epidemiológica en la Facultad de Medicina de la UNAM hasta 1996.

Pasaron algunos años antes de que sobreviniera el cambio. Ya en los 90, por motivos personales tuvo que viajar a Ensenada, pero como no había investigación médica en el CICESE ni en ningún hospital local, tocó puerta en la División de Física Aplicada de este centro de investigación para trabajar en un dispositivo óptico digital automático que permitía identificar Vibrio colerae en muestras marinas y, con ello, resolver algunas preguntas ecológicas sobre esta bacteria.

Esto, como parte de sus estudios doctorales. Sí, porque ingresó al programa de doctorado en Ecología Marina, pero trabajando bajo la dirección de un investigador del Departamento de Óptica, el Dr. Josué Álvarez Borrego, con quien desarrolló la tesis “Optical color correlation for stages recognition of diferent stages of Vibrio chlolerae”, la cual tardó tres años en completar (diciembre de 1999).

Ya con su doctorado, tardó seis meses para irse a una estancia posdoctoral en el Instituto Oceanográfico Scripps (UCSD), en La Jolla, California, con el Dr. Farooq Azam, trabajando con bacterias marinas, estancia que se prolongó por dos años.

En ese tiempo (mediados de 2002), el Dr. Salomón Bartnicki, uno de los principales especialistas en hongos que tiene México, se acababa de repatriar en Ensenada e intentaba establecer grupos de investigación en microbiología y biología experimental en este centro de investigación, por lo que la llamó para ofrecerle una plaza en el CICESE. En una primera instancia declinó la invitación, pero en su último día en Scripps la contactó nuevamente. Ante tal insistencia aceptó participar en estudios de microscopía confocal trabajando con el citoesqueleto del hongo filamentoso Neurospora crassa, porque le pareció interesante.

En marzo de 2003 ingresó como investigadora en el naciente Departamento de Microbiología del CICESE y comenzó a desarrollar una carrera académica estudiando el reino Fungi, los hongos, quienes están siempre presentes en nuestro día a día, ya sea en lo que comemos, tomamos o algunas veces nos contagiamos. Alguna vez la doctora Mouriño comentó: “bien podría decirse que los hongos tienen una personalidad bipolar, ya que por un lado pueden ser benéficos para el medio ambiente y el ser humano, y por el otro pueden ser destructivos”.

Para Rosa Mouriño, dependiendo del área de estudio en ciencia, los hongos se pueden ver como un gran problema de contaminación en cultivos o una oportunidad para su estudio. En este sentido la investigadora del CICESE y su equipo de colaboradores han trabajado para demostrar la existencia del proceso de endocitosis en hongos filamentosos (N. crassa). La endocitosis es el proceso por el que las células son capaces de incorporar en su interior moléculas de diferentes tamaños, que engloban en una invaginación de su membrana plasmática y que acaba desprendiéndose de la misma, quedando las moléculas contenidas en el interior de esa vesícula, en el citoplasma.

“Es un proceso común en todas las células eucariotas (células con un núcleo celular). Sin embargo, en hongos filamentosos durante mucho tiempo fue un tema controvertido”, señaló la investigadora, quien se dedicó a realizar diferentes pruebas para comprobar que la endocitosis ocurre en Neurospora crassa. Para ello utilizó marcadores truncados para la fimbrina; comportamiento de parches endocíticos a través de la microscopia de campo evanescente, y un modelo basado en el trabajo del propio Dr. Bartnicki, hasta que finalmente ella y su equipo lograron comprobar el proceso en este hongo filamentoso.

En los más de 15 años que tiene de trayectoria académica, la doctora Mouriño y su equipo han sido pioneros en el campo y reconocidas en el mundo de la microscopía y biología celular de hongos. Mouriño es reconocida por la microscopía confocal en combinación con la genética molecular, con el fin de visualizar estructuras celulares internas por medio de imágenes que revelan las complejidades del citoesqueleto.

Esto es: combina la biología molecular con diferentes métodos de microscopía de fluorescencia para estudiar aspectos básicos del citoesqueleto fúngico y la morfogénesis de los hongos. Trabaja en la comprensión de la estructura y función de los microtúbulos y la actina y sus proteínas asociadas, así como procesos como la endocitosis durante el crecimiento polarizado de las células fúngicas. La importancia de estas contribuciones es que al estudiar aspectos fundamentales del funcionamiento de las células de hongos, se pueden proponer mecanismos para controlar aquellos que son patógenos tanto de plantas como de animales incluyendo a los humanos y, por otro lado, también proteger y estimular el crecimiento de hongos que son benéficos como todos los que son utilizados para la producción de alimentos y farmacéuticos.

Mouriño y otras investigadoras del Departamento de Microbiología del CICESE han generado en 15 años un volumen de conocimiento sobre la biología celular de Neurospora crassa que incluye 52 publicaciones formales y 369 presentaciones orales o de carteles en reuniones científicas en todo el mundo. Además, esta especie ha sido una fuente fructífera de proyectos de investigación para capacitar a los 20 maestros y ocho doctores en ciencia que han graduado.

Y esto, a su vez, con el paso del tiempo ha rendido frutos.

El 20 de octubre de 2018, la Comunidad Neurospora, un colectivo académico internacional dedicado a estudiar este organismo modelo, valoró las contribuciones que han hecho al estudio de este hongo y les otorgó su máximo reconocimiento, el premio “B. O. Dodge”, por haber realizado contribuciones excepcionales.

La reacción del doctor Salomón Bartnicki, quien bien puede decirse que es el mentor de este grupo académico (Ernestina Castro, Rosa Mouriño y Meritxell Riquelme), fue contundente: “Soy el primero en sorprenderse con lo que han hecho. (…) Lo que han hecho es ciencia de primera. Punto”. Y que conste: lo dice un reconocido académico con 60 años de trayectoria en Estados Unidos y México.

En lo personal, la doctora Mouriño consideró que este premio “representa un logro personal y como grupo. En términos personales es un honor ser reconocida en un área que originalmente no era la mía; esto significa que los esfuerzos realizados en un campo que apenas hace algunos años desconocía, dan frutos. A nivel de grupo representa la armonía, el apoyo y la complementariedad que ha existido entre mis compañeras y compañeros del departamento”.

En junio de 2019 la Sociedad Americana de Micología (MSA, por sus siglas en inglés) la nombró Miembro Distinguido (Fellow), junto con su colega Meritxell Riquelme. La designación de MSA Fellow busca reconocer a miembros de esta sociedad que se destacan por su servicio continuo y sus contribuciones significativas a la micología en enseñanza e investigación. Es uno de los reconocimientos más importantes en esta sociedad científica. Las nominaciones pueden enfatizar contribuciones a la ciencia, al servicio, o un poco de ambas.

Este reconocimiento ocurre tres años después de que estas dos investigadoras editaran un número especial de la revista Mycologia (una reconocida revista arbitrada que publica bimestralmente la MSA), el cual incluye artículos de biólogos celulares que describen la organización, dinámica y regulación de los componentes subcelulares de diversos hongos filamentosos. A pesar de que Mycologia se ha publicado desde principios del siglo pasado, este fue el primer número dedicado específicamente a la biología celular y molecular de hongos.

También participó en la conformación de la Unidad de Microscopía Avanzada (UMAC) del CICESE, de la cual es responsable, y de su incorporación a la iniciativa del Laboratorio Nacional de Microscopía Avanzada (LNMA) de la UNAM en junio de 2018. Estos laboratorios tienen como principal función la investigación, la formación de recursos humanos y la prestación de servicios de alta calidad.

Ante la pandemia de covid-19, desde el 6 de abril de 2020 la doctora Mouriño ha coordinado las reuniones del CICESE y UNAM con el Sector Salud, autoridades del XXIII Ayuntamiento de Ensenada y el sector empresarial para dar seguimiento a los diferentes proyectos en los que estas instituciones académicas están trabajando en apoyo a la emergencia sanitaria. Los proyectos y oferta de servicios incluyen el desarrollo de respiradores artificiales, módulos de un sistema de tele consulta médica, la elaboración de soluciones desinfectantes, una cámara de desinfección basada en el uso de ozono y luz ultravioleta, construcción de cajas de acrílico para entubar pacientes, fabricación de caretas para el personal médico, además de la realización de pruebas gratuitas a pacientes con diagnóstico sospechoso de covid-19 utilizando la técnica Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR). Esto, en el laboratorio especializado en estudios de patógenos del CICESE (nivel 3 de bioseguridad BSL-3), que cuenta con certificación del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) para efectuar este diagnóstico con fines de vigilancia epidemiológica.

De este trabajo, en el que participan investigadores y personal de todas las áreas académicas del CICESE (y del CNyN de la UNAM), Rosa Mouriño dijo: “La pandemia ha sido una calamidad para la humanidad, pero paradójicamente nos ha hecho patente la necesidad de que diferentes sectores de la sociedad se organicen para enfrentarla (…). Tener la oportunidad de realizar pruebas de detección (…) permitirá ir rompiendo la cadena de transmisión y mitigar el efecto de la pandemia. A nombre de la comunidad de Ensenada agradezco este esfuerzo donde académicos, personal de salud, empresarios y gobierno se han unido para la resolución de un problema que nos afecta a todos. El grupo de científicos de Ensenada estamos muy entusiasmados de poder vincularnos con la sociedad, y aportar nuestros conocimientos, experiencia e instalaciones para las diferentes necesidades que se han generado actualmente” (25 de junio de 2020, Sala de Presidentes, sesión del Comité COVID-19 del XXIII Ayuntamiento de Ensenada).

Palabras clave: Rosa Mouriño, microbiología, Neurospora

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