Ivett Zavala Guillén: Perseverancia en movimiento




Semblanzas

 

Ivett Zavala Guillén nació en Oaxaca “por azares del destino”. Gran parte de su infancia la pasó al sur de Veracruz. La adolescencia en las costas de Chiapas. Y su vida adulta ha transitado entre Guanajuato, Morelos, Sao Paulo en Brasil y Baja California.

Diferentes contextos, climas, idiomas y amistades. La vida de Ivett ha estado marcada por paisajes increíbles, mismos que le han dejado un gran amor hacia la naturaleza y al mantenerse en movimiento.

“Tuve una infancia rodeada de naturaleza. Recuerdo que me la pasaba jugando en el campo. Mis papás son comerciantes, entonces nos movíamos mucho. En Veracruz vivía en un pueblito muy cercano a Acayucan. Cuando nos mudamos a la costa de Chiapas fue otro clima, otra vida. Vivíamos como a 15 minutos de la playa. Primero en Mapastepec, después Pijijiapan y cuando entré a la licenciatura me mudé a Tuxtla” comparte Ivett, investigadora del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones.

Aparte de jugar en el campo, Ivett disfrutaba de los sabores que le brindaban cada lugar. Mole negro, pipián, tamales de chipilín, tamales de bola. El Día de Muertos era su festividad favorita para deleitarse de buena comida.

“De mi niñez recuerdo el campo, la comida y el voleibol. A los 12 años comencé con este deporte y le seguí hasta la universidad, simplemente me encantaba. Siento que el voleibol me dejó muchas cosas buenas, mucha disciplina. Aunque siempre he sido perseverante, mi papá nos enseñó que en nuestro vocabulario no debía existir la frase de 'yo no puedo'”.

Con las enseñanzas que le dejaron sus padres y el deporte, Ivett, se describe como una persona que se fija metas y las cumple. Desde pequeña sabía que quería continuar sus estudios hasta posgrado, y trabajar o realizar alguna estancia en el extranjero.

“Y lo cumplí” –sonríe-.

De la ingeniería mecánica al aprovechamiento de la energía solar

Desde que tenía 5 años –comparte Ivett- sabía que quería estudiar ingeniería. Llegó a pensar en ingeniería civil, pero optó por mecánica.

“Los diseños, los fierros y estar maquinando en el laboratorio se convirtió en lo ¡wow! para mí. Aparte de la línea de diseño mecánico, en el Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, estaba la línea de máquinas térmicas y transferencia de calor. Cuando me dieron esta última materia dije '¡Ah, esto está muy padre y me gustaría hacer algo relacionado!' Veía que aprender de termodinámica y transferencia de calor se me facilitaba”, comparte Ivett Zavala.

Pese a que había descubierto una área que era de su interés, decidió continuar con la parte mecánica de sus estudios. Al egresar de la ingeniería en Tuxtla, comenzó su vida laboral en la misma maquiladora donde había realizado sus prácticas profesionales, en Guanajuato.

Durante 6 meses, Ivett Zavala se dedicó al diseño mecánico. Este tiempo lo describe como rutinario y un poco aburrido, pues sentía que no podía aprender nada nuevo en el mundo de la maquiladora. Tomó la decisión de renunciar y buscar un posgrado.

“Entré a la maestría en ingeniería mecánica del Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico (Cenidet), en Cuernavaca, pensando que quería estudiar algo que tuviera que ver con sistemas térmicos. No tenía mucha idea pues me había especializado en diseño mecánico, robots y mantenimiento. El primer cuatrimestre fue muy difícil, llevaba la materia de métodos numéricos y el profesor, quien fue mi asesor y ahora es colega, era muy riguroso. Hasta pensé en dejar la maestría ¡pero no podía hacer eso! Pasó un mes y de pronto me hizo click esto de la modelación”.

El Dr. Jesús Perfecto Xamán Villaseñor, investigador del Cenidet, la invitó a formar parte de su grupo de investigación. A partir de esa fecha (hace 9 años), Ivett se dedica a estudiar sistemas que aprovechan la energía solar para mejorar las condiciones térmicas del ambiente interior de las edificaciones y, a su vez, disminuir el consumo de energía eléctrica. 

“Fue así como llegué a estudiar sistemas térmicos. Durante mi tesis de maestría, bajo la asesoría del Dr. Xamán, hice la evaluación térmica de unos vidrios laminados que desarrollaron en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM. En cuanto terminé la maestría entré al doctorado en el mismo Cenidet y trabajé con la evaluación térmica de una chimenea solar de doble canal de aire”, comentó.

Realizar una estancia en el extranjero era algo que Ivett tenía planeado desde pequeña. Eligió la Universidad Estatal de Campinas en São Paulo, Brasil. En esta institución estudió diferentes modelos para considerar al aire como radiativamente participante. Es decir, que el aire puede absorber y emitir energía debido a radiación térmica.  

La estancia en Brasil –comparte- fue muy satisfactoria en todos los sentidos. 

“El pueblo brasileño es muy cálido. Fueron dos años muy bonitos y productivos. Lo que aprendí en Brasil me ha beneficiado mucho en el ámbito profesional. Conviví con gente de todo el mundo, hice amigos y familia, con los cuales aún mantengo una amistad a distancia”

Al regresar de su estancia y concluir sus estudios de doctorado, comenzó a dar clases en una universidad. Al mismo tiempo le ofrecieron participar como investigador por Cátedras CONACyT. Sin embargo, también existía la posibilidad de someter documentos a una plaza de profesor-investigador en la UABC, campus Valle de las Palmas.

“Las propuestas de cátedra eran muy atractivas. Pero en la UABC, era en el área de energías renovables. Es un tema que me apasiona, y a través de este tipo de trabajos siento que contribuyo a la población”

La ahora investigadora del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones, tomó sus maletas y viajó al norte del país para iniciar su vida como profesor investigador de la UABC.

Las primeras impresiones de la universidad, fueron muy positivas. Sin embargo, un conocido le envío una convocatoria que parecía estar hecha para ella.

“No creo que hubiera encontrado otra convocatoria igual. Aún con temor estuve investigando qué tan conveniente era venir al CICESE. Empecé a ver y luego dije, pues el perfil está hecho a mi medida, voy a concursar, no tengo nada que perder y afortunadamente aquí estoy. En la UABC estuve del 13 de agosto de 2016 al 13 de agosto de 2017 y al CICESE ingresé el 14 de agosto de 2017”

Ivett, ya estaba acostumbrada a las mudanzas. Así que no le costó trabajo tomar de nuevo sus maletas y viajar hacia el puerto.

De Ensenada, al igual que de los pueblos donde creció, le gusta la variedad gastronómica y el paisaje. Pero sobre todo, poder trabajar en lo que le apasiona.

“Siempre he sido más de ciudades chicas, como Ensenada. La comida es muy rica, de hecho subí tres kilos desde que llegué. Los fines de semana me gusta descubrir nueva comida, salir al campo, a caminar al malecón, al valle de Guadalupe…Y del CICESE ¿qué puedo decir? He observado, a través de comentarios, trabajos y por mi propia experiencia,  que es uno de los mejores centros de investigación que hay en el país, no solo por los años que lo respaldan, sino por el recurso humano de alto nivel que lo conforma”, finalizó. 

 

 

Palabras clave: Ivett, Zavala, energía solar

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