Regresar a casa: Alejandro González Ortega


Destinado a las geociencias


Semblanzas

Alejandro González Ortega es una de las pocas personas que en la niñez caminaron por los pasillos del CICESE y ahora, como investigador y miembro de la academia, tiene la oportunidad de regresar a casa.

Al joven investigador le gusta analizar problemas, identificar las variables involucradas y jugar con los parámetros para comprender más sobre diversos aspectos de los fenómenos físicos. Recuerda claramente que en la etapa de elegir una profesión estaba en una bifurcación: por un lado la carrera de economía y por el otro, la física.

Alejandro pensó en estudiar Economía porque le gustaban las matemáticas contenidas en los procesos y modelos económicos, la oferta-demanda a gran escala, el comportamiento de la bolsa de valores, entre otras cosas. También, buscaba algo que tuviera un enfoque global, que pudiera contener varios aspectos del mundo pero desde las ciencias naturales.

Resultó que en esa bifurcación, Alejandro eligió el camino de las ciencias naturales. “La física, me lo dio. Me maravilló el poder que tienen las ecuaciones, desde explicar el comportamiento de los átomos hasta las mega-estructuras cósmicas, pasando por los procesos físicos que ocurren en nuestro planeta. En la ciencia siempre estamos midiendo algún fenómeno, lo medimos con herramientas e instrumentos, para luego dar el salto…transitar por modelos, hipótesis, teorías…”, mencionó el investigador.

Inició la licenciatura en Física en 1998 en la Facultad de Ciencias de la UABC, cuyas clases eran impartidas por investigadores de la UNAM y el CICESE. La invitación frecuente de los profesores para que los estudiantes visitaran los laboratorios del Centro de Nanociencias y Nanotecnología (CNyN) de la UNAM y realizaran experimentos, mas el boom del mundo nano en el año 2000 influyeron en las inquietudes de Alejandro.

Así, a su licenciatura le siguió la maestría en Física de Materiales, programa que se imparte conjuntamente por el CICESE y el CNyN. “Mi trabajo de investigación era relacionado a la nanotecnología, haciendo preguntas de ciencia básica pero enfocadas a las aplicaciones tecnológicas. También me gustaba la física en la industria, me llamaba la atención… todo sobre nanorobots, me fui en esa ola”, compartió.

Instalación de estación geodésica en BC

Del mundo nano al sistema global satelital

Después de la maestría, Alejandro dio un giro hacia las geociencias. Esto no excluyó un proceso personal previo en el que el investigador se cuestionó qué hacer con su formación profesional. “Sabía que quería hacer un doctorado y durante un año vi mis posibilidades: quedarme en la nanotecnología o hacer un cambio, como muchos dirían ‘radical’. Para mí, no es tan radical. Creo que la educación y la formación profesional que recibimos por parte de los maestros y profesores, nos va dando una visión global de cómo enfrentar los problemas de la ciencia”, dijo.

Sobre esta decisión, Alejandro comentó: “Creo que aún se promueve mucho la idea de si estudiaste para carpintero toda tu vida te dedicarás a eso. No puedes desviarte porque eso implicaría que no eres bueno en lo que haces… Si en algún momento decides cambiar de área, seguir tus instintos, es válido. Pienso que no hay que tener miedo, claro, es fácil decirlo […] Adquirimos habilidades y experiencias que nos ayudan a desarrollar una línea de investigación, profundizarla y explorarla desde diferentes enfoques”.

Y aunque ingresó en 2009 al doctorado en Ciencias de la Tierra del CICESE en la especialidad de Sismología, Alejandro ha sido sismólogo desde niño. Su camino en el área de las geociencias ha estado influenciado por su papá, el investigador Javier González García, quien ha dedicado su trayectoria a la geodesia en el Departamento de Sismología del CICESE.

De los tres hijos González Ortega, Alejandro fue el que más acompañó a su papá en el trabajo de campo desarrollado en las serranías y en las zonas de

actividad sísmica del noroeste de México. “Quizá inconscientemente ya lo había decidido, que iba a dedicarme a las geociencias. Desde niño tuve esa aproximación. Mi padre ha sido un ejemplo de trabajo persistente, dedicación, disciplina, esfuerzo y sobre todo de disfrutar lo que haces.

“Eran viajes de salir tempranísimo, visitar comunidades rurales y rancherías, platicarle a la gente sobre la geofísica del lugar y, tener su apoyo para cuidar los equipos y tener su consentimiento de colocarlos en sus tierras. Fue en mi etapa de niño y adolescente; ayudaba a conectar cables, encender el equipo… mi papá me enseñaba a usar instrumentos sismológicos. En los sismógrafos, antes se usaba papel ahumado. Recuerdo como me enseñó a ahumarlo con mecheros de Bunsen, colocarlos y programarlos. Lo disfrutaba y me gustaba mucho. Desde niño tuve ese acercamiento a la labor científica y al fenómeno sísmico. Se quedó ahí guardado, latente…”, comentó.

A esta aproximación, el investigador le ha dado un giro, ya que incorpora a su quehacer científico sismológico el uso de la tecnología satelital. Ha vinculado el área de las geociencias del CICESE -principalmente la geodesia satelital- con algunos de los más importantes centros de investigación de California, Estados Unidos.

Después de realizar su doctorado en el CICESE bajo la dirección de los doctores Alejandro Nava y John Fletcher, Alejandro hizo una estancia  posdoctoral en Scripps Institution of Oceanography perteneciente a la Universidad de California en San Diego (UCSD).

Posteriormente realizó una estancia de investigación en el Departamento de Tierra Sólida del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, al cual fue invitado para ser investigador afiliado desde 2015 hasta la fecha.

“He hecho mi vida aquí en Ensenada. Y creo que es bueno salir de la ciudad, es muy saludable, ver otras formas de hacer investigación, cómo se trabaja en otros lugares, buscar lazos de colaboración”, comentó.

 

En estas instituciones colabora con los investigadores Eric Fielding (JPL-  NASA) y David Sandwell (Scripps). “Tengo la fortuna de haber conocido a David y Eric, son investigadores de alto nivel que han apoyado mi carrera científica desde el inicio, y ahora, tenemos proyectos en colaboración. Algunos de los temas que estudiamos son la sismicidad y deformación tectónica que ocurre entre California EU y el noroeste de México. Los sismos como la investigación no se detienen por la línea fronteriza”, mencionó.

 

En el CICESE…

Desarrolla su trabajo actual en el departamento de Sismología, colaborando con diversos investigadores del CICESE, como Luis Mendoza en temas relacionados con los deslizamientos en algunas colonias de Tijuana; con Javier González en la parte de GPS y las bases de datos que genera en Baja California; con Antonio Vidal sobre la red sísmica y geodésica, y con Raúl Castro sobre velocidades tectónicas en el Golfo de California. Además, es el investigador responsable de la Red Geodésica del Noroeste de México (REGNOM) que forma parte de la Red Sísmica del CICESE creada en 2017.

“Me he formado aquí. He tenido la oportunidad de salir y trabajar en otro país, obtener experiencia y regresar. Aquí yo caminaba de niño por los pasillos, y ahora como investigador quiero aportar al CICESE los conocimientos y experiencias que he adquirido y lo que continuaremos desarrollando… Soy afortunado de trabajar con personas de gran calidad humana y experiencia que he conocido toda mi vida y cerca de mi familia. El CICESE es mi casa”, aseguró el Dr. Alejandro González.

 

Arte y ciencia El Mayor-Cucapá: cosmogonía de un evento

Actualmente, Alejandro es colaborador en un proyecto que vincula el arte y la ciencia. Se trata de una propuesta artística que relaciona la visión cosmogónica de los cucapás, sobre los terremotos y el origen del universo, en relación con el sismo de 2010 en Mexicali.

Una vez ocurrido el sismo de abril de 2010, durante el trabajo de campo como parte de su doctorado, Alejandro tuvo la oportunidad de conocer a Rosario García González, "Don Chayo”, uno de los jefes ancianos de la comunidad cucapá.

Don Chayo sintió el paso de las ondas sísmicas y la ruptura principal mientras estaba en su casa. Después compartió con Alejandro y otros investigadores lo que experimentó en el sismo y la relación con las leyendas que sus antepasados le contaban y que han pasado de generación en generación.

En este proyecto se utilizan datos y registros científicos de los sismos, para hacer música, animaciones y coreografía relacionadas a la leyenda del Chamaco travieso y Sipa y Komat. “Colaboro en discusiones desde la parte científica, y como los datos, por ejemplo las ondas registradas del sismo pueden usarse para producir sonorización o movimiento. Estamos buscando las relaciones entre las leyendas, el arte y la ciencia. Es un reto por ser un proyecto transdisciplinar. Cada integrante tiene su propio lenguaje y a veces es muy técnico, pero creo que estamos encontrando formas  de trabajo…”, dijo.

El Mayor-Cucapá cuenta con colaboradores artísticos y científicos, bajo la coordinación de la MC/MA Minerva Muñoz, apoyada por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA 2017-2018), en la categoría de creadores con trayectoria del Instituto de Cultura del Estado.

 

Además de las geociencias

“Me gusta leer, ver documentales sobre ciencia y conferencias magistrales donde se muestra el proceso creativo que tienen los científicos al plantearse teorías y cómo a veces una sencilla ecuación puede contener tanta información del mundo físico. Es una sensación, un goce estético, como cuando ves un cuadro y te gusta mucho pero no sabes por qué.”, compartió.

Alejandro también disfruta estar en campo abierto -una de las ventajas de su trabajo-. Le gusta despejarse de la oficina, caminar y hacer trabajo de campo.

 

Palabras clave: geodesia, gonzález, sismología, REGNOM

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