Colaboración LJI - CICESE para tener acceso a pruebas covid


Egresados distinguidos: Arturo Hernández - Ciencias de la Vida


Egresados distinguidos

Septiembre comenzó para los trabajadores y estudiantes del CICESE con una excelente noticia: quien así lo quisiera podía realizarse una prueba para detectar covid-19, gratis. Tan simple como tomar un kit en la entrada de cualquier edificio del campus, llenar un formulario y a la vuelta de unos días tenías el resultado basado en una novedosa técnica (PCR, pero utilizando saliva) desarrollada en el Instituto La Jolla de Inmunología (LJI).

Se trata de una colaboración totalmente institucional entre el LJI y el CICESE (ver nota) que beneficia a todo el personal de este centro de investigación. Incluso cabría decir que pudiera extenderse a una porción de la población de Ensenada, si llega a concretarse cierta donación de pruebas para el Sector Salud. En toda esta historia, un egresado del posgrado en Ciencias de la Vida jugó un papel fundamental: Arturo Hernández García.

Arturo egresó del programa de maestría, orientación en Biomedicina y Bionanotecnología, el 28 de noviembre de 2018. Desarrolló la tesis “Funcionalización de exosomas con las subunidades de integrinas av y B5 mediante la modificación genética de células 293T”, bajo la dirección del doctor Pierrick Fournier, investigador del Departamento de Innovación Biomédica del CICESE.

Para entender qué tiene que ver con la historia de las pruebas necesitamos un poco de contexto.

Arturo nació en San Diego, California, pero desde niño se vino a vivir a la ciudad de Ensenada, donde estudió desde la primaria hasta culminar la carrera de bioingeniería en la UABC. En alguna parte de la carrera tomó contacto con la biología molecular; le gustó y pensó que a eso se quería dedicar, en la parte biomédica. En su último año asistió a un seminario de la Dra. Patricia Juárez, quien también trabaja en el CICESE: ambos investigadores son especialistas en cáncer y hueso; ella más en la parte de hueso en general, y Pierrick, su esposo, en la parte de inmunología y cáncer .

“Recuerdo que pensé que me gustaba mucho esa línea de investigación. Teniendo al CICESE enfrente y viendo la calidad que implica estudiar en este centro pensé que era una súper opción: aquí vivo, aquí conozco y hay una línea de investigación que me agrada mucho”.

Habló con los dos investigadores y resultó que Pierrick Fournier estaba por comenzar un nuevo proyecto y necesitaba estudiantes. ¿De qué trataba el proyecto? “Las células en general utilizan unas vesículas muy pequeñas llamadas exosomas. Estas exosomas funcionan como comunicación de célula a célula, o de célula al ambiente. Se ha descrito que las células cancerígenas utilizan exosomas para comenzar el proceso de la metástasis. Nosotros dijimos: qué tal si replicamos esta estrategia (de que las células utilizan exosomas para hacer metástasis) pero lo hacemos introduciendo fármacos a los exosomas, dirigirlos a la zona con problemas y evitar la metástasis, o bien atacar células cancerígenas. Se ha demostrado que estos exosomas provenientes de células cancerígenas iban a un órgano específico gracias a unas proteínas que tenían en sus membranas. Entonces, eso fue mi contribución al proyecto: modificar genéticamente células para poder utilizar sus exosomas (ahora ingenierizados) como un vehículo de fármacos”.

- Suena muy de vanguardia.

“Sí, lo es. Trabajé en ello de 2016 a 2018 y las fuentes más “antiguas” que utilizábamos eran de 2015. Trabajar con exosomas como vehículos de fármacos es muy novedoso, muy pocos laboratorios en el mundo lo están realizando”.

Al terminar su maestría, más que ingresar al doctorado, Arturo Hernández quiso probar suerte en el sector laboral. Así fue como tocó la puerta del LJI. “Empecé a buscar empleos en 2019. Me gustaron otros lugares, pero aquí (en el LJI) fue donde hubo una conexión mutua. Mandé mi aplicación, una carta y ya. Les gusté; tuve mis entrevistas y empecé a trabajar formalmente en verano de ese año”.

- Veamos. Tu maestría estaba enfocada a un tema muy novedoso y entras al sector laboral. ¿Qué significó en cuanto a aprendizaje, en cuanto a adaptarte? Además, aunque tú naciste en San Diego, estamos hablando de otro país, de otra forma de trabajar. ¿Esto cómo lo pudiste ir articulando?

“Tuve la suerte de poder trabajar en el grupo del doctor Pierrick. Él venía de estar 10 años en Estados Unidos, de tener este mismo ritmo de trabajo; por eso en el CICESE tenía también un buen ritmo de trabajo y buenos laboratorios en general. Aprendí técnicas muy novedosas y lo hice en un ambiente multicultural, porque tenía compañeros de la India, de Alemania; mi director era francés y con compañeros de otras partes de México. Eso te ayuda a prepararte. Al llegar al LJI me encuentro con un instituto con 500 personas: un gran número de personas que vienen de India, de China, japoneses, muchos europeos, también es muy multicultural. Pero estaba preparado y entrenado para esto.

“Yo llego al core de secuenciación. Básicamente lo que hacemos es trabajar con todos los investigadores y preparar la estrategia del experimento para secuenciar sus muestras; secuenciar a partir de RNA, DNA, dependiendo de lo que ellos necesiten. Yo no había hecho secuenciación durante mi maestría; había trabajado con mucha biología molecular, ese fue mi mayor reto durante mi maestría. El hecho de que fuera mi mayor reto, por complicado, hizo que aprendiera más. Porque ‘no salió, hazlo de otra forma; otra vez, busca otra forma, lee más…’ Con todo esto no digo que sea un experto en biología molecular, pero algo que se le acerca bastante. Llego aquí, platico con los reclutadores que me entrevistan y me dicen: tú no has hecho secuenciaciones, pero todo lo que hiciste fue básicamente lo mismo. En efecto, a la semana  de entrenamiento yo ya estaba preparando por mi propia cuenta bibliotecas de genomas, trabajando bastante fluido y a muy buen ritmo. Realmente fue muy fluido el cambio, y eso lo agradezco a la preparación que tuve en el CICESE”.

- Todo estaba muy fluido y de repente ¡pum! llega la pandemia… Esto cambió todo en el instituto, ¿no?

“Somos un instituto especializado en inmunología. Entonces ¿cómo es posible que existiendo este problema de la pandemia, un instituto que se encarga de ver cómo se defiende el cuerpo humano ante una posible infección,estrategias para desarrollar vacunas, etcétera, no va a estar trabajando? El vicepresidente, quien era nuestro jefe directo en ese momento (al anterior jefe lo despidieron meses atrás, y Suzanne Alarcon, la actual jefa, apenas estaba tomando el puesto en el core de secuenciación) nos dice: ‘¿ustedes creen que puedan generar algo que nos ayude a regresar a trabajar?’ Y le dije ‘¿cómo un diagnóstico?’ ‘Exacto, como un screening, un monitoreo a todos los que van a estar trabajando para asegurarnos de que estemos seguros y podemos regresar al trabajo los más posibles’. Esto fue entre abril y mayo. Y nosotros dijimos ¡va, lo intentamos!

“Regresamos al laboratorio y empezamos a trabajar. ¿Qué es lo más exacto para diagnosticar esto? El qPCR, o PCR cuantitativo, una prueba molecular ideal para detectar este tipo de enfermedades. Dijimos, vamos a basarnos en esto y vamos a intentar hacerlo lo más rápido posible, lo más fácil posible y lo más barato posible. Encontramos unas enzimas que nos pueden funcionar. Después pensamos: ¿quién va a estar metiendo isopos a la nariz de las personas? Mejor vamos a hacerlo con saliva. Ahora vamos a probar qué necesitamos: armar los kits de recolección de saliva, nuestros controles, y poco a poco lo fuimos armando, bueno, ni tan poco a poco porque en tres semanas llegamos al punto en que ya funcionaba. Claro, con el paso de las semanas empezamos a eficientizar nuestro proceso. Tenemos robots liquid handlers que pipetean y acomodan placas con pozos, entre otras cosas. Entonces programamos los robots para que pudieran trabajar por nosotros porque somos un edificio donde conviven 500 personas, y a todas hay que mantenerlas seguras. Semanalmente procesamos, y hasta la fecha, 500 muestras. Por eso hay que eficientizarlo, para que sea todavía más barato, más rápido. El otro reto que enfrentamos es que la secuenciación sigue siendo parte de la investigación, entonces hay que hacer el monitoreo para todo el edificio, y aparte mantener nuestro trabajo de secuenciación de manera normal. Y así ha sido oficialmente desde el verano de 2020 hasta la fecha. Poco más de un año”.

Ese año, cuando ya habían tomado el ritmo a este proceso, sale el anuncio de un concurso para generar pruebas rápidas, eficientes y baratas que ayuden a todo mundo a volver a la normalidad. Era el XPrize. “Me pongo a leer qué es el XPrixze y veo que es un concurso enfocado a ciencia y tecnología que viene desde los años 90. El primer concurso fue ver quién ponía un cohete en el espacio. Son concursos con premios de bastante dinero, de millones de dólares; dependiendo de las necesidades del momento en el mundo la fundación XPrize establece los retos, y ahora el reto era la pandemia. Entonces Suzie (mi actual jefa) dijo: vamos a meter nuestro proyecto; ya lo tenemos listo. Y lo sometimos en ese mismo verano.

Vimos que fueron 699 equipos en más de 70 países que participaron. Hubo de México, Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Tailandia, por toda Europa, incluso de África. Nosotros pensamos que eran muchos y no nos sentíamos tan innovadores, pero yo le decía al equipo, a lo mejor no seremos tan innovadores pero nuestra eficiencia es increíble; el dinero que gastamos por muestra es muy poco y la velocidad a la que tenemos resultados es muy rápida.

“En octubre de 2020 nos informan que llegamos a la semifinal, con un corte a los primeros 219 participantes con base en los documentos y protocolos. Así escogieron a los mejores 219. Entonces nos mandaron 200 muestras, completamente ciegas. Teníamos que hacer la prueba de cada una de las muestras y enviar los resultados para ver qué tan eficiente es nuestro proceso. Para diciembre nos anuncian que llegamos a la final, donde están los primeros 20 equipos. Para nosotros eso era como haber ganado: de los 219 ahora estábamos en los primeros 20. En la final enviamos todos nuestros protocolos y reactivos a laboratorios clínicos que realizan análisis de diagnóstico para covid. Nos tocó mandar a dos sitios localizados en la ciudad de Nueva York y en febrero nos anuncian que somos ganadores.

“Como dijo el tío Ben de Peter Parker: con un gran poder llega una gran responsabilidad. Porque en las condiciones para participar y recibir el premio nosotros teníamos que buscar algún lugar para hacer pruebas gratuitas y apoyarlos a que regresen a trabajar y mejoren la situación en general. Aquí platicaban que a lo mejor una escuela primaria, y se manejaban otras ideas parecidas. Pero estamos en La Jolla, en San Diego, una de las ciudades mejor posicionadas en Estados Unidos, y La Jolla es uno de los barrios más ricos del mundo. ¿Por qué vamos a hacerlo en primarias donde asisten niños cuyos papás ganan millones de dólares? ¿Por qué no buscamos un lugar donde en verdad podemos tener un impacto? Les dije que podía buscar a ver si podíamos trabajar en mi escuela de posgrado, porque hay estudiantes que se tienen que graduar; ellos están generando ciencia y no pueden ir todos los días, ni estar continuamente ahí, físicamente, por la pandemia. ¿Qué tal si empezamos a trabajar con ellos, les ofrecemos las muestras y así ellos pueden trabajar un poco más seguros y tener un poco más de control en caso que haya un caso positivo o un contagio? Les gustó la idea aquí. Me puse en contacto con los doctores Pierrick Fournier y Patricia Juárez, debido a la cercanía por trabajar en su laboratorio, y también les gustó la idea. Así fue como empezamos”.

- ¿Tienes idea de cuántas pruebas por semana estarán haciendo para el CICESE? ¿O un corte a esta fecha de cuántas habrán desarrollado?

“Estamos preparados para hacer 500 pruebas por semana para el CICESE. Hasta ahorita esto ha variado. La primera semana fueron ochenta y tantas, la segunda sesenta y tantas y la tercera semana un poco más, ya fueron 120. Podríamos ponerlo entre 80 y 90 por semana, hasta las tres semanas que han pasado hasta ahora”.

- ¿Qué planes tienes en lo personal? ¿Vas a seguir trabajando o retomas tus estudios para hacer el doctorado?

“Es muy atinada la pregunta porque hace un mes, debido al XPrize que se ganó, salimos en varios periódicos como el San Diego Union Tribune. Me contactó una empresa vía Linkedin y el CEO me dijo que le gustaba lo que había hecho. Me ofreció platicar un poco más. Platicamos y resultó que la empresa es una start up que llevan 2 años y que ha sido fondeada con millones de dólares. Me pidió que platicara con la vicepresidenta, que es la directora de R&D (Investigación y Desarrollo) para ver qué me parecía. Platiqué con ella por videoconferencia. Me invitaron a visitar el laboratorio y ahí platiqué con más gente. Me sentí como en las películas; el jugador de futbol americano o de basquetbol, saliendo de la preparatoria para entrar al college, y que es muy bueno y que varias universidades le dan tours para que ingrese ahí. ¡Así me sentí! ¡Yo no estuve buscando esto, sino que esto me buscó a mí! Les dije que tenía proyectos por terminar en mi trabajo, uno con el CICESE y otros más con mi instituto (LJI), y que no podía irme de aquí sin terminarlos. ‘Si ustedes necesitan llenar esta plaza, adelante, pero si creen que valgo la pena me tendrían que esperar hasta noviembre’. Parece ser que les gustó la forma en que lo dije porque a los dos días me enviaron una carta de ofrecimiento de empleo donde la paga, obviamente, es bastante mejor; la posición tiene un título más bonito y las responsabilidades y los retos son mayores. Hablé aquí con el equipo; todos muy contentos por mí pero a la vez tristes porque ya no voy a estar con ellos ni podremos seguir trabajando juntos. Así que en un mes exactamente comienzo a trabajar en otra empresa, en el sector privado, ya no en un instituto de investigación. Es aquí mismo en La Jolla, a 1.3 millas de este instituto”.

Para concluir, Arturo Hernández destaca un aspecto importante de su estancia en el CICESE.

“La preparación que tuve en el CICESE, solo una parte de ella, un 40 por ciento por ponerle un porcentaje, fue lo que me ayudó a entrar a trabajar en el Instituto La Jolla de Inmunología, en secuenciación. Ahora que me hablaron de esta nueva empresa donde voy a hacer no solamente secuenciación sino otro tipo de técnicas, que también trabajé en el CICESE. No solamente me ayudó para el primer trabajo, sino que para el trabajo que me estuvieron buscando, con mayores responsabilidades y mayores retos, me sentí igual de preparado o que puedo tomar ese reto por la misma preparación que tuve en el CICESE. Cuando hablo con estudiantes de maestría o de doctorado les digo: aprovéchenlo, aprendan todo lo que puedan, siéntanse afortunados de estar en donde están porque realmente no hay mucha diferencia con el primer mundo. Tu podrías pensar cualquier cosa respecto a limitaciones académicas, pero no es cierto. Llegas igual, si no es que mejor preparado. Hay ciertas limitaciones no tanto en equipo, sino tal vez en la cantidad de reactivos. Pero eso te hace trabajar de una forma más eficiente, y por lo mismo cuando llegas eres más eficiente que la mayoría porque supiste adaptarte en ciertas limitaciones que la mayoría no tuvo, pero estás entrenado en las técnicas con las que se trabaja en el primer mundo. Por eso siempre les digo que aprovechen y siéntanse afortunados de donde están”.

 

Palabras clave: Arturo Hernández, covid-19, pruebas PCR, saliva, egresados

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