Un año de confinamiento en el posgrado: no todo ha sido miel sobre hojuelas...



Posgrado

Hace un año, cuando la pandemia comenzaba, el anuncio que daba el director general del CICESE a su comunidad no sorprendió a nadie; era simplemente algo que todos ya veían venir: “A partir del miércoles 18 de marzo, se suspenden clases presenciales. La organización de las clases remotas se hará por parte de cada posgrado y la Dirección de Telemática les hará llegar la información a los coordinadores de posgrado y profesores de forma oportuna”.

El comunicado traía un complemento que destacó de inmediato: “Se recomienda considerar el retrasar el inicio de experimentos en laboratorios que requieran la presencia en las instalaciones en el CICESE. Esto, como prevención a futuras acciones que limiten todo acceso al Centro.”

El covid-19 y estos anuncios colocaban a los 18 programas de posgrado del CICESE y a los 550 alumnos inscritos en una nueva realidad, una realidad para la que nadie en este país (y en el mundo) estaba preparado.

Al día siguiente, 19 de marzo de 2020, la directora de Estudios de Posgrado, Dra. Rufina Hernández Martínez, precisaba en otro comunicado cuáles eran las primeras medidas específicas y recomendaciones al cuerpo de profesores y estudiantes sobre cómo iban a finalizar el cuatrimestre que estaba en curso: desde que estaban creando cuentas en la plataforma BlueJeans a los profesores para impartir clases por vía remota, a la suspensión de atención personalizada en las oficinas de la DEP; el cierre de la biblioteca; instrucciones para las evaluaciones que estaban en puerta o para que avanzaran en la escritura de tesis y artículos desde casa; la cancelación de estancias, asistencia a eventos masivos académicos y viajes.

La salud de los muchachos siempre fue prioritaria: “A los que están realizando tesis, deberán ponerse de acuerdo con sus profesores para avanzar en su investigación sin arriesgar su salud”, entre otras consideraciones. O servicios que después terminaron siendo invaluables para algunos: “La Psicóloga estará dando seguimiento a los estudiantes por medio de SKYPE.”

A un año de que empezó el confinamiento en los posgrados del CICESE, la doctora Hernández Martínez hizo un primer balance sucinto. En términos generales, dijo: “se tuvieron que cambiar muchos procedimientos y mejorar los sistemas de la DEP a marchas forzadas para que los estudiantes pudieran continuar con los trámites escolares y cumplir con requisitos de permanencia, como inscribirse, hacer reuniones de avance de tesis en línea, registrarlos por sistema, llevar a cabo defensas de tesis por videoconferencia, dar mejor seguimiento a los egresados, procesar sus becas, así como mantener el servicio en la biblioteca, entre otros".

Sin duda, hubo buenos resultados de todo ello: en mayo se llevó a cabo el primer examen de grado (maestría) de manera virtual y desde entonces no han parado; en septiembre se inscribieron 165 alumnos de nuevo ingreso (ocho más que en 2019) y se les ofreció una bienvenida virtual; en octubre se lanzó la convocatoria para ingresar al doctorado y en febrero pasado la convocatoria general 2021, como estaba calendarizado y con buena respuesta; en diciembre tres posgrados elevaron su nivel en el PNPC a Competencia Internacional y dos a Consolidados, y ese mes se anunció la creación de una nueva maestría que, además de ser la primera concebida con un enfoque multidisciplinario, se impartirá de manera conjunta en dos unidades foráneas: Monterrey y Tepic. Por si fuera poco, el egreso ha sido exitoso: 146 en 2019 vs 139 en 2020. Nada mal para un año de pandemia.

Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas.

Para conocer a fondo cuáles han sido los principales retos que debieron (y deben) enfrentar en el posgrado, platicamos con Rufina Hernández Martínez, directora de Estudios de Posgrado y con Dolores Sarracino Ramírez, jefa del Departamento de Servicios Escolares.

Para hablar de números debemos entender primero que no todos los alumnos inscritos asisten a cursos; éstos, más bien, son para quienes cursan los primeros cuatrimestres en los programas de maestría. Son menos los de doctorado, ya que la mayoría están trabajando en sus proyectos de tesis y no requieren inscribirse en cursos.

Así, la maestra Sarracino comentó que en los dos cuatrimestres que se cursaron completos en 2020 (aunque el primer cuatrimestre terminó en línea) y hasta la fecha “se han impartido más de 285 cursos de posgrado distribuidos entre todos ellos, haciendo un total mayor a 850 créditos, lo que equivale aproximadamente a más de 6 mil horas de clase hasta hoy, pensando que se hayan impartido e impartan aún, como se ha previsto, y ya que el cuatrimestre está en curso”. En cuanto al número de estudiantes que han atendido clases en esta modalidad, dijo que son aproximadamente 280, inscritos en cursos el año pasado y en lo que va de 2021.

El CICESE contó en 2020 con licencia de la plataforma BlueJeans para las clases y actualmente, gracias a las gestiones hechas por la Dirección de Telemática, se imparten con WebEx. Sin embargo, también se han utilizado las plataformas de Zoom y Google Meets.

- En términos generales, ¿se ha dado capacitación a profesores para que impartan clases remotas? ¿Cuál ha sido la experiencia de los alumnos al recibir clases en esta modalidad?

La doctora Rufina Hernández señala: “Siendo honesta, la pandemia nos agarró mal parados y con muchas cosas que resolver. Ofrecimos cursos para el uso de plataformas aunque tal vez no fueron suficientes. Algunos de los colegas continúan usando solamente diapositivas y los estudiantes se desesperan y pierden el interés, aunque son los menos”.

En esto coincide Dolores Sarracino, quien señala que no hubo un programa formal de capacitación para profesores, sino más bien esfuerzos aislados; sin embargo, la mayoría de los investigadores (que son profesores) han sacado el mayor provecho. “Algunos (pocos) se han retirado de los cursos por su poca familiaridad con los dispositivos electrónicos y sistemas remotos. Otros, los más jóvenes, son un poco más entusiastas y aprovechan al máximo el recurso disponible. (…) Los estudiantes también se han quejado pese a que están familiarizados con los sistemas actuales; dicen que requieren la socialización entre ellos. Está faltando ese aspecto, la interacción, que es parte de la formación no solo por una cuestión académica, sino de manera personal. Les afecta en el ánimo”.

Con todo, el problema fuerte al momento de impartir una clase se tuvo en aquellas materias que incluyen prácticas de laboratorio. Ahí sí que tuvieron que modificarse o bien cancelar indefinidamente. Y por el contrario, el éxito más grande del uso de estas plataformas se presentó en los seminarios, que registraron mayor asistencia y en los que se pudo invitar a investigadores de alto prestigio nacional e internacional, además que muchos ex alumnos también pudieron conectarse.

Respecto a cuáles han sido las principales dificultades para que los estudiantes avancen en este año o concluyan exitosamente sus estudios de posgrado, Dolores Sarracino es enfática: “Definitivamente el acceso a los laboratorios para continuar con sus proyectos de tesis en el caso de los experimentales, que son la mayoría”. A esto, Rufina Hernández agrega: “y la falta de interacción de las generaciones anteriores con las nuevas y con los investigadores y técnicos (no se conocen más que virtualmente, en el mejor de los casos), lo que ha hecho que el avance en los proyectos de tesis sea lento”.

Por otra parte, las clases improvisadas en línea no fueron del todo exitosas. La maestra Sarracino comentó que “hubo algunos casos de estudiantes que no pudieron adaptarse al cambiar bruscamente el modelo. Llegó la depresión por el encierro y la deserción de algunos de ellos”. En esto coincide la directora de Estudios de Posgrado, quien consideró que “aunque los coordinadores y el área de Bienestar Estudiantil están pendientes de los estudiantes, los problemas de ansiedad se han incrementado, tanto que la psicóloga no tiene descanso atendiendo a los estudiantes, lo que ha evitado, por otra parte, que la deserción no fuera significativa con respecto a la de años anteriores”.

 Aún así, el egreso ha sido exitoso. El año pasado hubo 139 egresos (113 de maestría y 26 de doctorado), no muy distinto de los 146 de 2019 (108 de maestría y 38 de doctorado), aunque en el doctorado sí es notoria la diferencia. Por el momento, la graduación no se ha detenido en 2021; hasta la fecha van 32 egresados. “Quizá otra historia nos espera este año, por aquellos que debieron iniciar sus tesis en medio de la pandemia. Ya se verá”, señaló la jefa de Servicios Escolares.

El primer examen de grado realizado por videoconferencia se realizó el 4 de mayo de 2020. Fue el de Alma Celeste Castañeda Leautaud, alumna de la maestría en ciencias en Nanociencias. Desde entonces, 128 estudiantes, ahora egresados, han defendido sus tesis en formato de videoconferencia, lo que ha significado cambios, adecuaciones y emisión de nuevos protocolos y procedimientos.

“Se llevó a cabo una revisión del los trámites de egreso por parte de Servicios Escolares y se generó un protocolo de egreso que analizó y aprobó el Comité de Docencia, ajustado a las nuevas condiciones por la pandemia. El protocolo incluye modificaciones que van desde la manera de entregar la tesis impresa, pasando por la entrega de otros requisitos ahora vía correo electrónico, hasta la forma en que se llevarían a cabo las videoconferencias y su necesario registro documental. Adicionalmente, la redacción y emisión de actas de examen considerando que el comité de tesis difícilmente las firmaría, quedando a cargo de la directora de Estudios de Posgrado y el director general como las únicas autoridades que firman y dan fe del evento”, según explicó la maestra Sarracino.

Adicionalmente, sucedió algo interesante, como lo comenta la doctora Hernández: “Los exámenes en línea han servido para promocionar el posgrado, ya que los estudiantes invitan a sus amigos a conectarse y también algunos ex estudiantes se conectan. Hay asistencias récord en algunos posgrados. Por tal motivo, la idea es que se continúen transmitiendo los exámenes aun y cuando se reestablezcan los exámenes presenciales”.

- ¿Qué efecto ha tenido la suspensión de actividades presenciales respecto a solicitudes de ingreso e inscripciones a los posgrados? ¿Las actividades de promoción del posgrado se han visto afectadas?

Dolores: “Las solicitudes de ingreso no menguaron. En 2019 se recibieron 288, y 288 en 2020, prácticamente las mismas. En lo que va de 2021 se recibieron para doctorado 48; con respecto a 2020 en el mismo periodo aumentó de 23 a 48 solicitudes, sorprendentemente más de 100%, así que no ha estado mal este rubro”.

Rufina: “Concuerdo con Dolores. Creo que sí se ha hecho más promoción por lo que comentaba anteriormente, y hemos tenido más solicitudes de ingreso para el doctorado. La convocatoria para iniciar en septiembre se encuentra abierta actualmente y esperamos que se logre superar el récord.”

Finalmente, la directora de Estudios de Posgrado destacó que en este proceso participaron todos los integrantes de la DEP, “quienes trabajan sin restricción de horario y con la camiseta bien puesta. Concluyo diciendo que ha sido un placer trabajar con ellos”.

 

Palabras clave: Posgrado, confinamiento, covid-19, Rufina Hernández, Dolores Sarracino

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