Abejas mexicanas: ¿existe una crisis de polinizadores en el país?


Estudian abejas en zonas de Jalisco y Zacatecas modificadas por el ser humano



Ciencias de la vida

La relación entre el ser humano y las abejas siempre ha sido complicada: las personas aman la miel que producen y les aterra ser picado por una de ellas. La sociedad depende tanto de ellas que en el 2018 las abejas fueron declaradas como la especie más importante del mundo, tras anunciar una crisis mundial de estos polinizadores.

Al detectar en Europa una disminución aproximada de 30 por ciento de la abeja Apis mellifera, distintas agrupaciones como la Sociedad Real de Geografía del Reino Unido y la Unión Alemana de Apicultores, activaron la alarma mundial para gestionar acciones con la finalidad de conservar a las abejas.

La pérdida de las abejas pronostica un escenario apocalíptico: ocasionaría escasez de frutas y verduras, así como de los productos lácteos, chocolate, almendras y hasta de café. En la cadena alimentaria, los siguientes afectados serían los herbívoros. Bajo esas circunstancias, una simple hamburguesa sería considerada un platillo exótico. El impacto social y económico sería tan devastador, que incluso el dinero perdería su valor.

Existen otros polinizadores como algunas aves, murciélagos y mariposas, pero sus esfuerzos representan alrededor del 30 por ciento de la polinización; lo cual no sería suficiente para abastecer a todas las especies de plantas que dependen de la polinización para reproducirse.

La crisis de abejas en el mundo

Los factores que ponen en riesgo a las poblaciones de abejas crean una sinergia donde al presentarse uno de ellos, los demás se fortalecen. Estas amenazas son la reducción y pérdida de hábitat por cambios antrópicos del paisaje, es decir, modificaciones que hace el ser humano para adecuar los ecosistemas a sus necesidades. Esto se combina con agentes patógenos que colapsan la productividad de las colmenas, con el cambio climático y la respuesta de las abejas ante un planeta que se está calentando, así como con el uso de plaguicidas en la agricultura               La Dra. Mónica Riojas impartiendo seminario

y las invasiones de especies exóticas.

Una parte de los datos que se manejan en relación a la crisis de polinizadores son sobre Apis mellifera y varias especies del género Bombus, en Europa y en menor proporción se habla de otras especies. “Cuando se comienzan a hacer revisiones se cuestiona, ¿cuál es la magnitud de la crisis fuera de Europa y a qué nos referimos cuando se habla de crisis?”, compartió la Dra. Mónica Riojas López, profesora de la Universidad de Guadalajara e investigadora adjunta del Departamento de Biología de la Conservación del CICESE.

Durante el seminario que impartió comentó que ya en Estados Unidos y México se genera una cantidad importante de información para evaluar las poblaciones de abejas, pero que aún falta bastante por investigar en éstos y otros países para saber la magnitud de esa crisis. Sobre todo en relación a abejas nativas, de quienes se sabe poco (particularmente fuera de Europa), ya que la A. mellifera es la más popular por la amplitud de los recursos florales que usa y la miel de alta calidad que produce.

Muchas de las investigaciones europeas se realizan en paisajes agrícolas homogéneos, lo que provoca plantear otra pregunta: ¿qué se sabe de las poblaciones de abejas en los sistemas agrícolas con paisajes mucho más complejos? Es decir, sobre aquellos que tienen hectáreas de diferentes tipos de cultivos y que se intercalan con secciones de vegetación nativa.

El estudio

Todas las modificaciones antrópicas de los ecosistemas naturales crean nuevas dinámicas espaciales. En algunos paisajes agrícolas, quedan parches de vegetación natural y algunos corredores que sirven como conexión para que las especies que allí habitan puedan transitar e intercambiar materia y energía. Para algunas especies es sencillo moverse de un parche a otro, pero para otras es complicada esa transición y permanecen en su hábitat, lo que disminuye la diversidad de flora y fauna de la zona.

Huerta de nopal

La Dra. Riojas y el equipo de trabajo conformado por Hugo Fierros López, Isis Díaz Herrera y Eric Mellink, trabajaron en un paisaje agrícola altamente antropizado que se ubica entre Jalisco y Zacatecas. Este paisaje es un mosaico donde se intercalan cultivos de temporal, pastizales, cuerpos de agua, parches de distintos matorrales y cultivos de ciclos largos.

Cabe destacar que el norte y el sur de México cuentan con información sobre abejas, en especial de las que habitan en las penínsulas, pero en el Altiplano central la información sobre estos polinizadores es escasa.

La zona de este estudio, sur del Altiplano central, se eligió por ser un lugar particular: posee huertas de nopal tunero (Opuntia spp.), con varietales que derivan de especies nativas y por lo tanto, están bien adaptados a la región; recibe precipitaciones en verano, y de abril a mayo,  periodo de floración de las huertas, cada hectárea produce miles de flores en una época del año donde los recursos florales son limitados, informó la investigadora.

Cabe mencionar que el nopal tunero representa una entrada económica importante para los estados de  México, Puebla y Zacatecas, quienes conservan el primero, segundo y tercer lugar de producción, en ese orden. En 2015 se produjeron 66 mil 710 toneladas de tuna en Zacatecas. Además, esta planta es un símbolo cultural para México al formar parte del escudo nacional.

La pregunta que se hizo el equipo de investigadores fue sobre la diversidad de abejas nativa en la zona: ¿a qué especies atraen las huertas de nopal tunero? ¿Cómo se modifica la diversidad de abejas al estar la huerta cerca de un matorral o de cultivos anuales como el maíz, frijol, cebada? ¿Hay un efecto en las poblaciones de abejas?

Flores de nopal

Para ello diseñaron un estudio donde eligieron huertas con una superficie mínima de cuatro hectáreas y con mínimo 3 años de crecimiento. Cuatro de las huertas están en contexto de cultivos anuales (es decir, que están rodeadas de estos) y otras cuatro en contexto de matorral (pegadas o a una distancia menor a un kilómetro al matorral). Para capturar a las abejas usaron trampas de color, directamente de la flor del nopal.

También analizaron las características de las abejas, para conocer si había una diferencia entre las abejas solitarias y las sociales, por contexto, por hábitat,  y también por su preferencia de anidación: en el suelo, en cavidades o en madera.

Encontraron 45 especies de abejas, de los cuales 44 son nativas y la única no nativa fue Apis mellifera.

La reina de la huerta y la reina del matorral

 De las especies registradas, la dominante es Diadasia rinconis, seguida de Macrotera azteca.

Ambas son especies nativas y existen poco información sobre su biología. En especial, sobre M. azteca no se sabe prácticamente nada: los registros más cercanos para la zona de trabajo son  en Hidalgo y en Guanajuato. El de esta investigación en el primero para Jalisco y Zacatecas.

 

                                                                    Diadasia rinconis

Las abejas D. rinconis prefieren visitar huertos de nopal tunero. Las huertas han favorecido su supervivencia ya que hace un uso muy fuerte de ellas para conseguir alimento, forrajear y anidar en el suelo; prefiere las huertas sobre el matorral, por eso los investigadores la consideran la reina de la huerta.

Por otro lado, Macrotera azteca es la reina del matorral. Este grupo de abejas usa las huertas cercanas al matorral más intensamente que las que están cercanas a la milpa y definitivamente prefiere los matorrales a las huertas.

Hallazgos importantes

Después de la recolección buscaron en la literatura todas las especies de abejas reportadas en relación al nopal. Al encontrar pocos registros previos, es difícil comparar y determinar si los hábitats estudiados tienen una ganancia o pérdida de las poblaciones, y por lo tanto, si las especies de abejas estudiadas están afectadas en México por la crisis mundial de polinizadores. De las 92 especies que se reportan como usuarias de nopal en toda América, 20 de ellas se encontraron en la zona de estudio.

Entre los hallazgos más importantes están: que no se encontraron diferencias en la riqueza por efectos del contexto de la huerta, es decir,  tanto huertas cercanas a cultivos como                                                                            Bombus pensylvanicus

 a matorrales ayudan a una gran cantidad de especies de abejas a sobrevivir. No importa el contexto, lo que varía es la abundancia de las especies. Esto es contrario al dogma que dicta que cuando los cultivos están más cercanos con otro cultivo que a un hábitat silvestre, la riqueza se ve disminuida.

El equipo registró datos y muchas más preguntas sobre la anidación. “Si bien es cierto que las huertas ofrecen recursos para las abejas, cuando menos recursos florales en esta época, cuando están restringidos, ¿qué pasa con los sitios de anidación?”, compartió la investigadora. “La que se ve favorecida en todos los aspectos, tanto como hábitat para anidar como hábitat para forrajear es Diadasia rinconis. Para el resto de las especies hay complementos. Pueden forrajear en huertas y anidar en matorrales, sobre todo las que anidan en madera ya que en matorrales es más abundante este elemento”, mencionó.

Con estos registros, el equipo concluye que las especies que anidan en el suelo son más abundantes cuando las huertas están cerca de matorral, comparadas con las de cultivo. Además, las abejas que anidan en madera son más abundantes en matorral. Es posible que las huertas funcionen como Step in Stone. Este término hace referencia al uso de trampolín que dan las abejas a las huertas, para facilitar los movimientos entre los parches de matorral.

Más que el recurso floral en sí, sobre todo para abejas que son polilécticas, es decir, que obtienen alimento de una gran cantidad de flores, lo que las está limitando son los lugares de anidación. Falta verificar y precisar dónde están anidando y qué están utilizando para anidar: el suelo, hojas secas o cavidades en la madera.De esta actividad de anidar en cavidades de la madera y usar hojarasca para hacer nidos, nace la iniciativa de crear hoteles para abejas en zonas urbanas. Es posible construir refugios con carrizo y hojarasca, por ejemplo.

En conjunto, los matorrales y las huertas favorecer la resiliencia de los ensamblajes de abejas nativas. Son elementos muy importantes para mantener las comunidades de abejas en estos paisajes complejos, que todavía conservan varios parches de vegetación nativa. La gente de la zona propicia los cercos vivos (de plantas) para separar sus parcelas. Algunos de ellos funcionan como corredores para las abejas. Este cultivo perene ofrece recurso para las especies que vuelan durante la primavera cuando en el resto de la zona son muy escasos.

 

Palabras clave: abejas, nativas, México, polinizadores

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