Impacto ambiental de las carreras fuera de carretera




Ciencias de la vida

La Baja 1000 es una actividad de carreras fuera de carretera, conocidas también como off road races. Se lleva a cabo sobre caminos de terracería, brechas y carreteras asfaltadas, sin que éstos se cierren al tránsito de vehículos que no participan en el evento. Esta carrera es famosa en todo el mundo y para muchos, parte de la identidad de la ciudad de Ensenada, Baja California, y del resto de la península.

Existe mucha controversia respecto a las carreras fuera de carretera. Hay quienes aseguran que causan un gran impacto al ecosistema; por otra parte, están quienes piensan que no causan ningún daño que no esté contemplado como parte de las carreras.

En Baja California no está documentado de manera oficial el daño que ocasionan este tipo de actividades, aunque recientemente se dio a conocer el caso de la destrucción de ejemplares de cactáceas de la especie Lophocereus schottii, protegida bajo la categoría de protección especial. Sin embargo, no se conoce qué porcentaje de esta especie ha sido afectada, por lo que es necesario hacer estudios para evaluar el impacto ambiental que pudieran provocar este tipo de carreras a los ecosistemas de Baja California.

Son pocos los daños que hay reportados para Baja California. Se sabe que algunos de los perjuicios ocasionados son la destrucción y fragmentación de hábitats, erosión del suelo, destrucción de vegetación, daño a la fauna, aislamiento de especies, alteración del drenaje natural, disminución en poblaciones de especies endémicas, transporte e invasión de especies exóticas ruderales (que prosperan donde hay perturbaciones), cambios en la conducta reproductiva de animales, contaminación ambiental y sonora, entre otros.

Esto se conoce gracias a que en el estado de California, EUA, se prohibieron este tipo de carreras precisamente por los daños que ocasionan. Debido a la similitud de los ecosistemas, estos estudios se toman como referencia para conocer las posibles consecuencias que este tipo de actividad está teniendo en los ecosistemas de Baja California.

Estos impactos negativos en el medio ambiente son resultado de la fragmentación del trazo de la ruta de las carreras, el aprovechamiento intensivo de los caminos, las consecuencias ambientales de las actividades de los espectadores (heces humanas y otro tipo de desperdicios y fogatas en el suelo), así como la utilización incorrecta de algunos sitios destinados a la conservación y protección de especies.

Aunado a estos problemas, está la cuestión de que la Baja 1000 pasa por áreas naturales protegidas.

La Baja 1000 inició formalmente en el año de 1967. Para esta carrera existen principalmente dos tipos de rutas: la primera, siendo muy parecida a la original de 1967, abarca ambos estados de la península de Baja California. La segunda se lleva a cabo únicamente en Baja California, realizándose a manera de circuito. El primer tipo de ruta, al cruzar por dos estados, pasa por dos Áreas Naturales Protegidas: El Valle de los Cirios en Baja California, y La Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, en Baja California Sur. Sin embargo, aún con estas dos rutas principales, el trazo cambia cada año, lo que motiva la fragmentación del hábitat.

Las especies endémicas pueden ser extremadamente vulnerables a la presión de las actividades de turismo, debido a que sus distribuciones están restringidas a pequeñas poblaciones. Este es otro motivo por el cual es imprescindible regular las actividades de carreras fuera de carretera, para poder buscar la mejor manera de conservar el ecosistema y hacer uso sustentable de sus recursos.

Por otra parte, existe una gran controversia en cuanto a la opinión de quiénes son realmente los que ocasionan el daño a los ecosistemas durante la carrera. La empresa organizadora, SCORE, alega que son los espectadores y turistas los que realmente provocan deterioro ambiental, ya que la carrera no genera repercusiones considerables porque los corredores sólo siguen el camino trazado, lo cual no siempre es cierto. En cuanto a los espectadores y turistas, son ellos los que dejan basura y prenden fogatas donde no deberían. Además, son imprudentes, porque se colocan a observar en sitios donde ponen en riesgo tanto a los competidores como a otros espectadores.

Es imposible medir todos los impactos en todas las rutas usadas en ésta y otras carreras similares que suceden varias veces al año.

En el CICESE nos hemos dado a la tarea de medir impactos inmediatos de las carreras estudiando a la comunidad de roedores en ciertas zonas de distintas rutas de las carreras Baja 1000 y Baja 500, buscando cambios en su comportamiento que los lleven a desplazarse de sus lugares antes de la carrera hacia sitios más alejados del camino donde se genera ruido y polvo de manera intermitente durante la competencia. Este cambio de lugar puede ser crucial para las crías de hembras que se encuentren amamantando.

Se decidió trabajar con roedores porque son indicadores de la calidad del hábitat, ya que juegan un papel importante no solo como consumidores primarios en la pirámide alimenticia, sino también como alimento para consumidores secundarios y como dispersores de semillas, por lo que son importantes para mantener la diversidad de la estructura animal y de la comunidad de plantas.

Otro aspecto que estamos tomando en cuenta para conocer el impacto ambiental ocasionado por este tipo de actividades, es la contaminación sonora o auditiva. Para esto nos dimos a la tarea de grabar el paso de los vehículos en nuestros sitios de estudio, analizar el ruido ocasionado por éstos y determinar si los niveles de ruidos generados durante el paso de los vehículos son dañinos a la fauna.

Este primer estudio nos ayudará a conocer las causas del daño y, tal vez, una forma de disminuirlo o apuntar hacia la necesidad de eliminarlo.

Las carreras fuera de camino deben beneficiar a todos, no solo a organizadores, partes del sector turístico, ingenieros mecánicos y espectadores. Deben compensar justamente el daño, tantas veces irreparable, que ocasionan a los paisajes de Baja California.

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* María Concepción Gaeta es estudiante de la maestría en Ciencias de la Vida del CICESE, en la orientación Biología Ambiental. Desarrolla actualmente la tesis "Evaluación del impacto ambiental de las carreras fuera de carretera Baja 1000 en Valle de los Cirios, Baja California, México".

Palabras clave: impacto ambiental, Baja 1000, María Concepción Gaeta

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