La migración forzosa del pulpo maya


Efectos del cambio climático



Ciencias del mar y de la Tierra

Una disminución observada del pulpo maya (Octopus maya) en costas de Campeche ha llamado la atención de productores del sector pesquero y de investigadores dedicados a la ecología marina. La hipótesis más reciente, lanzada por investigadores mexicanos, indica que puede tratarse de una posible migración de la especie hacia Yucatán, causada por los cambios de temperatura en el océano, efecto del cambio climático.

El pulpo maya, especie endémica de las costas de Campeche y Yucatán, representa una de las pesquerías más importantes de México, al alcanzar hasta 20 mil toneladas de captura al año; lo que convierte a nuestro país en el tercer productor de pulpo en el mundo por captura y exportación de las especies maya y vulgaris, principalmente.

Modelos predictivos sugieren que el aumento de temperatura en aguas superficiales impactará negativamente la vida marina y las pesquerías, lo que pone en riesgo a las especies que dependen del pulpo maya, elemento central de la gran cadena alimenticia.

Por predicciones del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU (IPCC, en inglés) sobre el aumento de 3 ºC de temperatura de los océanos en los próximos 80 años, los estudios de alteraciones en organismos marinos han aumentado. Los efectos relacionados al pulpo maya se realizan en la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación (UMDI) de la UNAM, en Sisal, Yucatán, en estrecha colaboración con investigadores de otros centros de investigación, entre ellos el Dr. Fernando Díaz, del Departamento de Biotecnología Marina del CICESE.

 

Biología térmica

En Sisal, investigadores realizan experimentos de biología térmica con pulpo maya, esto implica una serie de metodologías para conocer temperaturas preferidas, los límites de tolerancia térmica superior e inferior y hacer una serie de inferencias en relación con el efecto de la temperatura, en un estado en particular del ciclo de vida del organismo.

Para hembras y embriones se realizaron experimentos de rampa, es decir, inician en una temperatura y la disminuyen o aumentan gradualmente para observar cambios en los organismos. Encontraron que al exponerlos de 32 a 26 ºC,  las hembras desovan en el límite inferior. Al realizar la rampa inversa, es decir, de 18 a 30 ºC, encontraban las mismas coincidencias de desove en el rango de 24 a 26 ºC. 

“Hicimos todos esos experimentos y, sorpresa, nosotros esperábamos que los resultados fueran los típicos de un organismo tropical. Sin embargo, los resultados nos arrojaron que esta era una especie templada. Y eso nos hizo dudar de nuestros propios resultados: si es un animal que se distribuye en el Caribe, en una zona conocida como tropical, ¿por qué está eligiendo temperaturas alrededor de los 23 ºC?”, dijo el Dr. Fernando Díaz.

Las costas de la península de Yucatán son un sitio de transición entre el Mar Caribe y el Golfo de México. Estudios oceanográficos realizados en esta región demuestran que la temperatura, de 24 a 26 ºC, es regulada por la presencia estacional de surgencias en el verano y por vientos del norte y noroeste en la segunda mitad del año.

Esta especie tiene una característica importante para fines acuaculturales, y es que tiene desarrollo directo, es decir, cuando termina el desarrollo embrionario lo que nace es un organismo idéntico al adulto pero obviamente sexualmente inmaduro.

Hay otras especies de pulpo que tienen desarrollo indirecto, lo que nace es una paralarva. Ésta es planctónica y le lleva de 4 a 6 meses su desarrollo embrionario. Su metamorfosis a juvenil depende de las condiciones de las corrientes marinas.

“Entonces hicimos también una serie de experimentos para ver cómo se modificaba la biología térmica de las especies depredadoras y presas (del pulpo maya) y nos encontramos varias cosas interesantes en general: las presas de las que se alimenta el pulpo comparten el mismo nicho ecológico en cuanto a su temperatura. En cambio, los organismos depredadores tienen una mayor amplitud de distribución que va desde los 30 a 32 grados centígrados”, mencionó Díaz.

Los peces robalo y canané (sus depredadores principales), podrían quedarse ahí sin tener que migrar. Son dos especies con una característica muy particular: entran a la plataforma de Yucatán cuando sus temperaturas son mayores a los 26 ºC, se alimentan y salen; no son residentes de la zona. Si el pulpo maya migra, se modifica toda la trama trófica de la península porque los depredadores tendrían que buscar otras alternativas alimenticias.

 

Indicador del cambio climático

Conforme aumenta la temperatura del oceáno y si se modifican las surgencias y los vientos del norte, el pulpo maya buscaría aguas con las condiciones necesarias para sobrevivir. De no migrar cuando aumente la temperatura del agua, muchos serán incapaces de reproducirse, y las crías de los que sí desoven, tendrán pocas probabilidades de sobrevivir de manera óptima.

En los últimos estadios de su desarrollo, los pulpos se mueren o sufren malformaciones, según observaciones de los experimentos. Esto se debe principalmente al incremento metabólico que sufre el embrión y a que no tiene los recursos nutritivos suficientes para cubrir con toda la demanda metabólica que le impone un incremento de la temperatura. “No es una especie que tenga una serie de mecanismos adaptativos muy amplios porque su distribución tan estrecha ya la llevó a especializarse tanto, que solamente se encuentra en ese intervalo de temperaturas. Ya no será reversible que expanda otra vez sus mecanismos adaptativos para colonizar temperaturas más calientes”, comentó el investigador.

En Yucatán generalmente hay una reproducción casi a todo lo largo del año, es continua. En el caso de Campeche, estos organismos se reproducen en el invierno, cuando las temperaturas bajan y están en este intervalo de 24 a 26 ºC. Díaz comentó: “Nos hemos atrevido a postular una hipótesis que estamos por comprobar: los organismos que se reproducen en Campeche, migran a la plataforma de Yucatán donde las condiciones de temperatura son constantes a todo lo largo del año para crecer y formar parte de esa población”.

Estos dos últimos años fueron un tanto anómalos en cuanto a temperaturas de la plataforma continental de Yucatán. Sin embargo, las toneladas de pulpo que se pescaron se incrementaron ahí. Lo que podría apoyar la idea de que sí hay una migración.

Tanto la migración como la incapacidad para adaptar su desarrollo embrionario, traerían consecuencias de impacto ecológico y económico bastante fuertes. Las pesquerías empezarían a tener problemas entre los diferentes estados que confluyen en la península de Yucatán. Durante la última temporada varias de las compañías pesqueras de Campeche se reubicaron en Yucatán.

 

Colaboración y próximo convenio

Esta colaboración entre el CICESE y la UNAM inició a partir de 2010. Los investigadores en Sisal, unidad que depende de la Facultad de Ciencias de la UNAM, han desarrollado gran parte de la tecnología para el cultivo de pulpo. Tras realizar una estancia sabática en esta unidad, el Dr. Fernando Díaz exploró la posibilidad de generar un convenio de movilidad para investigadores y estudiantes, con la finalidad de enfocarse en investigaciones de impacto del cambio climático en organismos marinos de importancia económica. 

Se espera que el convenio entre ambas instituciones se formalice en un par de meses. Esta relación de colegas permite una mayor disponibilidad de tiempo para continuar con este tipo de investigaciones. 

Palabras clave: pulpo, octopus, maya, Sisal, cambio, climático

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