Por qué la población de vaquita disminuyó 98% en los últimos 21 años




Ciencias del mar y de la Tierra

 

Hablar de la vaquita marina (Phocoena sinus) es muy complejo. Tenemos por un lado, la probable extinción de esta marsopa y por el otro, diversas versiones del cómo y el por qué se llegó a este situación.

Como el Síndrome de Rashómon1, todo depende desde dónde y quién cuente la historia. Están los grupos de pescadores (con diversas posturas), la academia, las organizaciones conservacionistas a nivel nacional e internacional, el gobierno federal, estatal y local, los medios de comunicación, las redes de corrupción en torno a la pesca ilegal de totoaba (Totoaba macdonaldi) y muchas otras historias y actores que han callado, omitido información o han alzado la voz en torno a este mamífero marino mexicano.

Una de las posturas que más ha resonado ha sido la del sector académico, así como la de organizaciones internacionales.

El Dr. Lorenzo Rojas Bracho2, científico mexicano que ha estudiado a la vaquita por más de 20 años, compartió con la comunidad estudiantil del CICESE un seminario llamado “Centenas, decenas y unidades: un breve historia de la vaquita”.

Indicó que de las acciones de gestión que se han propuesto para evitar la extinción de la vaquita, no ha existido alguna que haya eliminado el factor de riesgo que amenaza a este mamífero: la captura incidental en redes agalleras.

En consecuencia, la población de esta marsopa disminuyó 98% en los últimos 21 años.

 

 

¿Cómo se llegó hasta ahí?

A inicios de la década de los setenta, diversos organismos internacionales, principalmente la Comisión Ballenera Internacional (CIB), mostraron preocupación por la vaquita, ya que su población se consideró aislada, reducida y amenazada.

En 1975 el gobierno mexicano decretó veda indefinida para la pesca de totoaba. Sin embargo, la pesca de esta especie nunca se cerró completamente, según indicó Rojas Bracho. Su captura y tráfico ilegal continúa debido a la alta demanda que tiene en mercados asiáticos, mismos que consideran que la vejiga natatoria o buche de este pez contiene más de 20 propiedades medicinales.

Desde 1991 cada año el Comité Científico de la CIB ha insistido en eliminar la mortalidad incidental de la vaquita en redes agalleras.

“En 1995 el gobierno de México entregó al Comité Científico de la CIB un informe donde se indicaba que se estaban tomando las medidas para reducir la captura incidental, que estaba haciendo cumplir con el cierre de todas las  pesquerías comerciales en la zona de la reserva creada para esta especie en el Alto Golfo de California (AGC). En el mismo informa indicaron que todas las redes totoaberas fueron confiscadas. En este reporte hay tres problemas: nunca se cerraron todas las pesquerías, la reserva no fue creada especialmente para la vaquita y por último sí se decomisaron redes, pero no se decomisaron todas” explicó Lorenzo Rojas.

Para finales de la década de los noventa se creó el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA). Una de las primeras acciones fue realizar un estudio acerca de los factores de riesgo de la marsopa.

 

Rojas Bracho indicó que se identificaron cuatro factores de riesgo principales: contaminación; la alteración del hábitat por la reducción del caudal del río Colorado; endogamia y captura incidental.

Una de las conclusiones del estudio realizado por el CIRVA fue que los esfuerzos primarios de conservación debían orientarse hacia la eliminación inmediata de la mortalidad incidental en redes agalleras. Lo cual el Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA) descalificó como factor de riesgo.

“El INAPESCA hizo 682 lances en una pesquería experimental de totoaba que corrió de 1983 a 1993 y solo reportaron cuatro vaquitas ahogadas, lo cual no lo entendemos ya que otro colega, Alejandro Robles (presidente de NOS Noroeste Sustentable, A.C.) reportó 14. El trabajo del INAPESCA concluyó que la captura incidental no era factor de riesgo y que la tasa de mortalidad era de 0.058 vaquitas por lance.

“El problema fue que no consideraron el esfuerzo pesquero, y si integramos éste al reporte del INAPESCA nos encontramos con que la mortalidad era de 58 vaquitas por año, la más alta reportada hasta el momento. Esta era una de las inconsistencias en el diseño experimental de trabajo de dicha institución”.

En cuanto a los otros factores de riesgo que consideró el CIRVA, después de diversos estudios se pudo concluir que, por ahora, ni la contaminación y ni la falta del flujo del Río Colorado son amenazas o representan algún problema para la vaquita. Las aguas del Alto Golfo son productivas, lo que conlleva a que esta marsopa tenga suficiente energía para tener crías y amamantar.

Con estas conclusiones se reafirmó el hecho de que la mortalidad incidental es el principal factor de riesgo de este cetáceo.

“La pregunta era si podría haber límites máximos de mortandad, se puede debido al potencial biológico de remoción y afortunadamente en el CIRVA un compañero calculó lo límites y el resultado fue que para evitar la extinción no se podía morir más de una vaquita al año. Esto nos ponía en graves problemas, ya que en otras reuniones se buscaban medidas de mitigación que afectaran lo mínimo posible a la pesca; sin embargo, ninguna de estas por sí sola reducía la mortalidad a cero excepto la restricción de artes de pesca, las cuales se referían a sustituir redes agalleras y de enmalle por otras más amigables con la vaquita”, explicó.

No más datos

Los esfuerzos desde la academia estaban enfocados en desarrollar métodos (visuales y acústicos3) de estudios para estimar la abundancia y tendencia poblacional de la vaquita para, con ello, coadyuvar en las acciones de conservación y en la toma de decisiones de las autoridades pesqueras.   

Sin embargo, indicó Lorenzo Rojas, nunca se vio determinación por parte de las autoridades pesqueras para realizar acciones de conservación, más allá de la obtención de datos.

Agregó que la información que se tiene al momento es suficiente: ya no se necesitan datos, sino acciones inmediatas. Resaltó la necesidad de pasar de invertir en cruceros, a hacerlo en un plan de recuperación de la vaquita.

En ese sentido compartió con la comunidad del CICESE dos acciones en las cuales ha colaborado: el Comité de Expertos en Tecnologías Pesqueras, denominado como ECOFT  y el Plan de Vaquita CPR (Conservación, Protección y Recuperación3).

En 2015 el CIRVA emitió una recomendación para crear un panel internacional de expertos en tecnologías pesqueras, el cual denominaron ECOFT. Éste tenía como objetivo colaborar con el gobierno de México para desarrollar un programa de evaluación de artes de pesca alternativa.

Resultado de esta programa fue el diseño, a cargo del INAPESCA, de una red que no fue muy bien recibida por la comunidad pesquera, pues indicaron que no funcionaba. Por lo anterior, en 2018 se reunieron el ECOFT y el CIRVA para probar dichas redes en estanques de la Memorial University of Newfoundland, en Canadá.

“El ECOFT concluyó que sí hay artes de pesca disponibles y que debían probarse en el Alto Golfo. Compañeras académicas, expertas en trampas para escama, desarrollaron y presentaron modelos para probar en el AG. Pero la cosa quedó ahí, no se ha avanzado y es increíble que se hayan quedado esas propuestas en repisa de aparador”, indicó.

La población de vaquita continuaba en descenso y la pesca ilegal de totoaba seguía vigente. En 2017 el CIRVA propuso a la Semarnat implementar el programa Vaquita CPR.

El objetivo de dicho programa, según explicó Rojas Bracho, era buscar, capturar y trasladar a algunos individuos de vaquitas a un santuario temporal ubicado en su hábitat, donde tendrían cuidado humano. Una vez libre de redes agalleras se liberarían en el Alto Golfo. 

“Los primero que hicimos fue un taller de factibilidad, juntamos a varios investigadores de todo el mundo, se discutió y se acordó que era factible. A la par se creó un panel de revisión independiente que verificó el protocolo. Quiero aclarar que desde el inicio asumimos los riesgos, se habló con el gobierno de México y sabíamos que las vaquitas se nos podían morir en la captura, en el transporte o en las instalaciones”. 

Después de realizar un recorrido por el Alto Golfo se eligió el lugar en donde se pondrían las instalaciones y el encierro. Para la captura se diseñaron métodos acústicos y visuales. Una vez ubicadas las vaquitas, el equipo de rescate las tomaba, los veterinarios avalaban su condición de salud, a partir de ello se tomaba la decisión si se liberaba o se llevaba al santuario, denominado El Nido.

El resumen de captura se reduce a dos vaquitas. La primera fue una hembra de aproximadamente seis a ocho meses; como desde el inicio parecía no adaptarse, posterior a su evaluación se decidió liberarla. La segunda fue capturada un mes después: era una hembra en edad madura. Se realizó la evaluación veterinaria y se tomó la decisión de llevarla al centro de cuidado.

“La segunda vaquita parecía que se adaptaba, después se estresó, empezó a salpicar agua y los veterinarios indicaron que la debíamos liberar. Finalmente murió, a pesar que se le realizó casi tres horas resucitación cardiopulmonar. La autopsia reveló que era una hembra de 15 años en evidencia de embarazo/lactancia. Los veterinarios concluyeron que no es una especie que por el momento se pueda mantener en cautiverio. El programa vaquita CPR se suspendió”.

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Algunas lecciones aprendidas

Rojas Bracho indicó que todo el trabajo que han realizado por más de 20 años y que ha implicado pláticas y negociaciones con pescadores, autoridades y organismos internacionales, puede funcionar para evitar que suceda lo mismo con otras especies a nivel mundial.

Agregó que para realizar conservación se deben establecer lazos de comunicación efectiva con la comunidad, así como conocer el contexto del lugar. Pues en el Alto Golfo la corrupción y la falta de gobernanza es un gran problema, y ello está directamente relacionado con el incremento de la pesca ilegal de totoaba.

“Es muy difícil implementar cualquier medida de conservación o de mitigación cuando tienes décadas de una falta de gobernanza pesquera apropiada. La eliminación de redes agalleras implica cambios importantes de estructura mental, político, social, económico, cultural y hacer eso en un lugar propenso a la corrupción, se vuelve más complicado.

“La conservación no va a funcionar si no es una prioridad para todos los actores. Desafortunadamente hemos sido incapaces en traer a bordo a las autoridades pesqueras y fingir que están salvado una especie cuando toman las medidas menos controversiales y postergan para el siguiente sexenio las más difíciles. Eso no evitará la extinción de la vaquita y es lo que estamos viendo ahora”.

El reto actual para la conservación de la marsopa más pequeña del mundo es detener la pesca ilegal de totoaba, la cual está alimentada por el mercado negro en China continental y en Hong Kong. Lorenzo Rojas recordó que en México existen las leyes y son buenas. Solo hay que hacerlas cumplir.

 

 

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1 Síndrome de Rashomon 

2 Presidente del CIRVA/CONANP, Premio BBC Inspirations Awards 

*La información de la presente nota es producto del seminario “Centenas, decenas y unidades: breve historia de la vaquita” brindada a la comunidad del CICESE por el Dr. Rojas Bracho. El ponente indicó que existen otras acciones y puntos en la historia de la vaquita, para conocer más puede visitar los siguiente enlaces: 

-El mamífero marino más amenazado del mundo; la vaquita 

La Vaquita

 Una especie en peligro de extinción: la vaquita marina 

Vaquita marina, la marsopa más pequeña del mundo 

 

Palabras clave: Vaquita, seminario, CIRVA

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