¿Qué dice la física acerca de La Bufadora?



Ciencias del mar y de la Tierra

Alrededor del mundo existen diversos espectáculos que pueden atraer nuestra atención, y muchos de ellos son capaces de mostrarnos el gran talento que los seres humanos tienen. Algunos ejemplos van desde los shows musicales y de baile hasta los grandes eventos deportivos. Estos espectáculos nos fascinan porque podemos ver cosas increíbles delante de nuestros ojos, y aunque hay una gran variedad de cosas sorprendentes que podemos presenciar, cuando hablamos de los espectáculos naturales debemos aceptar que poseen un encanto especial que los hace particularmente maravillosos.

Si prestamos atención a los detalles, la mayoría de las cosas que nos rodean, como las diversas texturas de los objetos, la gran variedad de colores que poseen el cielo y las flores, las peculiares formas de actuar de los animales y las luminosas noches con estrellas brillantes y una gran luna llena, podemos notar que vivimos en un mundo lleno de espectáculos maravillosos a la vista. Algunos son tan cotidianos y se dan de una manera tan sencilla que son comunes en todo el mundo, como la lluvia o los atardeceres. Sin embargo otros se dan solo en ciertos lugares y con condiciones muy especiales; tal el caso del fenómeno que estudiaremos a continuación conocido como géiser marino o bufadero, un espectáculo maravilloso que se da muy rara vez en el mundo y que aquí, en el estado de Baja California, tenemos la oportunidad de observar. Para poder estudiar más a fondo el comportamiento de este fenómeno, primero es necesario familiarizarse con algunos conceptos básicos para entender lo que es un géiser marino. 

Intuitivamente todos sabemos lo que es una roca: un material sólido formado de manera natural por uno o más minerales. A su vez, las rocas se pueden clasificar de acuerdo a sus características (composición química, permeabilidad, porosidad, etc.), siendo la petrología el campo de estudio asociado. Al momento de estudiar las rocas es común utilizar como criterio de clasificación su origen, es decir, cómo se formaron (mecanismos de formación), lo que da como resultado tres tipos: las rocas sedimentarias, rocas ígneas y rocas metamórficas.

Las rocas sedimentarias son aquellas que se forman por la acumulación de los sedimentos y minerales, o por la compactación de restos vegetales y animales consolidados en las rocas duras. Por otro lado, las rocas ígneas son también llamadas magmáticas, pues son aquellas que se forman debido a la solidificación de material caliente y en movimiento conocido como magma de origen volcánico. Finalmente las rocas metamórficas son el resultado de la transformación de las rocas ya existentes que sufrieron cambios estructurales debido a las condiciones físicas o químicas como presión, temperatura y reactividad, entre otros.

¿Por qué es importante lo anterior? Pues porque las rocas representan una gran parte de la superficie terrestre, entonces por esa razón es que casi siempre podemos encontrar alguna sin importar en donde estemos. Por otro lado, también existen las grandes formaciones rocosas, que no son tan comunes y, a veces, pueden tomar formas muy especiales que dan lugar a estructuras increíbles y fenómenos asombrosos. Estas estructuras están relacionadas con el tipo de roca que la conforma (sedimentaria, ígnea o metamórfica), pues una característica importante para la formación de la estructura es la llamada erodabilidad, que es la susceptibilidad del material a erosionarse, es decir, a desgastarse por diversos factores ambientales, como puede ser el viento, el agua y los cambios de temperatura, entre otros. La erodabilidad depende del tipo de roca que se trate.

Aunque las estructuras rocosas a veces puede ser producto de la actividad humana, generalmente las formaciones naturales son las de principal interés en el estudio de la ciencia. La geología, por ejemplo, es la ciencia que se encarga de estudiar la naturaleza, formación e historia del planeta Tierra, su superficie y los materiales que la componen. Esta disciplina científica se divide a su vez en muchas áreas como la geofísica, que estudia la Tierra desde el punto de vista de su estructura y sus condiciones como un sistema físico. También existe la llamada litología, que es la parte de la geología que estudia las características de las rocas que constituyen las formaciones geológicas en la superficie de los territorios. Y así como éstas, existe una gran gama de áreas dedicadas al estudio de nuestro planeta y sus componentes, desde diferentes perspectivas y con distintas herramientas.

Formaciones naturales como atracciones turísticas.

Estas formaciones rocosas suelen ser pequeñas y no son documentadas, por lo que en general se consideran poco comunes. Sin embargo, los más grandes se han convertido en atracciones turísticas. Uno de los géiser marinos más conocidos es el llamado Kiama (palabra aborigen y nombre del pueblo) que significa “en donde el mar hace ruido” y se encuentra en Australia. Otro está en Hawái, y se le conoce como Halona que significa “estar atento u observando”.  También tienen al géiser Nakalele como se muestra en la figura 1.

Imágenes de los géiseres Halona (izquierda) y Nakele (centro) en Hawái, y Kiama (derecha) en Australia.

Como se mencionó, al ser poco comunes (debido a las increíbles condiciones que necesitan existir para que ocurra este fenómeno), no hay muchas alrededor del mundo, por lo que el espectáculo que se puede observar es realmente único. En México, al ser un país que se caracteriza por tener una gran diversidad de paisajes y espectáculos naturales maravillosos, tenemos la oportunidad de presenciar nuestro propio géiser o bufadero marítimo conocido como La Bufadora. Se encuentra aquí en Baja California, en el noroeste del país, a unos 20 kilómetros al suroeste de la ciudad de Ensenada, en la punta que cierra la Bahía de Todos Santos en su extremo sur, llamada Punta Banda, y a continuación describiremos qué es y cómo funciona.

¿Qué es La Bufadora?

El géiser marino conocido como La Bufadora es, en términos llanos, una “chimenea” natural como las que se habló anteriormente. Se encuentra en un acantilado formado por andesita basáltica (un tipo de roca ígnea) y se conecta con una cueva litoral que está al fondo y al nivel del mar mediante una abertura en la parte superior. La cueva se formó por el constante choque de las olas de mar contra las rocas. Dependiendo de la fuerza del oleaje y el nivel de la marea, será la altura y tamaño del chorro de agua que emerge de la chimenea, así como la intensidad del estruendo producido. Así, a mayor fuerza del oleaje y a mayor nivel del mar, la erupción o chorro de agua y el estruendo serán mayores. Además, se trata de un espectáculo natural que se puede observar con una cierta regularidad, pues la actividad en La Bufadora es periódica, es decir, se repite a lo largo de un tiempo determinado por la periodicidad del swell del oleaje; es decir, de la marcada periodicidad con que llega el tren de oleaje a este sitio, que suele estar en el rango de los 13 y 17 segundos.

Géiser marino: qué es y como funciona.

Como ya se mencionó, un géiser marítimo es una formación rocosa que se origina por condiciones muy particulares en las rocas de ciertos lugares costeros y a la correcta combinación de nivel del mar (marea) y fuerza del oleaje. Estas estructuras se generan por la erosión constante del agua de mar sobre algún acantilado marítimo; la fuerza del oleaje azota a las rocas del acantilado, la erosión debilita la roca y permite que el agua penetre ciertas zonas creando cuevas o “conductos” que pueden terminar comunicándose con el exterior en la sima del acantilado a través de una “chimenea”, es decir, un hueco o abertura vertical que permite el paso del agua.

Veamos esto con más detalle. Cuando una ola penetra en una cueva como ésta, las moléculas de aire que quedan atrapadas entre la parte más alta de la ola (la cresta) y el techo de la cueva se juntan cada vez más, aumentando la presión. Llega un punto en que la presión es tan alta que el aire comprimido busca una salida, siendo la “chimenea” que conecta por arriba la cueva con el exterior, el camino por el cual ese aire logra escapar. Solo que ese aire comprimido, como si fuera un gran émbolo, se lleva consigo una enorme cantidad de agua de mar. Es entonces, cuando escapa en la superficie, que podemos observar ese chorro que sale con fuerza a muchos metros de altura acompañado de un sonido estruendoso característico, como si fuera una erupción, y que lo convierte en un gran espectáculo que se repite ola tras ola.

De acuerdo con el Dr. Oscar Velasco Fuentes, investigador del Departamento de Oceanografía Física del CICESE, quien publicó en 2013 el artículo “The activity of La Bufadora, a natural marine spout in Northwestern México”, este géiser marino está activo durante todo el rango de mareas, pero las erupciones producidas en los extremos de este rango, es decir, durante las mareas más altas y en las más bajas, exhiben importantes diferencias.

“Cuando el nivel del mar es alto las erupciones consisten en un chorro de agua, son numerosas y suelen ocurrir en largas series de erupciones bastante periódicas separadas por lapsos de inactividad de decenas de segundos a un par de minutos. Cuando el nivel del mar es bajo las erupciones consisten en una nube de rocío, son escasas y ocurren en trenes aislados de unas pocas erupciones separadas por períodos de inactividad de unos minutos. El mejor momento para presenciar un buen desempeño de La Bufadora es durante la pleamar de un día de invierno; el momento menos favorable es durante la bajamar de un día de verano. De todos modos, será una ocasión muy rara en la que se necesiten más de diez minutos para observar un buen tren de erupciones”.

Como se muestra en la siguiente foto, ciertas zonas circundantes están adaptadas para poder presenciar este fenómeno imperdible, uno de los grandes atractivos turísticos de la región, que es visitado por un gran numero de personas.

 

Palabras clave: La Bufadora, géiser marino

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