Ética en la ciencia: Una herida abierta



Ciencias del mar y de la Tierra

La ciencia como disciplina constantemente se posiciona como defensora de la verdad, y su objetivo va más allá de la fama o las riquezas. Es decir, la ciencia parte de la idea de la búsqueda de la verdad como principal objetivo, y somete a los científicos a un riguroso método con el que, de ser ejecutado en su totalidad, será posible generar nuevo conocimiento. Con el paso de los años y la repetición de este método, finalmente el conocimiento científico nos ayudará a destilar la realidad en la que existimos hasta encontrar las respuestas a nuestras más profundas preguntas.

Sin embargo, ese no siempre es el caso. Aunque nuestras intenciones como científicos sean las más nobles, es importante recordar que el entorno en el que nos desarrollamos no siempre nos facilitará esta búsqueda.

El mundo moderno trae consigo maravillas tecnológicas, pero también grandes problemas. En particular en el mundo de la ciencia, existe un problema que no siempre es atendido como se debe: la ética.

Al hablar de ética en ciencia, es común que las preguntas que se planteen giren alrededor de la idea “¿qué tan lejos debe llegar la ciencia?”, un planteamiento que, sin duda, vale la pena explorar. No obstante, ése no es el tema central de este artículo; aquí trataremos la ética en la ciencia desde la perspectiva de las publicaciones científicas.

Para hacerlo, tomaremos la historia presentada por el Dr. Oscar Velasco, del Departamento de Oceanografía Física del CICESE, en el seminario del día 7 de febrero del presente año.

El Dr. Velasco es investigador de nivel dos en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONACyT, especialista en la dinámica de fluidos geofísicos, tanto en su planteamiento teórico como su contraparte experimental. Cuenta con 33 artículos de investigación publicados desde 1995 hasta la actualidad y es considerado una autoridad en su campo. Sin embargo, desde el año 2003, el Dr. Velasco ha tenido un trago amargo en el área de la publicación científica.

En 1988 se publica en la revista Journal of Fluid Mechanics el artículo “Symmetric Vortex merger in two dimensions: causes and conditions” (Fusión simétrica de vórtices en dos dimensiones: Causas y condiciones), escrito por los investigadores M.V. Melander, N.J. Zabusky y J.C. McWilliams. En este artículo se formula teóricamente la existencia de una distancia crítica entre los centros de dos vórtices que determina si éstos se unen en un vórtice de mayor tamaño, si solamente se limitan a compartir materia entre ellos o si mantienen su identidad independiente.

Es decir, cuando dos vórtices que giran en un mismo sentido (como los que se aprecian en el fondo del lavabo cuando éste se ha llenado a tope y se libera toda el agua por el drenaje) se acercan, existen tres posibles escenarios.

Primero: ambos vórtices se mantienen a distancia y se limitan a girar alrededor de un centro común; segundo: ambos vórtices intercambian materia a través de filamentos que los conectan, sin embargo, estos vórtices no se combinan en su totalidad y, por último, los vórtices se unen en un solo vórtice de mayor tamaño. El factor que determina cualquiera de los tres resultados es una cantidad llamada “distancia crítica”, que se determina en función de la distancia entre los centros de los vórtices y de sus respectivos radios. Existe un valor concreto y calculable de esta distancia crítica que determina cuál de los tres escenarios sucederá.

Esta proposición se mantuvo válida durante algunos años. Sin embargo, la naturaleza auto correctiva de la ciencia es una de sus más grandes virtudes. En las ciencias exactas, si alguna propuesta tiene todas las características necesarias para responder una incógnita, es considerada cierta hasta que se demuestre lo contrario. Cuando esto sucede se realizan correcciones a la proposición original o se realiza una nueva propuesta, todo en pro de la búsqueda de la verdad.

Es por ello que en 2001, el Dr. Velasco publica su artículo titulado “Chaotic Advection by two interacting finite-area vortices” (Advección caotica por la interacción entre dos vórtices de área finita) en la revista Physics of Fluids, que publica el American Institute of Physics.

En este artículo se expone errónea la conclusión antes mencionada (unión homogénea de vórtices al llegar a la distancia crítica), principalmente debido a que al interactuar dos vórtices a una distancia menor a la distancia crítica existe una deformación en la geometría de los vórtices. Una característica determinante que no se había considerado anteriormente. Una vez corregido eso, esta nueva función nos arroja nuevas y más complejas trayectorias que puede tomar la materia intercambiada entre los vórtices.

Este nuevo acercamiento al problema de los vórtices brindó en aquel momento un nuevo entendimiento y una teoría más precisa.

No obstante, en 2003, en la revista Journal of Fluid Mechanics se publica el artículo titulado “The Physical Mechanism for vortex merging”, por los investigadores C. Cerretelli y C.H.K. Williamson, de la Universidad de Cornell en Ithaca, EE.UU.

En este artículo se presentan nuevamente los resultados del artículo de 1988 por Melander, Zabusky y McWilliams, pero ahora con sustento experimental.

Recordando la naturaleza de la ciencia, los hechos y las pruebas los son todo. Cualquier idea, aunque se presentase en el más bello de los empaques, si no se encuentra sustentada por datos experimentales no es válida.

Sin embargo, existe una interrogante. ¿Qué sucede cuando los datos experimentales no son correctos? O, acercándonos a la historia del Dr. Velasco, ¿qué sucede cuando los datos experimentales están manipulados?

Este es el conflicto con el que se encontró al toparse con la última publicación mencionada. En primera instancia, el Dr. Velasco decidió dirigirse a los editores de la revista Journal of Fluid Mechanics con sus hallazgos.

Los resultados que se presentan están equivocados, escribió al editor, quien le respondió que probablemente solo se trataba de un error mínimo, sin importancia. Pero este no es el caso. El error en cuestión altera directamente el resultado presentado y mal informa a quien quiera que utilice el artículo como herramienta para nuevas investigaciones.

El siguiente paso sería escribir a los autores del artículo. Por medio de correos electrónicos el Dr. Velasco trató de ponerse en contacto con Williamson y Cerretelli, sin recibir respuesta.

Con el paso de los años el Dr. Velasco fue capaz de identificar con precisión cómo se habían manipulado los datos. Y aun así sus reclamos fueron ignorados, tanto por los editores de la revista como por los autores del artículo.

Hoy, más de 15 años después de las publicaciones ninguna corrección se ha realizado. Hasta hoy en día el trabajo presentado por Williamson y Cerretelli tiene alrededor de 168 citas en el portal oficial de Cambridge, mientras que el artículo del Dr. Velasco cuenta con apenas 35 citas en el portal del American Institute of Physics.

Es importante recordar el impacto de las citas en la publicación científica, pues nos ayuda a ver, a través de cifras, qué tanta influencia puede tener un artículo científico. Para que se registre una cita, se debe realizar una publicación alterna en la que se utilice el artículo en cuestión como una referencia de suma importancia para el nuevo trabajo.

Lo anterior nos invita a realizar la siguiente pregunta: ¿Quién sirve realmente a la ciencia? ¿El conocimiento puede avanzar cuando los artículos no se revisan a detalle antes de ser publicados? ¿Dónde queda la crítica constructiva? Al final solo nos queda confiar en la integridad de los autores a quienes citamos y de las instituciones a quienes nos afiliamos. Y, sobre todo, confiar en el funcionamiento del mecanismo que hemos construido, al que hoy en día llamamos ciencia.

Palabras clave: Ética, Oscar Velasco, vórtices

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