Incendios forestales en el mediterráneo




Ciencias de la vida

 

 

Cuando pensamos en un incendio forestal, lo más probable es que nos imaginamos una catástrofe. Muchas veces estamos en lo cierto. Sin embargo, esto dependerá de dónde y cómo sucedió la quema.

La Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) informó que más de 90 por ciento de los incendios forestales son provocados por acciones humanas: ramas abandonadas por la tala ilegal, actividades agropecuarias, la quema de basura, las fogatas o las colillas de cigarro.

Para que haya un incendio se necesita material para quemar, una chispa y oxígeno. En los incendios naturales, la vegetación es el material y la chispa es originada por algún fenómeno natural, como la caída de un rayo o una erupción volcánica.

En un incendio forestal provocado, intencional o accidental, las acciones humanas se convierten en ese material o en la chispa. ¿Y el oxígeno? Ese siempre está presente en la atmósfera.

En un clima mediterráneo, como el del noroeste de Baja California, los ecosistemas se han adaptado al fuego. Los incendios ayudan a reciclar la materia orgánica, permitiendo que este ecosistema persista.

¿Cómo y por qué sucede esto?  Escucha a continuación: 

 

Felipe León, guardaparque del Parque Nacional Sierra San Pedro Mártir (PNSSPM) en Baja California, indicó que existen plantas, denominadas pirófilas, que dependen del fuego para regenerarse.

“El incendio natural forestal es benéfico para algunas especies de plantas. La vegetación de chaparral depende del fuego. Sus semillas están recubiertas con una protección más dura y necesita quemarse para regenerarse. También ayudan a limpiar un poco de algunas plantas que predominan y otras que en ciertos ciclos no pueden germinar, germinan. Tenemos entonces el comienzo de un nuevo ciclo en la naturaleza”, explicó Felipe León.

No porque los incendios forestales traigan beneficios a cierto tipo de flora, quiere decir que no se controlarán. El trabajo de los guardaparques es controlar, más que suprimir. Es decir, la supresión es apagar el incendio lo más pronto posible y la contención es reprimirlo para que no haya mayores afecciones, en este caso al Área Natural Protegida (ANP) de San Pedro Mártir.

 

 

Felipe León explicó que durante la temporada de incendios, en verano, llegan tormentas eléctricas y éstas se descargan en los pinos, provocando así incendios en la sierra.

“Cuando hay un incendio forestal, natural o provocado, el trabajo por lo general es manual. Vamos limpiando maleza, hasta quitar el suelo mineral. Para el trabajo usamos pala forestal, un tipo de hacha con una cuña en la parte trasera, un rastrillo, motosierras para cortar grandes troncos prendidos, una mochila forestal que trae 20 litros de agua y una manguera, y cuando hay presupuesto, nos apoyan los helicópteros echando agua.

“Nuestro trabajo se enfoca en la contención y en vigilar que el incendio pueda ser declarado liquidado. Si el incendio escala, nos apoyamos con la CONAFOR y cuando es considerado desastre nacional nos apoyamos con la Armada de México”.

Para determinar si un incendio fue natural o provocado, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), en coordinación con personal de la CONAFOR, realizan los trabajos pertinentes de peritaje en el área. 

Felipe León explicó que además de los trabajos de contención, también se realizan actividades de prevención, como brechas cortafuegos y quemas prescritas o controladas. Lo anterior se hace para evitar que cuando llegase a caer un rayo en un pino, no exista material combustible que provoque un incendio mayor.

Por su parte, Horacio de la Cueva, investigador del Departamento de Biología de la Conservación del CICESE, agregó que no solamente ocurren incendios forestales en la zona mediterránea. 

“Los ciclos de los ecosistemas mediterráneos, desde la orilla de la playa hasta lo alto de la sierra, son impulsados por los incendios. Podemos esperar ciclos de incendios en el matorral costero, en el chaparral, así como en las partes medias y altas de la sierra”.

Agregó que estos incendios tienden a ser fríos y lentos. Se ven impulsados por la velocidad del viento y acaban cuando se termina el material combustible. Esto ha ocasionado que el paisaje mediterráneo parezca una especie de mosaico.

“Si paseamos por nuestros ecosistemas mediterráneos, vemos zonas con más vegetación, otras recientemente quemadas y otras que van creciendo. Es decir, vemos parches con diferentes edades postincendio que ayudan a regularlos. Una sección que se quemó en un bosque no se va a quemar en 200 o 300 años, porque no hay suficiente material. O el  matorral costero que se quemó, tampoco se va a quemar en 80 o100 años porque no hay suficiente material combustible (vegetación)”.

El investigador del Departamento de Biología de la Conservación, indicó que las plantas invasoras han ido modificando este régimen. Sin embargo aún existen estos ciclos de incendios naturales en la zona mediterránea.

“Por ejemplo, los incendios en propiedades, como en el Valle de Guadalupe, en San Antonio de las Minas o en Ensenada, la mayoría de las veces suceden por lo que hay a su alrededor. Las plantas que tienen la edad, están secas u tienen muchos aceites, se tienen que quemar para que siga el ciclo. Lo que se puede hacer en estos casos es remover el material combustible alrededor de tu casa, porque sí no, es como vivir junto a bidones de gasolina”, explicó de la Cueva.

Sin duda, las acciones humanas han provocado una percepción negativa de los incendios forestales. Sin embargo, los ecosistemas mediterráneos se han adaptado al fuego para aprovecharlo. De la Cueva estableció que “el uso del fuego ha sido una de las cosas que ayudó a los humanos a que nos desarrolláramos, primero como sociedades primitivas y luego como civilización […] El no entender la naturaleza de los ecosistemas mediterráneos, no nos ayuda a entender el fuego […] y sin fuego, no estaríamos aquí” finalizó.

 

 

Palabras clave: Incendios, forestales, mediterráneo, SSPM

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