Presentan Guía del visitante para la Casa de la Cultura de Tijuana



Ciencias del mar y de la Tierra

“Una forma lúdica, didáctica y emocionante de aproximarse al emblemático edificio”

Con motivo del 130 aniversario de la Casa de la Cultura de Tijuana se publicó una guía para compartir con la población detalles acerca de su historia, arquitectura, la flora y fauna que la habitaba y habita, así como leyendas de la edificación.

El Dr. Horacio de la Cueva, investigador del Departamento de Biología de la Conservación del CICESE, colaboró en la publicación de la guía.

“La coordinadora de la Casa de la Cultura de Tijuana, Ingrid Hernández, me invitó a escribir la parte de fauna. Entonces dije, no voy a escribir sobre la Casa nada más, sino el contexto en el que se da. Comienzo hablando de los animales posteriores a la glaciación, pasando por lo que vemos todos los días, lo que no vemos y lo que ha estado ahí. Mi participación es más un contexto de qué se veía y cómo se veía y cómo la Casa de la Cultura, pese a estar en medio de la ciudad, sigue teniendo contacto con la naturaleza”, compartió De la Cueva.

La guía del visitante pretende inspirar a quien la tenga en sus manos. Los textos nos invitan a querer conocer las instalaciones, jardines, recovecos y leyendas de la edificación. Esta guía –indica De la Cueva- es para maestros, para turistas o para la gente que tiene curiosidad de conocer Tijuana más allá de su mala imagen.

“La Casa de la Cultura de Tijuana es una de las casas de cultura más vivas que hay, se mantienen activos. Y después de 130 años sigue siendo un emblema, la gente no la ha abandonado”.

La guía tiene un costo de 120 pesos MN. y se puede adquirir en las instalaciones de la Casa de la Cultura en Tijuana.

Compartimos con ustedes la participación del Dr. Horacio de la Cueva:

 

FAUNA

Por Horacio de la Cueva

¿Cuánta fauna ha sido plasmada aquí? ¿A cuánta se le han dedicado canciones, poemas u obras de teatro? ¿Estará habitando su biblioteca fauna fantástica imaginada por Borges, Esopo, Kafka, Lovecraft o Toledo? No lo sé. Aquí hablaré de animales, vivos o extintos, del cerro de Altamira, encumbrado por la Casa de la Cultura de Tijuana.

Durante la última glaciación, hace 20 mil años, grandes mamíferos como mastodontes (Mammut americanum), bisontes antiguos (Bison antiquus), caballos occidentales (Equs occidentalis), perezosos gigantes (Paramylondon harlandi), lobos de Dire (Canis dirus), camellos de ayer (Camelus hesternus) y tigres diente de sable (Smilondon fatalis), hacían del paisaje de Altamira su hogar.

Después llegaron animales más familiares: venados, pumas, borregos cimarrones, coyotes, ardillas, linces y zorrillos. En los árboles de Altamira imagino cóndores de California despegando con el aire ascendente de la mañana, buscando restos de animales, regresando al atardecer para alimentar a su crío.

Sin glaciares y con sequías, el desierto avanzó hacia el norte mientras las aguas frías de Alaska bañaron nuestras costas. Esta conjunción de desierto y aguas frías genera las nieblas que contemplamos muchas mañanas desde la Casa mientras disfrutamos el sol; a lo largo de miles de años de evolución, también dio lugar a un ecosistema mediterráneo en el que los nutrientes se reintegran al suelo mediante incendios. Sin fuegos recurrentes, el ecosistema no puede reproducir la variedad de hábitats para la fauna que lo habita e impulsa. 

La megafauna desapareció al paso del Homo sapiens; esos primeros cazadores nómadas, buscando presas y mejore climas en sus viajes transgereacionales hacia el sur. El Homo sapiens viaja con la especie de compañera fiel, guardia, auxiliar de casa y fuente de calor, el perro, quien sigue con nosotros (puede usted rascar la oreja de su mascota).

¿Cuántos nómadas habrían parado en Altamira para resguardarse, contemplar el paisaje o planear su camino?

En Baja California, a lo largo de los milenios, se establecieron pueblos dejando sus huellas y plasmando sobre piedras la fauna que hacía su mundo. Los kumiai vivieron con y por el fuego. Con él cazaron venado bura y codornices para sustento, vestimenta y decoración.

 Seguimos usando sus trampas de codornices, pero hemos olvidado el manejo del fuego como herramienta de conservación, creando un enemigo que no existe.

¿Habrá en los terrenos de la Casa concheros kumiai que nos informen de qué se alimentaban cuando recolectaban y pescaban en el mar?

Con los conquistadores arribaron a la Casa especies invasoras: gatos, ratas y ratones, desplazando a otros mamíferos y diezmando nidos.

A la Casa de la Cultura de Tijuana la enriquecen muchas aves. Aquí vivieron la perlita californiana y el correcaminos norteño, que hoy viven en la periferia de la ciudad. Aún podemos ver al carpintero bellotero, la cama, la chara pecho rayado, el junco ojo oscuro, el carbonero ceja blanca y la mascarita común, sin faltar el cuervo.

Aquí habitaron búhos enanos y lechuzas campanario. Otras aves de presa que se posaron en la Altamira son el águila real, el halcón peregrino, el de la cola roja y el cernícalo americano.  

Hay dos colibríes que adornan los jardines de la Casa, el de Ana y el de Allen; que obtienen néctar de flores y las polinizan. Su presencia es bella y parte de los procesos naturales que nos dan sustento. Otros polinizadores importantes son: las mariposas (con más de 140 especies), abejas, como la abeja cactus (Diadasia rinconis) y avispas. Los jardines de la Casa deben llenarse de plantas con flores regionales, no solo para el disfrute de los visitantes, sino para el sustento de los animales polinizadores. Los humedales de Altamira albergaron a Euphydryas edita quino, una mariposa tijuanense que mantiene viva a la mariposa de San Diego.

Los suelos de los jardines de la Casa son formados por lombrices e insectos. Además de las hormigas están los niños de la tierra, del género Stenopelmatus, relacionados con los grillos e igual de inofensivos que estos.  

Este ha sido un viaje en el tiempo y espacio de la Altamira. Para despedir a su fauna, hagamos un ejercicio de imaginarnos a nosotros mismos siendo nuestro animal preferido habitando este espacio. ¿Qué es para nosotros? ¿un punto de referencia? ¿nuestro refugio? ¿nuestro mejor aguaje? La Casa de la Cultura de Tijuana alberga a los animales fantásticos y cotidianos de nuestra imaginación.

Palabras clave: Casa de la Cultura, Fauna, Guía

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