Vientos de Santa Ana, el lado positivo que no conocías




Ciencias del mar y de la Tierra

Al llegar la temporada de condiciones Santa Ana es usual escuchar sobre incendios, enfermedades, clima seco y mucho polvo. Pero este suceso climático no sólo trae consigo disturbios, sino también aspectos positivos, sobre todo en los mares cercanos a la costa.

Los vientos de Santa Ana son un fenómeno meteorológico que se da por los cambios en un sistema de alta presión, y traen consigo cielo despejado, bajos niveles de humedad, altas temperaturas y desde luego vientos fuertes. Aunque su duración puede variar, los vientos suelen presentarse de 5 a 8 días, de finales de septiembre a principios de marzo de cada año. Aparecen primero en regiones de Estados Unidos como Los Ángeles y San Diego, en California, y posteriormente, si el sistema de baja presión desciende, se presentan en Baja California, México.

Contrario a lo que se cree, los vientos de Santa Ana no siempre son calientes. Al existir un cambio en los vientos del noreste, el viento viaja por diferentes regiones, principalmente zonas desérticas, de las cuales depende directamente la temperatura del aire. Si en el lugar de origen hay altas temperaturas, el viento será caliente, de lo contrario, se presentará viento frío.

En Baja California, los vientos fluyen normalmente de mar a tierra; esto hace que entre determinada humedad a la costa. Pero al recorrerse los sistemas de presión se cierra el paso de dicha humedad, atrayendo el calor de los desiertos. En Ensenada, el grado usual de humedad que se maneja es de 90%; sin embargo, cuando se presenta la condición Santa Ana, la humedad puede llegar a bajar hasta 6%, y en las noches la temperatura puede alcanzar 30 o 40 grados centígrados.

Pero no todo es viento seco, altas temperaturas y polvo. Los vientos de Santa Ana también tienen un lado positivo. Estos vientos funcionan como un mecanismo que contribuye primordialmente a la fertilización del océano cercano a la península de Baja California. Resultan importantes por el impacto que tienen en la dinámica de movimiento del océano, y por la manera como contribuyen al ciclo bioquímico de la costa.

Por un lado, el polvo que traen consigo se deposita en el mar, ayudando a los procesos de sedimentación y favoreciendo la producción de hierro, elemento que, a su vez, enriquece la parte superior de los océanos.

Por otro lado, al provocar un proceso oceanográfico conocido como surgencia, los vientos de Santa Ana hacen que baje la temperatura superficial del agua de mar cerca de la costa. Resulta que estos vientos generan un desplazamiento neto del agua en la superficie, de la costa hacia mar adentro, lo que provoca un descenso en el nivel del mar en la costa. En respuesta a ello (una respuesta baroclínica de la termodinámica) se producen movimientos ascendentes mediante los cuales las aguas de niveles subsuperficiales son llevados a la superficie.

Estos movimientos ayudan a que las aguas profundas, frías y muy ricas en nutrientes, afloren en la superficie (donde las aguas han sido empobrecidas por el consumo biológico), fertilizándola. Una surgencia puede provenir de 30 a 50 metros de profundidad. La intensa presión del viento, ya sea positiva o negativa, hace que los flujos de viento sean capaces de producir bandas de surgencia o hundimiento fuera de la costa. Así, se pueden generar filamentos fríos que logran extenderse hasta más de 200 km fuera de la costa.

La condición Santa Ana, con todo y sus molestias (vientos fuertes, altas temperaturas, resequedad, incendios y grandes cantidades de polvo) resultan ser positivos y de gran importancia para el océano. Tal vez las surgencias que se presentan en el invierno no sean tan relevantes como las que se presentan en primavera. Pero aun con eso, los vientos de Santa Ana son los responsables de transportar grandes cantidades de polvo y generar surgencias que ayudan a que el océano se fertilice durante la temporada de invierno, además de auxiliar al ciclo bioquímico del mismo.

Con información de:

1.- Modesto Ortiz Figueroa. 2009. “Condición Santa Ana… no todo es viento seco, alergias e incendios forestales”. Revista GEOS.

2.- Armando Trasviña Castro, Modesto Ortiz Figueroa, Hugo Herrera Cervantes, Miguel Ángel Cosío López y Eduardo González Rodríguez. 2003. 'Santa Ana' winds and upwelling filaments off Northern Baja California. Publicado en Dynamics of Atmospheres and Oceans.

3.- Santiago Alfonso Higareda Cervera. 2018. Laboratorio de Pronóstico Meteorológico del CICESE. Comunicación personal.

Palabras clave: Vientos Santa Ana

anterior