Reporte final de «Rosa»: Lo que enseña la ciencia de los huracanes




Ciencias del mar y de la Tierra

La temporada 2018 de ciclones tropicales inició el 10 de mayo y desde entonces se han formado 18 de estos sistemas en la cuenca del océano Pacífico oriental. De los que han impactado las costas de México, presentamos un reporte del ciclón tropical “Rosa”, por ser uno de los pocos que han entrado a tierra por el norte de Baja California (ver nota).

El 23 de septiembre se formó una perturbación tropical a cientos de kilómetros de Guerrero y Oaxaca (Figura 1, símbolo ❶). Se intensificó durante los siguientes días y alcanzó intensidad máxima de 230 km/h como un huracán categoría 4 el 27 de septiembre, mientras se encontraba al suroeste de Cabo San Lucas (Figura 1, ❷).

A partir de entonces se desplazó al norte a la vez que se encontró con condiciones atmosféricas y oceánicas poco favorables para mantener su intensidad. Finalmente, el 2 de octubre entró por la costa de Baja California cerca a la comunidad San José de las Palomas (Figura 1, ❸) con vientos de 45 km/h, lo que corresponde a una depresión tropical en proceso de disipación por la interacción con el terreno.

Figura 1. Trayectoria del ciclón tropical "Rosa" (línea azul) y pronósticos oficiales (azul claro) entre 25 de septiembre y 2 de octubre 2018. Los números indican sitios de formación (❶), intensidad máxima (❷) y entrada a tierra (❸). Se presenta la trayectoria seguida (línea roja) por el ciclón tropical "Nora" y pronósticos oficiales (rosa) emitidos durante el periodo 16-26 de septiembre 1997.

Un aspecto importante en esta figura es el conjunto de pronósticos oficiales emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional de México y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. De forma general, los pronósticos oficiales indican la posición e intensidad que se espera siga el ciclón en plazos de 24 a 120 horas. Se emitieron un total de 30 pronósticos de trayectoria durante los 8 días de desarrollo de “Rosa”, con un grado razonable de precisión. Aunque no fueron perfectos, fueron de utilidad para que las autoridades y población determinaran medidas de protección con suficiente anticipación.

Como referencia histórica, la Figura 1 también incluye la trayectoria y pronósticos asociados al desarrollo del ciclón tropical “Nora” de la temporada 1997. “Nora” siguió una trayectoria similar, en varios aspectos, a la de “Rosa” aunque con un grado menor de recurvatura. Además, los 39 pronósticos de trayectoria tuvieron un margen mayor de error y cada pronóstico estaba limitado pues en 1997 los pronósticos eran en plazos de 24 a 72 horas solamente. El cambio en el plazo máximo de 72 a 120 horas se implementó durante la temporada 2003.

En síntesis, la calidad de los pronósticos de trayectoria ha mejorado substancialmente durante las últimas décadas, lo que representa una oportunidad para contar información más precisa y concreta al elaborar planes de protección.

A diferencia de los sistemas de monitoreo que existían en la década de los 90, ahora se cuentan con mejores herramientas para seguir el desarrollo de sistemas meteorológicos. En particular los satélites, que desde el espacio permiten determinar las propiedades físicas de la humedad y nubosidad asociada a los ciclones tropicales. Como ejemplo, la Figura 2 presenta el producto de un satélite geoestacionario (GOES-17) con la estructura de “Rosa” casi 12 horas antes de entrar a tierra por la costa de Baja California. Este tipo de imágenes se utilizan para determinar la estructura espacial y la evolución temporal de cada ciclón con actualizaciones cada 15 minutos.

Figura 2. Imagen de satélite GOES-17/NOAA a las 1700 horas del 1 de octubre de 2018. Esta imagen es de la banda visible y permite observar al centro del ciclón tropical Rosa al oeste de la Isla de Cedros y fue obtenida con herramientas de la Universidad del Estado de Colorado, Estados Unidos.

Otro grupo de productos de satélite con aplicación en el monitoreo de ciclones tropicales es el de estimaciones de lluvia. La Figura 3 presenta las acumulaciones de lluvia estimada durante el periodo en que “Rosa” estuvo activa. Se identifican algunas regiones con valores máximos mayores a 150 mm sobre el océano Pacífico cuando “Rosa” alcanzaba su intensidad máxima (ver Figura 1), y en las costas del noroeste de México se presentó una región sobre el norte del Golfo de California, cerca a San Felipe. En cambio, para otras zonas de Baja California se estimaron cantidades menores de lluvia en el rango de 5 a 100 mm. Este producto de satélite es preliminar y será rectificado en el transcurso de las siguientes semanas, por lo que las estimaciones actuales pueden contener errores y se utilizan con fines de ilustración por el momento.

Figura 3. Estimación de lluvia acumulada (mm) del sistema de satélites GPM entre el 25 de septiembre y 2 de  octubre 2018. La línea negra representa la trayectoria del centro de Rosa. Los datos fueron obtenidos del Centro de Vuelo Espacial Goddard/NASA.

Con el fin de tener un panorama orientado directamente a conocer la lluvia que recibieron los centros de población más importantes en Baja California, la Figura 4 muestra una tabla de lluvia diaria y total en estos centros.

Figura 4. Acumulaciones de lluvia (mm) en una selección de estaciones del Servicio Meteorológico Nacional en el estado de Baja California, entre el 30 de septiembre y 2 de octubre de 2018. Datos proporcionados por la Coordinación General del Servicio Meteorológico Nacional/Comisión Nacional del Agua.

Los valores en estos sitios van de 4 a 5 mm en Ensenada y Mexicali, hasta valores mayores a 100 mm en San Felipe y Percebú, este último cercano a San Felipe (solamente reportó el 1 de octubre). Los 141 mm en San Felipe representan una cantidad mayor al promedio anual de lluvia que, para el periodo 1951-2010, es de 89 mm y es consistente con los reportes de prensa que describen inundaciones en esa región.

Por medio de la Figura 5 es posible observar la distribución temporal (cada hora) de la lluvia en San Felipe; las acumulaciones máximas fueron mayores a 5 mm/hora durante 9 horas presentando algunos periodos con más de 15 mm/hora alrededor del mediodía del 1 de octubre. Como referencia histórica adicional, en los meses de septiembre, el valor promedio de la lluvia en San Felipe es de 13 a 14 mm/mes. Este valor se alcanzó a superar por casi 10 veces más en solamente 24 horas antes de que “Rosa” llegara a la costa occidental de la península.

Figura 5. Distribución temporal de lluvia (mm) en San Felipe, Baja California.

A partir de los resultados de un estudio realizado por la NOAA (Chenoweth and Landsea, 2004) se sabe que el único ciclón tropical que trajo al sur de California vientos equivalentes a un huracán categoría 1, ocurrió hace 160 años: 2 de octubre de 1858. En San Diego los vientos se estimaron en 120 km/h, lo que corresponde a un huracán de categoría 1, mientras que los vientos con fuerza de tormenta tropical (63 a 119 km/h) se extendieron hacia el norte, hasta Long Beach. El daño fue extenso, especialmente en San Diego, donde se destruyeron numerosas estructuras. Esta tormenta sirve como una advertencia importante para la población que reside en el sur de California de que, aún cuando son excepcionalmente raros, es posible que se presenten ahí ciclones tropicales intensos”.

Figura 6. Mapa meteorológico de superficie reconstruido a partir de observaciones del 2 de octubre de 1858, tomado de Chenoweth and Landsea, 2004. La línea punteada indica la trayectoria del huracán.

Palabras clave: Rosa, huracán, tormenta tropical, Luis Farfán

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