Sargazo: ¿estamos o no ante un cambio del ecosistema?


Investigadores plantean acciones para hacer frente a este desastre ambiental



Ciencias del mar y de la Tierra

Para analizar el desastre ambiental que representan las 10 toneladas de sargazo por kilómetro de playa que llegan a las costas del Caribe Mexicano desde mayo, investigadores dedicados a las ciencias del mar, en su mayoría del CICESE, se reunieron en el seminario “Sargazo: ¿qué hacemos?” impartido por el Dr. Julio Sheinbaum, investigador del Departamento de Oceanografía Física del CICESE.

Tras asistir a un taller organizado por el Instituto de Ecología y Cambio Climático (INECC), junto a la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo y el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, el Dr. Sheinbaum socializó con sus colegas los posibles factores que pueden estar provocando esta arribazón atípica, así como acciones que permitan conocer qué las provoca; que además de impactar económicamente al sector turístico de México, representa una pérdida invaluable del ecosistema por la erosión de las playas, la pérdida del pasto marino y el blanqueo del arrecife coralino del Caribe Mexicano, por mencionar algunas.

En 2009 se detectaron los primeros varamientos de sargazo a las costas de África, y de 2011 a 2015 se detectaron también en México. La biomasa de sargazo que llegó en 2015 se consideró un evento masivo, y el evento que actualmente llega al Caribe mexicano es 5 veces más grande. ¿Cómo llegó ahí y qué está pasando? En realidad aún se desconocen las razones, ya que es poca la investigación que existe sobre el sargazo en el Atlántico.

¿Qué provoca la abundancia de sargazo?

La explicación más sencilla a este desastre puede adjudicarse al Cambio Climático, mencionó el Dr. Sheinbaum, cuyo incremento de temperatura de casi 2 grados centígrados acelera el crecimiento del sargazo. Pero en realidad existen otros factores, de gran escala, que podrían estar ocasionando este suceso.

Uno de ellos es el aumento de los nutrientes en el agua debido a la pérdida de vegetación en la región del Amazonas, derivado de malas prácticas agrícolas y las alteraciones del clima. La tala de árboles severa en esa zona permite que los nutrientes viajen sin la filtración adecuada a través de los ríos, y desemboquen en el Atlántico. La contraparte de esta posible explicación son las investigaciones científicas que comprueban que estos nutrientes se detectan solo hasta los 300 kilómetros de las desembocaduras.

Otro de los posibles factores es el incremento de frecuencia de los polvos del desierto del Sahara, que se remueven por las grandes tormentas de arena que suceden allá. Estos polvos acarrean consigo muchos nutrientes que llegan al Océano Atlántico. Los registros de estos polvos indican que desde la década de los 50 y hasta la actualidad, las tormentas han incrementado 10 veces su tamaño.

Algunos investigadores especialistas en corrientes oceánicas, aseguran que las arribazones se deben al cambio de fase de oscilación del Atlántico norte, producido por altas presiones en la atmósfera. Esto produce una diferencia de presión en el Atlántico que baja a los vientos que normalmente se encuentran en latitudes más altas, afectando la circulación y llevando hacia el sur al “Mar de los Sargazos”, que regularmente se ubica en el giro subtropical del Atlántico norte.

El mismo Cristóbal Colón fue de los primeros en reportar la existencia de este mar, punto de acumulación de sargazo. Estudios recientes indican que no es un lugar donde se genera esta alga, sino que las corrientes oceánicas lo reúnen allí. 

¿Arribazón atípica?

El sargazo es un alga café pelágica que flota cerca de la superficie. Esto constituye una diferencia respecto a las poblaciones de sargazo en costas del Pacífico norte mexicano, donde viven fijas al fondo marino. Hay alrededor de 150 especies de sargazo registradas, pero en estas arribazones del Atlántico se han registrado  Sargassum fluitans y Sargassum natans. Éstas son fuente importante para el sostenimiento de muchas especies, como ballenas, anguilas, tortugas y gran variedad de peces.

Desde hace algunos años se detectaron arribamientos en las costas de Texas. Hasta 2010 se pensaba que el ciclo del sargazo consistía en circular por el Atlántico y que provenía del Mar de los Sargazos. Todavía, hasta 2014, con un estudio se argumentaba que de alguna forma el sargazo pasaba las Antillas y que el viento influenciaba su traslado hacia el norte.

El punto de quiebre fue que de 2011 a 2014 empezaron a aparecer grandes cantidades  de sargazo en el Caribe y en África. Poco se sabe sobre cómo llegó ahí y en general cómo se comporta el sargazo. Lo que sí asegura la comunidad de investigadores, es que continuará hasta finales del año en curso, y es muy probable que suceda con mayor frecuencia y abundancia en los próximos años.

Estudios recientes de 2017 y 2018 indican que el sargazo sí se acumula en el Mar de los Sargazos, pero no se genera ahí. Los cambios en las circulaciones de las corrientes del Atlántico, incluidos los cambios de temperatura, favorecen el crecimiento del alga.

Durante el seminario el Dr. Sheinbaum comentó que no es sencillo detectar el sargazo a partir de imágenes satelitales por la ubicación de las nubes. Los grupos que trabajan con estas imágenes, como el grupo de óptica de la Universidad del Sur de Florida (USF), empiezan a proponer alternativas de procesamiento muy detallado para conocer lo que ha pasado desde 2010.

Desde el Consorcio de Investigación del Golfo de México, conformado por el CICESE y diez instituciones de investigación mexicanas, se trabaja con simulaciones que muestran el movimiento de partículas en el Caribe, tomando en cuenta la velocidad de las corrientes marinas y el viento, para conocer cómo podría moverse el sargazo y, en algún momento, validar de dónde viene. “Partículas que se encuentran aquí, pueden venir (de 1 año antes) de la zona ecuatorial”, comentó el Dr. Sheinbaum. “No sabemos cómo se mueve el sargazo. De alguna manera se trata de simularlo, así como al petróleo y los plásticos, con ecuaciones más sofisticadas”, dijo.

También se intenta conocer cómo se agrupa y se dispersa. El investigador aseguró que el trabajo debe ir más allá de una cuestión de modelos geostróficos, hacia modelos de muy alta resolución. Además, mencionó la necesidad de validar la climatología de la biomasa del sargazo para explicar el fenómeno a partir de un modelo que acople la física, biogeoquímica y fisiología del alga.

¿Qué impacto tiene el sargazo en las playas?

Cuando el sargazo se encuentra en su estado pelágico, se le conoce como Marea Dorada y  es capaz de duplicar su peso en menos de 18 días. La razón más importante de lidiar con el sargazo es por la base de nutrientes que representa para muchas especies; el problema no es solo una cuestión de moverlo, como la solución que muchas empresas de hoteles proponen.

Al sargazo que se observa en las playas se le conoce como Marea Marrón, y es básicamente sargazo muerto. En ese estado, la acumulación masiva genera bacterias y provoca la degradación de la playa a partir de este ciclo: el sargazo limita el flujo de luz que entra al agua, esencial para el crecimiento de los pastos marinos, los cuales son refugio de muchas especies. Toda la materia orgánica que genera el sargazo muerto rebasa la capacidad del sistema para absorberla. Las bacterias generadas consumen el oxígeno, dando lugar a zonas anóxicas a lo largo de la costa. Además, el sargazo libera ácido sulfhídrico, cuyas consecuencias de respirarlo también se desconocen; esto tomando en cuenta a las personas que pasan horas limpiando las playas.

Debido a este proceso de eutrofización del ecosistema costero, el nivel de mortalidad de fauna marina en estas zonas del Caribe Mexicano aún se desconoce; solo se realizan conteos de lo que se puede ver en las playas. La degradación de las playas y los cambios de línea de costa, necesitan meses para recuperarse. Esta alteración del ecosistema, interfiere con los periodos de anidación de muchas especies.

La conservación de los pastos marinos (que son fanerógamas marinas, no algas) también es fundamental para la conservación de los arrecifes. Para recuperarse, este ecosistema necesita décadas. En cuanto al arrecife del Caribe, este fenómeno produce un blanqueo por la alteración de nutrientes; y por ende, se convierte en una falta de alimentación y refugio para todas las especies que dependen de él.

Desde esta gran perspectiva ecológica, la interrogante es ¿cuánto va a aguantar el sistema?, ¿resistirá la eutrofización? Si no se inician las acciones necesarias, todo el paisaje paradisíaco del Caribe se perderá.

¿Qué hacemos?

Es mucha la información que aún se necesita. Actualmente se hace una estimación del área cubierta por sargazo por parte de la USF y el ICML de la UNAM.

Entre las ideas que han surgido entre empresarios para dar una solución inmediata, se planea crear rellenos sanitarios con telas especiales y barreras de plástico en el mar, ubicadas a 30 kilómetros de las playas de Cancún, Playa del Carmen y Tulum. Pero, es posible que los ácidos que libera el sargazo muerto pudran y quemen el material (ya existe evidencia de esto). Además representa un problema para el acceso de embarcaciones.

Al no existir lineamientos claros, ya que ante la ley el sargazo no se declara como emergencia (a diferencia de los huracanes), ha ocurrido el traslado de las toneladas de sargazo a tierra, a 5 kilómetros de la costa, y ahí se queda, emanando distintos gases.

Con información de la investigadora Briggitta I. van Tussenbroek del ICML y del Dr. Julio Sheinbaum, se sugieren los siguientes pasos básicos para mitigar este problema ambiental masivo, con el sustento de conocimiento científico:

-          Contar con un sistema de predicción de afluencias masivas

-          Mantener las masas flotantes de sargazo a una distancia suficiente que no afecte las costas. Aun no está claro cuál es la mejor forma de realizarlo, pero la lógica indica que es necesario hacerlo.

-          Establecer sitios con acondicionamiento adecuado y de fácil acceso para transporte del sargazo a tierra. Actualmente se analizan aplicaciones de estos tipos de sargazo en la industria farmacéutica y alimentaria; se conocen esfuerzos pequeños que pueden recolectar 1 tonelada diaria, pero todavía se desconoce qué hacer con las toneladas restantes. Las especies de sargazo del Pacífico son bien aprovechadas para distintos productos, pero hace falta más investigación sobre las especies del Atlántico para ser aplicadas a la industria.

-          Es necesario desarrollar un marco legislativo adecuado.

-          Urge establecer colaboraciones estrechas y canales de comunicación efectivos entre científicos, iniciativa privada, gobierno y organizaciones no gubernamentales, en todos los niveles.

Además se necesita un fondo especial del gobierno para poder investigar y dar las alternativas adecuadas para que los centros de investigación y organismos puedan acceder a una propuesta única, opinó el Dr. Sheinbaum, esto “a partir de un consorcio de investigación que atienda los diferentes aspectos de la problemática, incluyendo los que requieren de acción inmediata pero también a los de largo plazo. Esto es un ejemplo de algo que necesita ciencia básica y de frontera, porque no sabemos lo que está pasando”, dijo.

Dicho seminario concluyó aclarando que los arribos del sargazo al Caribe mexicano son y serán hechos recurrentes, que tienen diferentes escales espaciales y temporales. Se requiere un esfuerzo multidisciplinario e integral para entender sus posibles causas y evolución, así como para desarrollar la forma de mitigar sus impactos. Si este problema no se trata adecuadamente existe el riesgo de dañar la zona arrecifal, contaminar los mantos acuíferos, erosionar más las playas y generar impactos ecológicos negativos en toda la región, no solo en las zonas hoteleras. 

Palabras clave: sargazo, arribazón, atípica, Caribe, ambiente

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