«Circe», primer dron marino para estudiar arrecifes y sistemas acuáticos en México


El Laboratorio SERVANT, de la Unidad La Paz del CICESE, encabeza este desarrollo



Ciencias del mar y de la Tierra

Muy bien. Ya sabemos por qué buena parte de la arena de las playas y dunas en Cabo Pulmo se removió en los últimos años y terminó bajo el mar, atrás de la rompiente.

Y lo sabemos gracias a un estudio de línea de costa que el CICESE concluyó en 2017 en el que, utilizando por primera vez drones aéreos, emplearon mosaicos de fotografías geo-referenciadas para generar modelos digitales de elevación.

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La pregunta ahora es: ¿cuánta arena se acumuló ahí, bajo el mar? ¿suficiente como para implementar medidas de mitigación que permitan recuperarla gradualmente?

El Laboratorio de sensores remotos y vehículos autónomos no tripulados (SERVANT) de la Unidad La Paz (ULP) del CICESE, cuyo responsable es Armando Trasviña Castro, ha sido líder en incorporar estas nuevas herramientas como complemento de los clásicos instrumentos oceanográficos observacionales.

Con ellos ha buscado entender los procesos que ocurren en Cabo Pulmo, lugar de residencia del único arrecife coralino en el Golfo de California, el más septentrional del Pacífico oriental y uno de los de mayor cobertura coralina. Un punto, además, con características oceanográficas muy interesantes pues ahí convergen las aguas superficiales del Golfo de California con las tropicales que vienen del sur, pulsos de aguas frías de la costa del Pacífico y corrientes costeras complejas generadas por vientos, mareas y remolinos.

Para encontrar las nuevas respuestas, Armando y su grupo se van a olvidar un poco de los vuelos aéreos y comenzarán recorridos directamente en el mar, utilizando un dron marino (el primero en su tipo que será ensamblado en México) con el que podrían empezar estas mediciones entrando el verano.

Se trata de un novedoso diseño basado en un catamarán de 14 pies de envergadura (unos 4.3 metros de longitud) tipo Hobie Cat al que se le está adaptado un motor eléctrico, instrumentación oceanográfica y soportes para instalar cámaras subacuáticas, pues de manera similar a lo que hicieron en tierra, el dron tiene la capacidad de “volar” (navegar) sobre estas dunas submarinas llamadas bermas o sobre arrecifes someros.

Siguiendo la tradición de la ULP de nombrar embarcaciones con nombres mitológicos (la lancha que utilizan para estudios costeros se llama “Argos”), este dron marino fue nombrado “Circe”, un nombre particularmente apropiado porque es hija de Helios (el dios y la personificación del Sol) y una nereida oceánica en la mitología griega.

El trabajo que ha desarrollado el personal de la ULP ha tenido siempre el apoyo del Parque Nacional Cabo Pulmo. Armando Trasviña informó que con ellos y con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) gestionaron un nuevo proyecto que fue aprobado por el Fideicomiso del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) de la Secretaría de Gobernación, pues lo que se busca es entender el impacto que tuvo “Odile” (uno de los huracanes más devastadores que han tocado la península de Baja California, en septiembre de 2014) en este importante ecosistema.

El monto total aprobado es de millón y medio de pesos que han servido hasta ahora para adaptaciones y para la compra de equipos e instrumentos, de los cuales unos ya llegaron y otros vienen en camino. ¿Qué instrumentos? Una sonda CTD que permitirá medir conductividad (salinidad), temperatura y presión (profundidad) del agua de mar; un perfilador de corrientes acústico Doppler (ADCP) para medir la velocidad de las corrientes a diferentes profundidades, una ecosonda MIDAS fabricada por Valeport (Reino Unido) que servirá para realizar batimetrías de alta resolución, y cámaras fotográficas tipo GoPro sumergibles, además de un motor marino eléctrico y controladores para el movimiento automático.

Pero vamos por partes. El catamarán que está siendo adaptado no fue comprado con estos recursos; es prestado. Se trata de un Hobie Cat de dos pontones (o cascos) al que se le quitó el mástil y velas. La plataforma o mesa, que es una especie de malla, fue sustituida por una superficie rígida de madera y en ella va instalada la electrónica para seguir planes de navegación, el motor eléctrico, los instrumentos y soportes para las cámaras.

Mucho del desarrollo lo están haciendo bajo la asesoría del ingeniero Agustín Payen, un consultor externo que ha trabajado con ellos desde que empezaron a utilizar drones.

Además de su experiencia en sistemas de comunicación, repetidores y radios, pues trabajó en la Comisión Federal de Electricidad instalando redes desde Bahía de los Ángeles hasta Cabo San Lucas, es piloto privado de aviones y ultra ligeros. Siendo también aficionado al aeromodelismo y piloto de drones, apoya frecuentemente los vuelos de los vehículos no tripulados del Laboratorio SERVANT, especialmente el dron VANT Caudel, un avión de ala fija de 3 metros de envergadura que despega y aterriza en una verdadera pista aérea.

Según Armando Trasviña, el nuevo dron marino “Circe” tiene en este momento autonomía de dos horas, pero se le piensa agregar un panel solar y eso va a aumentarla bastante. En cuanto al rango de navegación, alcanza fácilmente los 15 kilómetros de la base. Aunque sí podría hacerse, no está considerado navegar a control remoto sino de manera automática siguiendo planes de navegación predeterminados.

Mientras termina de equiparse, se hizo una botadura formal el 25 de mayo y comenzaron las pruebas en el mar con el equipo que se tiene pues tienen que ir solucionando los problemas que pudieran generarse al trabajar con oleaje, “pues todo está pensado para una mar más o menos tranquila. Necesitamos ver qué tanto puede aguantar con el mar picado”.

Luego de realizar las primeras pruebas, Armando Trasviña dijo estar muy satisfecho con el comportamiento de “Circe”, por lo que confía en que de llegar a tiempo el resto del equipo faltante, en julio podrían comenzar las mediciones en Cabo Pulmo.

En forma por demás realista, Armando consideró que no están inventando nada nuevo con este dron. “Lo que estamos haciendo es hacerlo en casa, sin tener que pagar los millones que costaría comprar uno similar en Estados Unidos o en Europa. Estamos aprovechando la misma tecnología que utilizamos en los aviones de control remoto o los drones aéreos; el mismo tipo de autopilotos, pero en el mar”.

Respecto al potencial que tiene una nave de estas para realizar otros estudios, comentó que el 22 de mayo se tuvo una reunión y demostración en donde participaron directivos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), quienes se mostraron interesados en realizar batimetrías de la zona costera con este equipo.

“También estuvo aquí el director del Parque Nacional de Islas Revillagigedo, a quien conocemos desde hace mucho tiempo y que además está muy interesado en que vayamos a Isla Socorro. Ya tenemos una colaboración iniciada con el Parque Nacional de Isla Espíritu Santo. Le verdad es que sin buscarle mucho ya tenemos considerable interés de cuatro organizaciones, tres de Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) de la SEMARNAT, y una del INEGI”.

Para finalizar, el doctor Trasviña quiso hacer un reconocimiento al Parque Nacional Cabo Pulmo y a su director, el M.C. Carlos Godínez, por el apoyo que han brindado en todo momento, así como a la delegación regional de la CONANP en Baja California Sur, pues los fondos para el proyecto en el que están trabajando fueron gestionados por esta entidad.

Palabras clave: Circe, dron marino, Cabo Pulmo, Armando Trasviña, ULP

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