¿Son las redes sociales la solución para mejorar la colaboración científica?




Vinculación

Animado por promover la próxima publicación de un artículo suyo sobre genes marcadores de árboles filogenéticos, el Dr. Jonathan Eisen decidió romper con una tradición institucional que causó una controversia cuyo impacto se reflejó hasta en la revista The Economist:  en vez de enviar un comunicado de prensa, utilizó las redes sociales para difundir su trabajo.

Parece una broma, pero cuando el investigador de UC Davis mandó el artículo por email a algunos reporteros con el artículo adjunto y una crónica detrás del hallazgo: la raíz de la investigación, la metodología, las limitaciones de la investigación, quién participó y hasta cómo el gobierno estadounidense detuvo la publicación del artículo en tanto se averiguaba si habían colectado datos oceánicos de Roswell, Nuevo México, se generó toda una controversia.

La idea detrás de usar las redes sociales en lugar de los boletines de prensa tenía una razón: evitar la confusión o la mala contextualización de sus hallazgos por parte de la prensa y promocionar el artículo con sus colegas y público interesado. Sin embargo, notables periodistas científicos en Estados Unidos tomaron nota no sólo del hallazgo, sino del uso de las redes sociales, y el tema se hizo viral.

“La experiencia de Eisen muestra que tener un círculo de redes sociales bien cultivado e involucrado puede ayudar a expandir el impacto de tu trabajo, aunque no sigas las rutas tradicionales para publicarlo,” señala la blogger Stacy Konkiel en un artículo relacionado.

La excesiva información disponible hoy en día a través del Internet, aunque útil para provocar cambios sociales a velocidad ultrarápida sin paralelo en la evolución del ser humano, ha provocado un efecto "aislante" si no se tienen las herramientas adecuadas: conectividad social y voluntad de cooperación.

Si hay un cambio que haya provocado la abundancia de información en todas las esferas del conocimiento es la permanente necesidad de entrelazar los datos útiles: la ciencia se ha vuelto social, y la vieja personalidad del científico "a lo Tesla", absorto en su trabajo en una esfera fuera del alcance del mundo, se ha terminado.

Para muestra, bastan algunos ejemplos que propone Michael Nielsen. Cientos de matemáticos colaboran en línea espontáneamente para hallar las soluciones a diversos planteamientos añejos en el Proyecto Polymath. Más de 250 mil astrónomos aficionados y profesionales participan en Galaxy Zoo, un proyecto para ayudar a clasificar galaxias.

Pero el término "redes sociales" no se limita a las populares y muy concurridas Twitter y Facebook. Existen otras redes sociales, herramientas y plataformas más allá que promueven el acceso a círculos exclusivamente académicos o de cooperación, como Google Scholar o ResearchGate.

Para varios de los investigadores del CICESE, el acceso a nuevos círculos sociales es crucial para la investigación, y la "ciencia en la nube" es parte de su vida diaria. La posibilidad de enlazarse con otros científicos para comentar en discusiones sobre temas de interés, o bien, subir artículos científicos y darle seguimiento a quienes citan tus trabajos es la causa por la que un creciente número de científicos están utilizando las redes sociales para ampliar la promoción de sus actividades y la cooperación entre colegas.

“Para mis trabajos, la captura de información y datos a través del ciberespacio es básica. En Google Scholar busco bibliografía y el impacto de las publicaciones en la comunidad, sin mencionar las frecuentes visitas a las páginas de la revistas donde se publican los trabajos más importantes de oceanografía física,” señala el Dr. José Gomez, investigador del Departamento de Oceanografía Física de CICESE.

Scholar es una red popular entre los investigadores del CICESE. El Dr. Hugo Hidalgo Silva, del Departamento de Ciencias de la Computación, aprecia la posibilidad de saber qué están haciendo otros investigadores de su área, y el Dr. Luis Gustavo Álvarez, del Departamento de Oceanografía Física, lo recomienda para facilitar la comunicación entre científicos.

“Scholar es más especializado en la parte académica que el buscador general de Google, puedes buscar personas por especialidad y artículos, y también suelo usar LinkedIn,” dice Álvarez.

Otra herramienta social que facilita la ejecución de proyectos en conjunto son los motores de plataformas científicas en línea, o hubs, como HUBZero.

HUBZero es una plataforma de código abierto desarrollada en la Universidad Purdue, que está  basada en "la nube" para construir sitios científicos, gracias a su capacidad de ejecutar códigos de investigación computacional, administración de bases de datos  y visualizar y analizar resultados a través de un navegador de Internet.

El sitio thermalHUB, por ejemplo, un sitio que opera a través de la red nanoHUB, que fue la raíz de la creación de HUBZero, provee herramientas digitales, bases de datos compartidas y recursos en línea para la investigación enfocada en la transferencia de calor, y es sólo uno de los ejemplos de cooperación científica existente en "la nube".

Grupos de Facebook, blogs, páginas de Geocities, Pubmed. Todos son o han sido elementos, foros y herramientas que han socializado la comunicación científica de una forma u otra. Algunas de las redes sociales exclusivas para científicos más exitosas hoy en día son Mendeley, BioMedExperts y ResearchGate, una red social especializada que ha sido respaldada por Bill Gates y que intenta agrupar al mayor número de usuarios entre los ocho millones de científicos que se estima trabajan en todo el mundo, según el propio sitio. A la fecha ya lleva 1.4 millones de usuarios.

“Nosotros lo estamos usando para anunciar una plaza en Física Aplicada, todo el mundo se entera y es gratis. También me dice si este artículo fue citado por equis otras personas, y si yo quisiera ahondar podría contactarlos, o puedes checar que están haciendo la competencia,” dice el Dr. Raúl Castro, investigador del Departamento de Sismología.

ResearchGate otorga a los investigadores un puntaje basado en la interacción de otros colegas con los artículos que subes a la red, y también suma ese puntaje para crear una calificación institucional, suma de los puntajes de todos los investigadores del centro, denominada RG. El CICESE cuenta con un RG de 1,078.18, producto de las 302 publicaciones de 229 miembros de la institución que han participado en la red.

El número es incipiente, y no todos lo usan, pero quienes sí usan ResearchGate tienen un resultado medible. El investigador más citado de CICESE en RG es el Dr. Eugenio Méndez, de la División de Física Aplicada, con 113 publicaciones, 190 citas de su trabajo y un puntaje de 29.86. Otros investigadores destacados son el Dr. Axayacátl Rocha, de Oceanografía Biológica, con 310 citas y 28.36 de puntaje, el Dr. Josúe Álvarez Borrego, del Departamento de Óptica, con 195 citas y un puntaje de 27.3  y el Dr. Raúl Rangel Rojo, del Departamento de Óptica, con 87 citas y puntaje de 27.73.

Tomando sólo en cuenta esta red social, el CICESE se colocaría en el lugar 2,044 entre los centros de investigación a nivel mundial en términos de "prestigio" como lo define ResearchGate. La Universidad de Sao Paulo, la Academia China de Ciencias y el Consejo Nacional de Investigación de Italia. ocupan los tres primeros peldaños con puntajes de más de 60 mil, es decir, sesenta veces más actividad que lo aportado por el CICESE. No obstante, otros centros Conacyt como el CIBNOR (1,988) o el CINVESTAV (505) se han tomado más en serio esta plataforma. Incluso los investigadores del IMSS tienen más del doble del puntaje obtenido por el CICESE a la fecha.

Para algunos investigadores consultados, la red no pasa de un intento por saciar la curiosidad de averiguar quién está siguiendo sus trabajos, pero es una buena manera de sopesar el trabajo institucional e individual, y coinciden con críticos como Mark Drapeau, del Huffington Post, quien critica el hecho de que RG y otras redes ya desaparecidas sólo son una "adición" a la forma en la que los científicos hacen las cosas y no un reemplazo de los reportes ni las citas en el sentido tradicional que juzga su productividad.

Sin embargo, resta ver si en el futuro el juego de la ciencia social cambie las reglas del sistema científico mexicano, o si los investigadores más jóvenes deciden adoptar uno u otro sistema. Mientras tanto, las calificaciones del SNI quizá empiecen a tomar en cuenta estos nuevos sistemas. O quizá ya lo hacen sin que nos demos cuenta.

 

Top 5 Redes sociales de interés para científicos

1. ResearchGate. Una especie de Facebook científico, se pueden compartir publicaciones, obtener estadísticas y seguimiento a colegas que citan tu trabajo y seguir discusiones de temas de interés académico.

2. Mendeley.  Mendeley es una red social y una aplicación que permite gestionar y compartir documentos de investigación, encontrar nuevos datos y colaboración en línea. 

3. Google Scholar. Es un buscador especializado en el ámbito académico, y sirve para la búsqueda de artículos de revistas científicas con soporte de una base de datos de acceso libre que almacena trabajos de investigación de diversas áreas y disciplinas.

4. HUBZero. Más que una red social, HUBZero es una plataforma para crear sitios web dinámicos con capacidad de compartir con otros investigadores aplicaciones y data sets a través de la nube.

5. LinkedIn.  Enfocada en contactos profesionales y contenido sobre temas de cultura y productividad laboral, LinkedIn es ideal para el científico interesado en hacer contacto con profesionistas de otras áreas, sobre todo a la hora de buscar asesoría en cuestiones empresariales o institucionales.

6. MyScienceWork. Inició como un blog de ciencia popular para compartir información gratuitamente en agosto de 2010, pero ha crecido hasta tener 27 millones de publicaciones científicas disponibles para sus usarios.

 

 

 

 

 

 

Palabras clave: redes sociales para cientificos, researchgate, mendeley, colaboracion cientifica en la nube, cicese, google scholar, conacyt

anterior