Constelaciones de satélites pequeños, potencial de cooperación internacional espacial



Ciencias del mar y de la Tierra

La cooperación internacional en el desarrollo de tecnología espacial es clave para asegurar la creación de proyectos con constelaciones de satélites de micro y pequeño tamaño para estudiar fenómenos atmosféricos y apoyar la operación de sistemas de detección temprana de amenazas ambientales.

La formación de constelaciones de satélites de menor tamaño podría representar una opción atractiva para países emergentes interesados en desarrollar sus capacidades espaciales, al dividir costos en lanzamientos, desarrollo tecnológico y operación de la infraestructura, coincidieron expertos durante el Simposio ONU-México de Tecnología Espacial Básica, que se celebró en instalaciones del CICESE esta semana.

Ya existen casos de cooperación internacional exitosa en el desarrollo de micro y nanosatélites, como ña Constelación HUMSAT de la Universidad de Vigo, España, en la que colaboraron también investigadores brasileños, así como el proyecto Cóndor, que lidera la UNAM en colaboración con agencias de Rusia, Taiwán y otras universidades mexicanas.

Las constelaciones de satélites de menor tamaño  representan una alternativa más costeable que los proyectos actuales de lanzamiento de grandes satélites, cuyas dimensiones usualmente exceden una tonelada de peso y su costo supera  los $1,000 millones de dólares, además de que el riesgo latente en caso de un desperfecto suele ser muy alto, aseguró Matt Daniels, representante del Centro de Investigación Ames de la NASA.

En teoría, una constelación distribuida formada por varios satélites, cada uno con equipo o funciones específicas, desarrollados incluso en cooperación entre varios países, pudiesen representar una opción costeable, al poder manejar mejor o sustituir más fácilmente una unidad del sistema que todo el satélite, o bien, actualizar sus programas operativos a medida que la tecnología avance sin necesidad de invertir en lanzamientos adicionales, dijo Daniels.

En este sentido, la Agencia Espacial Mexicana (AEM) trabaja en fomentar el marco tecnológico y el ambiente propicio para la construcción de dos satélites mexicanos de percepción remota con capacidad de generar imágenes de alta resolución, tecnología de la que el país actualmente carece, sostuvo el Dr. Enrique Pacheco Cabrera, coordinador de Desarrollo Tecnológico Espacial de la AEM.

El especialista aseguró que hay varios satélites de telecomunicaciones, pero la necesidad de imágenes de alta resolución y datos de percepción remota se tienen que obtener por medio de otros países, lo cual compromete la seguridad nacional e inhibe la capacidad de respuesta gubernamental ante varios fenómenos, por lo que la prioridad de la AEM ha sido fomentar proyectos tecnológicos con fines sociales, entre los que se cuentan el desarrollo de Satex 2, Quetzal y muestras tecnológicas de Cubesats y globos atmosféricos.

“México es un país muy vulnerable a los desastres naturales.  Tormentas tropicales, huracanes, terremotos, sequías y otros desastres aquejan a la población en casi todos los estados del territorio, y necesitamos más tecnología para responder mejor a estos retos”, señaló Pacheco.

Cabe destacar que en 2013 se registró la pérdida de casi 10,000 vidas humanas en casos de inundaciones, terremotos y otros desastres, así como pérdidas económicas estimadas en varios miles de millones de pesos, según datos de la AEM.

El proyecto con mayor avance actualmente quizá sea el satélite Cóndor,  microsatélite desarrollado por la UNAM y otras instituciones de Rusia y Taiwán con el fin de estudiar fenómenos ionosféricos, que podrían tener que ver con la predicción temprana de terremotos.  Su costo no rebasa un millón de dólares y se estima que su lanzamiento se concrete a mediados del 2015.

Su tecnología incluye una cámara de percepción remota diseñada 100% con tecnología mexicana, y la UNAM ha hecho un esfuerzo para crear un Centro de Alta Tecnología en su campus en Juriquilla para congregar a todos los especialistas que participaron en el proyecto con el fin de continuar trabajando en proyectos de tecnología espacial.

No obstante, la apuesta de la AEM es crear una constelación de dos satélites de percepción remota, con capacidad de cámara multiespectral que pueda servir a las necesidades de agencias de seguridad, el INEGI, institutos científicos y otros usuarios del gobierno mexicano con el fin de responder mejor ante contingencias y fenómenos naturales.

En las actividades del simposio participaron además representantes de Canadá, Brasil, Reino Unido, Malasia, Turquía, Bolivia, Chile, Egipto, China y Colombia. Más de 60 países participan en el encuentro científico, que es presidido anualmente por la Organización de las Naciones Unidas, y en esta ocasión la organización institucional corrió a cargo de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) y el CICESE. 

La cooperación internacional en el desarrollo de tecnología espacial es clave para asegurar la creación de proyectos con constelaciones de satélites de micro y pequeño tamaño para estudiar fenómenos atmosféricos y apoyar la operación de sistemas de detección temprana de amenazas ambientales.

La formación de constelaciones de satélites de menor tamaño podría representar una opción atractiva para países emergentes interesados en desarrollar sus capacidades espaciales, al dividir costos en lanzamientos, desarrollo tecnológico y operación de la infraestructura, coincidieron expertos durante el Simposio ONU-México de Tecnología Espacial Básica, que se celebró en instalaciones del CICESE esta semana.

Ya existen casos de cooperación internacional exitosa en el desarrollo de micro y nanosatélites, como ña Constelación HUMSAT de la Universidad de Vigo, España, en la que colaboraron también investigadores brasileños, así como el proyecto Cóndor, que lidera la UNAM en colaboración con agencias de Rusia, Taiwán y otras universidades mexicanas.

Las constelaciones de satélites de menor tamaño  representan una alternativa más costeable que los proyectos actuales de lanzamiento de grandes satélites, cuyas dimensiones usualmente exceden una tonelada de peso y su costo supera  los $1,000 millones de dólares, además de que el riesgo latente en caso de un desperfecto suele ser muy alto, aseguró Matt Daniels, representante del Centro de Investigación Ames de la NASA.

En teoría, una constelación distribuida formada por varios satélites, cada uno con equipo o funciones específicas, desarrollados incluso en cooperación entre varios países, pudiesen representar una opción costeable, al poder manejar mejor o sustituir más fácilmente una unidad del sistema que todo el satélite, o bien, actualizar sus programas operativos a medida que la tecnología avance sin necesidad de invertir en lanzamientos adicionales, dijo Daniels.

En este sentido, la Agencia Espacial Mexicana (AEM) trabaja en fomentar el marco tecnológico y el ambiente propicio para la construcción de dos satélites mexicanos de percepción remota con capacidad de generar imágenes de alta resolución, tecnología de la que el país actualmente carece, sostuvo el Dr. Enrique Pacheco Cabrera, coordinador de Desarrollo Tecnológico Espacial de la AEM.

El especialista aseguró que hay varios satélites de telecomunicaciones, pero la necesidad de imágenes de alta resolución y datos de percepción remota se tienen que obtener por medio de otros países, lo cual compromete la seguridad nacional e inhibe la capacidad de respuesta gubernamental ante varios fenómenos, por lo que la prioridad de la AEM ha sido fomentar proyectos tecnológicos con fines sociales, entre los que se cuentan el desarrollo de Satex 2, Quetzal y muestras tecnológicas de Cubesats y globos atmosféricos.

“México es un país muy vulnerable a los desastres naturales.  Tormentas tropicales, huracanes, terremotos, sequías y otros desastres aquejan a la población en casi todos los estados del territorio, y necesitamos más tecnología para responder mejor a estos retos”, señaló Pacheco.

Cabe destacar que en 2013 se registró la pérdida de casi 10,000 vidas humanas en casos de inundaciones, terremotos y otros desastres, así como pérdidas económicas estimadas en varios miles de millones de pesos, según datos de la AEM.

El proyecto con mayor avance actualmente quizá sea el satélite Cóndor,  microsatélite desarrollado por la UNAM y otras instituciones de Rusia y Taiwán con el fin de estudiar fenómenos ionosféricos, que podrían tener que ver con la predicción temprana de terremotos.  Su costo no rebasa un millón de dólares y se estima que su lanzamiento se concrete a mediados del 2015.

Su tecnología incluye una cámara de percepción remota diseñada 100% con tecnología mexicana, y la UNAM ha hecho un esfuerzo para crear un Centro de Alta Tecnología en su campus en Juriquilla para congregar a todos los especialistas que participaron en el proyecto con el fin de continuar trabajando en proyectos de tecnología espacial.

No obstante, la apuesta de la AEM es crear una constelación de dos satélites de percepción remota, con capacidad de cámara multiespectral que pueda servir a las necesidades de agencias de seguridad, el INEGI, institutos científicos y otros usuarios del gobierno mexicano con el fin de responder mejor ante contingencias y fenómenos naturales.

En las actividades del simposio participaron además representantes de Canadá, Brasil, Reino Unido, Malasia, Turquía, Bolivia, Chile, Egipto, China y Colombia. Más de 60 países participan en el encuentro científico, que es presidido anualmente por la Organización de las Naciones Unidas, y en esta ocasión la organización institucional corrió a cargo de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) y el CICESE.

Palabras clave: satelites constelacion, simposio espacial one, cicese

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