Realizan mapa en 3D de la falla de Agua Blanca con novedosa técnica aérea


Reconstruyen a gran detalle la sinuosidad del relieve


Ciencias del mar y de la Tierra

Con la intención de estudiar el comportamiento sísmico de la falla de Agua Blanca, un grupo multidisciplinario conformado por investigadores del CICESE y de la Universidad de Texas, con apoyo de la National Science Foundation (NSF) sobrevolaron la falla y realizaron un mapeo con una novedosa técnica en 3D el pasado 2 de julio.

 

El sobrevuelo forma parte del apoyo que recibe el estudiante Peter Gold por parte del CONACYT y la NSF. Actualmente, Gold realiza su tesis en el posgrado de Ciencias Geológicas de la Universidad de Texas, con el objetivo de conocer las evidencias geológicas de la falla de Agua Blanca mediante un escaneo del corredor donde se encuentra. Cuenta con la asesoría de Alejandro Hinojosa, técnico académico del Departamento de Geología del CICESE, y de Juan Carlos Fernández, del Centro Nacional para Mapeo Aéreo con Láser (NCALM, por sus siglas en inglés), agencia perteneciente a la NSF.

 

Este escaneo consiste en utilizar un instrumento tecnológico de láser llamado Mapeador LIDAR (Light Detection and Ranging), el cual tiene un costo de un millón 250 mil dólares, aproximadamente. Este instrumento reconstruye con sorprendente detalle la sinuosidad del relieve, formando un mapa en tercera dimensión al emitir 100 mil pulsos de láser por segundo; acción que permite analizar desplazamientos con magnitudes en centímetros.

 

Sísmicamente, la falla de Agua Blanca ha estado inactiva, en silencio. Sin embargo, existe la posibilidad de que en algún momento se active. Este tipo de monitoreo (mapeo láser 3D) sirve para conocer si la falla presenta rasgos de desplazamiento, debido a que la península de Baja California se mantiene en constante movimiento.

 

Este sobrevuelo es el segundo realizado por la NCALM sobre investigaciones geológicas en colaboración con el CICESE. Funciona como una extensión de proyecto, ya que el primer sobrevuelo se realizó en agosto del 2010, después del sismo ocurrido en las fallas de Cucapá y El Mayor; actividad que afectó a Mexicali con 7.2 grados Richter liberados a 60 km al sur de la ciudad. En esa primera ocasión, se realizó un mapeo de una franja de 150 kilómetros, desde Caléxico hasta el Golfo.

 

Una ventaja de este acontecimiento fue que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) había realizado ya un mapeo LIDAR regional en el 2006, por lo que se pudieron estudiar los efectos del sismo, antes y después, de haber ocurrido.

 

A raíz del primer sobrevuelo ha crecido la colaboración entre la NSF, el CICESE y muchas universidades, entre ellas, la Universidad de Texas. Gracias a ello, surgió la oportunidad de apoyar al estudiante en este segundo sobrevuelo para utilizar el mapeador LIDAR.

 

El Dr. Juan Fernández y Darren Hauser verificando líneas de vuelo.

 

El vuelo fue financiado por la Universidad de Texas y un proyecto de la División de Ciencias de la Tierra del CICESE, patrocinado por el CONACYT y liderado por el Dr. José Romo. El proyecto es grupal y busca realizar un estudio multidisciplinario de las fallas activas del norte de Baja California, con vigencia al 2015.  

 

 

 

Sobre el LIDAR

Este instrumento aerotransportado utiliza un láser que captura el relieve en tercera dimensión, con gran definición y detalle. Tiene la misma función de un radar, solo que en vez de ondas, usa pulsos de láser.

 

Durante el  vuelo, el instrumento emite 100 mil pulsos por segundo, midiendo la distancia de los rebotes durante su recorrido. En cada línea de vuelo, el instrumento escanea un angosto corredor con rango de 250 a 350m de largo de trayectoria. El producto de este vuelo son densas nubes de puntos 3D que reconstruyen la topografía y estructuras encima del terreno. La densidad esperada de puntos 3D es del orden de 10 a 15 puntos por metro cuadrado.

 

“Básicamente, dispara pulsos de láser del avión al suelo y toma el tiempo que tarda de ida y de regreso... con base en esa distancia y conociendo la posición del avión se puede realizar un mapa de la topografía y la vegetación a gran detalle”, explicó el Dr. Fernández.

 

Esta captura hace un mapa tridimensional del suelo y la vegetación. Al procesarse, se puede eliminar la vegetación y ver solamente la forma del suelo, pues queda descubierto.

 

El Dr. Juan Carlos Fernández ha hecho mapeos en el sureste de México con aplicaciones arqueológicas. El LIDAR es una herramienta que permite descubrir ruinas que la vegetación abundante no permite ver. Tras el mapeo, se puede eliminar la flora y ver lo que hay debajo. Se trata de un proyecto realizado en colaboración con el Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) y muchas universidades de la zona sureste del país. Abarcó zonas selváticas de Veracruz, Mérida y Campeche, donde existe vegetación que cubre muchas ruinas arqueológicas.

 

Entre otras muchas áreas, el LIDAR puede aplicarse en geología, para conocer fallas y desplazamientos después de un terremoto; en ecología, para estudiar el hábitat de especies como monos y aves; en ingeniería, para hacer el mejor trazo de carreteras, y en hidrología, básicamente para saber cómo se mueve el agua a través del terreno.

 

Fernández espera seguir trabajando en más proyectos con el CICESE. Afirmó que existen planes de estudiar la zona del litoral utilizando este tipo de tecnología pero con un láser especial para batimetría (estudio de las profundidades marinas). De esta forma, se puede conocer la superficie de la tierra debajo de aguas poco profundas, aproximadamente de 0 a 15 metros.

 

“En el futuro planeamos hacer este tipo de trabajo y estudiar el hábitat marino en la zona costera”, concluyó.

 

Para más detalles del método visita los artículos: "Mapa láser en 3D muestra cambio después de un sismo" y "Escaneo aéreo de la falla de Agua Blanca" de Alejandro Hinojosa.

 

 

Palabras clave: Agua Blanca, falla, Hinojosa, NCALM, Geología

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