Sismos


Parte II - Los orígenes de la sismología


Ciencias del mar y de la Tierra

Dado el aparente carácter errático de los sismos, no es extraño que el folclore antiguo los atribuyera a castigos divinos, venganzas de caprichosos dioses y movimientos súbitos de monstruos que habitaban en las profundidades de la Tierra.

Por cierto, ninguno de los grandes filósofos de la antigüedad tenía una mejor idea para explicar el fenómeno; la mejor hipótesis que pudieron concebir fue que los sismos eran tormentas subterráneas. Sólo con el advenimiento de la ilustración y el reflorecimiento del naturalismo como corriente filosófica, fue que se reconoció que “no hay necesidad de tales hipótesis”[1].

Con esta nueva actitud fue que hacia el final del siglo XIX se instalaron en Japón los primeros sismómetros lo suficientemente sensibles para detectar microsismos. De hecho fue ahí donde se incubó la sismología moderna. Con un registro instrumental único para su tiempo, el profesor Fusakichi Omori, de la Universidad Imperial de Tokio, uno de los geofísicos más eminentes de su tiempo, hizo una serie de observaciones con un detalle exquisito acerca de los sismos. Estableció que un sismo emite dos clases de ondas que viajan a diferente velocidad (luego denominadas ondas S y ondas P), que la magnitud de un sismo escala con el tamaño de la ruptura y fue el primero en estimar la profundidad a la que ocurren los sismos, entre 9 y 15 km. Acerca del origen de los sismos, el profesor Omori teorizó correctamente lo siguiente

 

 

 

 

 

 

 

Los sismos son causados por una perturbación súbita subterránea, las cuales consisten en la formación de una falla [geológica], una fisura o cavidad, etc. Esas perturbaciones … son el resultado de la acción de esfuerzos en la corteza terrestre por períodos de tiempo considerable; una gran sacudida en una región sísmica ocurre en general cada varios años o inclusive hasta varias centurias"

El profesor Omori también dedujo gracias a su agudo sentido de observación que la corteza se encuentra en un estado crítico, aunque erróneamente concluyó que los sismos son disparados por perturbaciones atmosféricas

Justo antes de que ocurra un terremoto, la corteza terrestre se encuentra en una condición crítica y debe de ser muy sensible a los efectos de cambios en la presión atmosférica … o variaciones en el peso de masas de agua [causadas] por movimientos mareales. Esas intervenciones externas, las cuales constituyen las causas secundarias de los sismos, tienen evidentemente una conexión importante con el fenómeno sísmico

            Sin embargo, el honor de proveer del marco conceptual para entender la ocurrencia de sismos le corresponde a Harry Fielding Reid. En el reporte del sismo de San Francisco de 1906 para la oficina del gobernador de California, Reid postuló lo que eventualmente se conocería como la teoría del rebote elástico. Reid escribió lo siguiente acerca de “la naturaleza de las actuantes fuerzas”

            Sabemos que los desplazamientos, los cuales acontecieron cerca de la línea de falla [de San Andrés] ocurrieron abruptamente… . La [fuerza de] gravedad no puede ser invocada como la causa directa, puesto que los movimientos fueron horizontales; las únicas otras fuerzas con el vigor suficiente para motivar tales movimientos abruptos son las fuerzas elásticas. Esas fuerzas … debieron haber producido deformaciones elásticas en la región cercana a la línea de falla, y los esfuerzos así creados fueron las fuerzas que originaron los súbitos desplazamientos, o rebotes elásticos, cuando la ruptura ocurrió

             Esta es la piedra angular sobre la que descansa la sismología moderna. El santo grial desde entonces ha sido la predicción de sismos. Así fue como uno de los geólogos más renombrados del siglo XX, G. K. Gilbert, escribió en 1909:

…la gente de esta era civilizada debería de regocijarse de saber que la predicción científica de un tremor por sobrevenir, es una posibilidad

Por supuesto aún estamos es espera de tal posibilidad, y, es que la fenomenología de los terremotos es mucho más compleja de lo anticipado por Harry Fielding Reid.  

 

 

Sismos. Parte I. Una de las fuerzas primordiales de la naturaleza

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[1] Respuesta de Pierre Simon de Laplace cuando le preguntaron sobre la carencia de mención de dios en su compendio de mecánica celeste.

Palabras clave: sismos, Juan Contreras, sismología

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