Los grandes beneficios de una pequeña conversación


Tecnologías ubicuas para facilitar interacciones sociales en el espacio público


Ciencias físicas

El “Cuentachistes” es una instalación urbana cuyo objetivo principal es generar interacciones sociales en el espacio público, fomentando colaboración y conversación entre personas. Se trata de un dispositivo tecnológico que consta de dos pedestales con botones y puede detectar la presencia de individuos en un radio acotado. Al detectar su presencia, el cuentachistes preguntará a las personas si quieren escuchar un chiste. Los usuarios deberán oprimir los dos botones en simultáneo para escucharlo. La interacción puede llevarse a cabo tantas veces como las personas lo deseen.

El cuentachistes, cuyo nombre original es Jokebox (caja de chistes en ingles) es un prototipo de tecnología ubicua creado por los investigadores Mara Balestrini, Jon Bird y Paul Marshall (de University College London, Reino Unido) y Raymundo Cornejo y Mónica Tentori (del CICESE, México), con el apoyo de alumnos de ambos centros de estudio, en el marco del proyecto Ubihealth. Este proyecto promueve el diseño y la evaluación de tecnologías que fomenten el bienestar de los individuos ya sea para prevenir enfermedades o promover comportamientos saludables.

Los efectos nocivos de la desconexión social

¿Por qué sería importante promover interacciones sociales divertidas? Un gran número de estudios contemporáneos hacen foco en la facilitación de interacciones sociales cara a cara, entre personas, para prevenir fenómenos nocivos como el aislamiento social. La interacción social es una necesidad humana básica [Aronson, 2003], [de Waal, 2009], [Maslow, 1943] y juega un papel clave en el desarrollo psicológico y el bienestar de los individuos [House et al., 1988].

La importancia de lo que llamamos conexión social se torna más aparente cuando ésta falta: el "aislamiento social", ha sido fuertemente relacionado con el deterioro físico y cognitivo humano, así como con la mortalidad. La magnitud del riesgo asociado al aislamiento social se ha comparado con la de tabaquismo y otros factores de riesgo médicos y psicosociales [House, 2001]. En una publicación de 2010, los investigadores Julianne Holt-Lunstad y Timothy Smith concluyeron que el aislamiento social equivale, en cuanto al riesgo para la vida, a fumar 15 cigarrillos por día o a ser alcohólico. Es incluso más nocivo que no hacer ejercicio físico y dos veces más perjudicial que la obesidad [Holt-Lunstad et al., 2010].

El contenido y la calidad de las interacciones sociales también se han estudiado en relación con el bienestar de las personas. El humor, por ejemplo, se ha asociado con potenciales efectos beneficiosos para la salud física y psicosocial, y con el bienestar [Lefcourt, 2001; Ruch, 1998], así como con la mejora de las relaciones sociales en el lugar de trabajo [Caudron, 1992]. Incluso ha sido utilizado recientemente como un elemento clave a la hora de motivar a los ciudadanos para que adopten comportamiento prosociales, como reciclar la basura, caminar más o reducir la velocidad al conducir, en el marco del proyecto "The fun theory" de Volkswagen.

Pero promover las interacciones sociales va aún más allá de los beneficios individuales. La interacción social ha sido asociada con la cohesión de las comunidades [Coleman, 1988; Forrest & Kearns, 2001] y el desarrollo de capital social, un concepto que incluye medidas relativas a la reciprocidad, la confianza y la participación ciudadana [Putnam, 1993]. Otros investigadores han estudiado la relación entre el capital social y el bienestar de las comunidades y los individuos: después de comparar las medidas de capital social y la mortalidad por barrio en Chicago, Lochner et al. [2013] concluyó que en aquellos barrios donde existía mayor capital social las tasas de mortalidad eran inferiores. Se encontraron resultados similares en un estudio llevado a cabo en Hungría, donde había correlación entre las tasas de mortalidad y los niveles de desconfianza entre individuos [Skrabski et al., 2001].

Más allá de la gran cantidad de evidencia científica acerca de los beneficios de la interacción social y el humor, pocas tecnologías han sido diseñadas exclusivamente para facilitar la colaboración fortuita entre individuos en el espacio público. El cuentachistes toma esta evidencia teórica como un punto de partida para explorar cómo pueden diseñarse interfaces robustas y fáciles de utilizar que permitan a los ciudadanos interactuar y compartir un momento de humor en el espacio público. Asimismo, el proyecto busca rescatar la tradición humorística local recolectando y distribuyendo los chistes de la propia comunidad.

El cuentachistes será instalado en diferentes lugares de Ensenada (la Macroplaza, la Guerrerense, el Parque Revolución y el puesto de CICESE móvil), entre el 4 y 14 de marzo, y podrá ser utilizado por todas aquellas personas que se encuentren en esos sitios. El mismo estudio se llevará a cabo posteriormente en Londres y en Chicago para evaluar diferencias culturales en torno al uso de esta tecnología. La aspiración del proyecto es comprender cuáles son los factores fundamentales a la hora de diseñar tecnologías inclusivas que fomenten la interacción social promoviendo la colaboración y la conversación entre las personas de una comunidad. Información con respect al desarrollo de la investigación se publicará en el sitio web del proyecto.

Palabras clave: cuentachistes, jokebox,

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