Posgrado en Ciencias de la Vida del CICESE: Un referente en el noroeste de México


Organizan simposio para festejar su décimo aniversario, con asistencia récord



Ciencias de la vida

A 10 años de su formación, y por su éxito en captación de alumnos, crecimiento académico y de infraestructura, distinciones, indicadores de eficiencia terminal y tasa de graduación, desempeño de los egresados, así como su capacidad de adaptación y pertinencia, el posgrado en Ciencias de la Vida del CICESE tiene la oportunidad de convertirse en un referente para los programas de ciencias biológicas en el noroeste de México, según trascendió en el simposio “Posgrado en Ciencias de la Vida, diez años de egresados al servicio de la ciencia y la sociedad”.

Organizado el 18 y 19 de noviembre en modalidad virtual, este simposio contó con una asistencia récord de 483 personas en sus cuatro sesiones académicas y tres mesas de discusión; éstas fueron conducidas por 12 moderadores y se presentaron 38 ponentes. Además, en los dos días estuvieron accesibles 50 carteles virtuales (ePosters) de los estudiantes de maestría y doctorado, con sus proyectos de tesis.

Para la coordinadora del posgrado y principal organizadora del simposio, doctora Patricia Juárez Camacho, las fortalezas de este programa se centran en diversos aspectos: “El plan de estudios, que comprende la formación multidisciplinaria en las cuatro áreas que lo conforman (microbiología celular y molecular, biotecnología marina, biomedicina y bionanotecnología, y biología de la conservación), así como la formación de profesionistas y nuevos investigadores que resuelven y enfrentan problemas biológicos apremiantes, como la inminencia del cambio climático global, las enfermedades emergentes, la extinción de especies, la reducción de hábitats naturales y el aprovechamiento de los recursos marinos y terrestres. También destaca el sólido núcleo académico que participa en el programa: investigadores activos que tienen colaboraciones nacionales e internacionales, una producción académica constante y con reconocido prestigio. Adicionalmente, el programa cuenta con equipamiento de primer nivel, instalaciones adecuadas para la impartición de clases y lugares de estudio, así como facilidades de cómputo”.

Durante la apertura del simposio, la directora de Estudios de Posgrado del CICESE, Dra. Rufina Hernández Martínez, dijo que en parte la consolidación de este programa se debe a su buena captación de estudiantes, en un principio de egresados de la carrera de biología y afines de la UABC, y hoy en día de los estados de Sonora y Sinaloa, principalmente. Este aumento de popularidad permitió incrementar la matrícula hasta los 32 alumnos que hoy se tienen en promedio por generación, el más alto en los últimos años de los 18 posgrados que integran la oferta educativa del CICESE.

¿Y por qué se logró esto? “Porque somos buenos organizando eventos, como este simposio y congresos nacionales e internacionales. Esto, a su vez, ha permitido que nuestros estudiantes y sus asesores obtengan distinciones, premios y el reconocimiento internacional de nuestro posgrado. También hemos crecido bastante en estos años académicamente, con la contratación de nuevos investigadores, la creación del Departamento de Innovación Biomédica y la incorporación de cátedras CONACYT que han venido a inyectar sangre nueva a la División de Biología Experimental y Aplicada”.

Destacó como principal logro de la maestría su excelente eficiencia terminal (el tiempo que tardan en obtener el grado respecto a lo programado) y tasa de graduación (número de graduados respecto a ingresos), arriba de 90 por ciento en promedio, y explicó que tener una matrícula constante y en aumento les permite graduar estudiantes en tiempo y en forma. En doctorado esto no es así; los indicadores son más bajos y erráticos, por lo que el principal reto es mejorarlos.

Dijo que en estos 10 años han graduado 205 estudiantes del programa de maestría en ciencias y 43 de doctorado. La mayoría están trabajando en México, pero hay graduados desarrollando su carrera en Estados Unidos y Canadá. También algunos graduados ya forman parte del Sistema Nacional de Investigadores (11 como Candidatos a Investigador y 4 en el nivel 1), “lo que habla de la pertinencia del posgrado y de nuestros logros”.

Sobre los retos que enfrenta el posgrado y la competencia con otros programas parecidos, la doctora Patricia Juárez comentó: “No vemos como competencia el que haya más posgrados similares. Al contrario, es excelente contar con una oferta académica grande de posgrados en México porque hay espacio para todos y es bueno que los estudiantes busquen la formación específica que requieren en los diversos programas. Nuestro posgrado ofrece una preparación de alto nivel y la oportunidad de formarse en áreas de frontera del conocimiento. Además, es un posgrado altamente comprometido con la retribución social; se colabora con diversos sectores sociales para promover el desarrollo sustentable regional, diagnóstico de enfermedades, investigación biomédica y divulgación de la ciencia, entre otros. Nuestro reto como posgrado es seguir manteniendo y crecer en excelencia académica para seguir contribuyendo al avance científico y formación de profesionistas que contribuyan al desarrollo de nuestro país”.

Tanto la maestría como el doctorado en Ciencias de la Vida tienen registro en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del CONACYT, el cual maneja cuatro niveles: reciente creación, en desarrollo, consolidado y competencia internacional. La maestría está en el tercer nivel, consolidado, mientras que el doctorado está en el segundo, en desarrollo. Por ello, la doctora Rufina Hernández consideró como una oportunidad el poder subir de nivel en ambos. De hecho, la maestría acaba de ser evaluada y esperan en diciembre el resultado que los sitúe en competencia internacional. El doctorado, dijo, se evaluará el próximo año y confió en que quedará como consolidado.

En la ceremonia de apertura del simposio el director del CICESE, Dr. Guido Marinone Moschetto, reconoció el esfuerzo de quienes iniciaron este posgrado, un esfuerzo que se remonta a bastantes años más de los 10 que se festejan oficialmente, y que ha resultado muy fructífero. Una medida de este éxito, dijo, es que de todos los posgrados del CICESE este es el que tiene mayor matrícula, y cuyos estudiantes y asesores son distinguidos internamente, cada año, por producir el mayor número de publicaciones y por alcanzar el mayor número de citas, y por tener varios reconocimientos internacionales. “Esto habla de la calidad con la que se está desenvolviendo”.

Uno de estos impulsores es el doctor Salomón Bartnicki, el primero y único Investigador Emérito que tiene el CICESE, quien hizo una cronología para explicar la historia del posgrado, una historia exitosa que ha dependido de las acciones que se tomaron en su momento y que arranca en los años 90, cuando algunos investigadores de la División de Oceanología, como Horacio de la Cueva, comenzaron a hacer estudios de biología básica y aplicada en la parte terrestre y lo contactaron para que se sumara a la iniciativa.

La repatriación del doctor Bartnicki (tras décadas de una exitosa carrera científica en Estados Unidos) vino acompañada de un convenio mediante el cual el CONACYT aportó 10 millones de pesos (equivalentes en ese momento a un millón de dólares) para equipamiento y contratación de seis plazas para una unidad de investigación en microbiología. En 2001 esto se convirtió en la Unidad de Biología Experimental y Aplicada del CICESE, que dos años después dio pie a la creación de la cuarta división académica de este centro, la de Biología Experimental y Aplicada (DBEA). Los apoyos de Javier Mendieta y Federico Graef, entonces directores del centro, permitieron en 2007 que se terminara la construcción del primer edificio de esta división, y en 2016 del segundo, en este caso también por el apoyo del entonces director de la DBEA, Alexei Licea, quien consiguió fondos del gobierno federal para crear una unidad biomédica (hoy Departamento de Innovación Biomédica).

Con este contexto histórico, la doctora Rufina Hernández situó el arranque del posgrado en Ciencias de la Vida en 2010, cuando fue aceptado en el PNPC como de reciente creación. Reconoció el trabajo de los doctores Meritxell Riquelme y David Covarrubias, quienes se desempeñaban en ese momento como la primera coordinadora del posgrado y como director de Estudios de Posgrado, respectivamente. También destacó que hayan sido únicamente mujeres quienes han coordinado este programa, pues después de Meritxell Riquelme le siguieron ella misma, Clara Galindo y ahora Patricia Juárez.

Y fue Patricia Juárez quien sintetizó cómo ha evolucionado el posgrado hasta hoy: “puedo decir que en solo diez años el posgrado en Ciencias de la Vida se ha convertido es uno de los más importantes y consolidados de CICESE, como lo muestran el número de estudiantes egresados, la gran demanda de aspirantes que tiene en cada convocatoria, y la alta eficiencia terminal de graduación. Nuestro posgrado es referencia a nivel regional y en el noroeste de México, ya que al ser parte de un centro CONACYT de alto nivel como es el CICESE, los estudiantes lo ubican como un posgrado de alta calidad”.

Foto tomada el 12 de septiembre de 2019

En los dos días que duró el simposio se organizaron cuatro sesiones académicas dedicadas a Microbiología Celular y Molecular, a Biotecnología Marina, Biomedicina y Bionanotecnología, y Biología de la Conservación. Además, se organizaron tres mesas redondas de discusión en donde participan exalumnos e investigadores, todo en modalidad virtual.

Para más información sobre el simposio, siga esta liga.

 

Palabras clave: Simposio, Ciencias de la Vida, posgrado

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