“El éxito de mis estudiantes es mi mayor satisfacción profesional”


Jesús Favela, investigador de Ciencias de la Computación



Semblanzas

- "¿Podrías decirme, por favor, qué camino tomar para salir de aquí?" 

- "Eso depende en gran medida de a dónde quieras ir", dijo el gato.

- "No me importa mucho a dónde", dijo Alicia.

- “Entonces tampoco importa qué camino tomes...", respondió el gato. 

- "… mientras llegue a algún lugar”, agregó Alicia.

- "¡Ah...! seguro lo consigues", dijo el gato, "si caminas lo suficiente".

Lewis Carroll, "Alicia en el país de las maravillas".

 

Cuando Jesús Favela Vara llegó al CICESE a inicios de los noventa, podían contarse con los dedos de una mano las instituciones educativas de México que tenían acceso a internet y una página web, y este centro de investigación era una de ellas. “Recuerdo que una de las primeras tesis que dirigí era sobre un sistema para hacer cursos a distancia, por videoconferencia. El estudiante que trabajó en esto me dijo que en algún lugar había leído que era más fácil pasar a un perro por el ojo de una aguja que pasar video por internet. Ahora es lo que hacemos todos los días”.

El cómputo ubicuo, área de investigación del Dr. Favela, ha avanzado mucho en los últimos 30 años. Su trayectoria en la ciencia ha sido una mezcla entre el esfuerzo propio y el coincidir en el camino con mentores que lo guiaron. Entre muchas experiencias, esto lo llevó a estudiar su maestría y doctorado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, en inglés); llegar al CICESE como investigador para impulsar un departamento de investigación nuevo (el de Ciencias de la Computación, donde hoy está adscrito) y, en su momento, ser director de posgrado.

Matemáticas, coincidencias y esfuerzo

Su recorrido en la ciencia inicia en la Ciudad de México, al reconocer el gusto y la facilidad que tenía por las matemáticas cuando cursaba la primaria. Jesús comparte que desde muy chico le han gustado las matemáticas, quizá en gran parte porque se le facilitaban. Al recordar ese periodo, se da cuenta de que los estudiantes con facilidad por las matemáticas recibían retroalimentación positiva por parte de los profesores y eso ayuda a apreciarlas.

“No sé si en ese entonces tenía interés directamente por la ciencia, porque entendí qué era hacer investigación hasta muchos años después”. Recuerda que siendo relativamente joven pensó en estudiar alguna ingeniería, física o matemáticas, que eran de sus primeras opciones. Sin embargo, antes de terminar la preparatoria realizó un examen vocacional que arrojó como resultado principal la recomendación de estudiar historia. “Lo descalifiqué (ríe), no me disgusta la historia, pero no me imaginaba en absoluto teniendo una profesión de ese tipo, que es muy respetable, pero en ese momento no lo pensaba así”.

Antes de ser investigador, Jesús Favela estudió ingeniería civil en la UNAM. Cuando cursaba el segundo semestre, un amigo le comentó sobre una convocatoria abierta para ser becario del Centro de Cómputo de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. A Jesús no le interesaba mucho, pero siguió la invitación de su amigo e hizo el examen. Finalmente, el elegido fue Jesús y como becario tuvo que capacitarse con cursos relacionados al cómputo. Ahí inició su gusto específico por esta disciplina, ya que se encargaba de asesorar a usuarios en métodos numéricos y era responsable de las librerías de funciones matemáticas del Centro. Un par de años después lo contrataron como técnico.

Más adelante en la carrera, leyó en la revista Ciencia y Desarrollo, del CONACYT, que había un investigador del Instituto de Ingeniería que trabajaba en inteligencia artificial. Eso le llamó mucho la atención y tocó la puerta del Dr. Gustavo Ayala, quién eventualmente fue su director de tesis de licenciatura.

En una ocasión, su asesor de tesis le preguntó por sus planes y lo motivó a estudiar un posgrado fuera de México. “Me llevó a la biblioteca del Instituto de Ingeniería, me dio unos folletos del MIT, y las universidades de Carnegie Mellon y Cornell. Me orientó porque yo no tenía ni idea, me dio su carta de recomendación, envié todos mis papeles y me aceptaron en el MIT”.

Jesús Favela en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, durante sus estudios de maestría

En esa institución, una de las más reconocidas del mundo, estudió la maestría y el doctorado en Ingeniería Asistida por Computadora. “La primera sensación que tuve cuando supe que me aceptaron en el posgrado fue: 'se han de haber equivocado en admitirme'. Entonces pensé: 'Tengo que demostrar que no se equivocaron'. Llegué con muchas ganas de probarme y mucha hambre de conocimiento”, compartió el investigador.

Una de las primeras clases que tomó en el MIT fue con un investigador de la India, quien pasaba acetatos a mil por hora. Jesús salió consternado de esa clase sin entender absolutamente nada: “Dije, '¿cómo le voy a hacer?' En eso, veo que salieron unos estudiantes estadounidenses que tampoco habían entendido nada. Entonces dije: 'No soy el único. De aquí podemos partir'” (ríe).

Otra cosa que notó fue el ambiente competitivo. “Todo el mundo va con esa idea de ‘cortar el queso’ y compites con personas de todo el mundo. Hay una sensación agradable en la competitividad, te incentiva a dar más de ti”.

Cuando terminó la maestría, le sucedió algo parecido a cuando estuvo en la licenciatura. Su director de tesis del MIT le preguntó qué haría después. “Le dije lo mismo: no sé. Pensaba regresar a México, pero el país enfrentaba otra crisis durísima y él me recomendó entrar al doctorado. En ese entonces, yo no imaginaba que podía hacer un doctorado, se me hacía algo que estaba más allá de mis capacidades. Sin embargo, acepté y sufrí bastante en los exámenes de ingreso. Las decisiones de ir a la maestría y luego al doctorado fueron mías, pero en ellas influyeron mucho las sugerencias de mis mentores”, reconoció.

“Años después, tuve oportunidad de hacer el sabático en Francia. Eso me permitió contrastar la forma de trabajo con el sistema francés y me pareció muy interesante. Mi primera reacción era ‘¿Por qué todos se van a las 5:00 de la tarde?’. Algunos estudiantes se quedaban después de eso, pero en el MIT nos quedábamos por muchas horas más. Ya con el tiempo aprecié ese esquema de tener una vida más allá del trabajo y la escuela. Cuando estás en el trabajo, tu mente está en ello, pero te vas y tienes una vida. Ahora balanceo un poco más las cosas”, dijo el investigador.

Su llegada al CICESE

Su primer acercamiento con el CICESE fue a través de su familia, ya que dos de sus hermanos mayores estudiaron sus posgrados en este centro de investigación.

En 1991, el CICESE y la UABC organizaron el Congreso Nacional de Inteligencia Artificial y lo invitaron a impartir un curso. “Cuando vine, el director de la División de Física Aplicada, en ese tiempo Moisés Castro, me comentó que estaban interesados en abrir un departamento y un posgrado dedicado a las Ciencias de la Computación”. Así fue como se planteó la posibilidad de incorporarse al CICESE. “Se me hizo interesante entrar a un proyecto nuevo, a una iniciativa nueva. El CICESE era una institución seria y como tenía dos hermanos viviendo aquí en Ensenada, eso era un gran aliciente adicional”, dijo el investigador.

También llamó su atención la infraestructura de cómputo y de red que tenía el CICESE, ya que en México eso no era común en ese entonces. Asegura que algo tan simple como el correo electrónico, que ahora parece algo elemental, era un recurso muy importante para sus intereses de investigación porque no podía trabajar sin acceso a internet. En ese entonces el CICESE, la UNAM y el Tecnológico de Monterrey tenían un claro liderazgo en ese sentido en México. En algunas zonas de Estados Unidos ya estaba disponible el servicio comercial de internet, pero en México no; solo había acceso en las instituciones académicas. Como Jesús tenía claro que quería regresar a México, pero no a la capital, la decisión fue fácil y aceptó la oferta del CICESE a finales de 1993.

“Al año de que ingresé, como muestra de ese liderazgo que tenía lo que hoy es la Dirección de Telemática del CICESE (entonces era el Centro de Cómputo), se estaba creando una página web para el CICESE, algo inédito en México. A lo mejor la UNAM ya había tenido algún intento o alguna otra institución. Había mucha inquietud en esa dirección en el CICESE, en gran parte por la iniciativa de Salvador Castañeda”, agregó.

Otra de las razones significativas de que Jesús se haya incorporado al CICESE era la relación que esta institución mantiene con el sistema de bibliotecas de la Universidad de California. La capacidad de visitar una biblioteca rica en publicaciones era muy importante porque no había muchas opciones para ello en el país. Estábamos muy lejos de la realidad actual en que podemos acceder a un gran número de publicaciones en línea.

Los primeros años de Jesús Favela en el CICESE los dedicó a echar a andar el posgrado. Cuando llegó le indicaron que tenía que incorporarse a un proyecto existente dentro del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones. “Llegué con una actitud de ‘Díganme pa’ que soy bueno, ¿en qué puedo ayudar?’ Creo que me tardé mucho en tomar una línea afín a mis intereses y formación”.

Hubo algunos altibajos porque al año de haber iniciado ocurrió el error de diciembre en 1994, y con ello la falta de recursos y la dificultad para contratar gente. El CICESE había contratado a dos investigadores extranjeros para iniciar el Departamento de Ciencias de la Computación. Después del error de diciembre, ellos deciden buscar otras opciones de trabajo porque, en dólares, sus salarios se vieron reducidos a la mitad.

Afortunadamente, en otros departamentos académicos del CICESE había gente con interés y una formación afín. Por una parte, en el Centro de Cómputo estaban Hugo Hidalgo, José Luis Briseño y Josefina Rodríguez. Poco a poco se fueron incorporando otros investigadores para impartir clases en el posgrado, como José Frez (Sismología) y José Gómez Valdés (Oceanografía Física), quienes trabajaban con métodos numéricos. Empezó a colaborar con Jorge Torres, quien estaba terminando su tesis sobre procesamiento de imágenes, para trabajar en redes neuronales; de esa colaboración surgió su primer proyecto CONACYT.

“Salimos adelante en condiciones que ahorita serían imposibles. Tuvimos mucho apoyo de los directores de división, la Dirección de Estudios de Posgrado y la Dirección General. Me da mucho gusto ver ese resultado como parte de mi trabajo”, compartió Jesús Favela.

En México no había nadie que investigara sobre sistemas cooperativos, el tema que Jesús trabajó durante su posgrado en el MIT. Al poco tiempo le invitaron a participar en un proyecto iberoamericano CYTED sobre el área. “Eso fue significativo porque me dio interlocutores, investigadores con intereses comunes con quienes colaborar”, mencionó.

En el laboratorio con los ex-estudiantes René Navarro, Javier Velarde, Leopoldo
Morán, Raymundo Cornejo y Mónica Tentori

En 1999 se incorporó la Dra. Ana Martínez, después de realizar su doctorado en la Universidad de Manchester sobre un estudio de hospitales en Inglaterra. Cuando ella llega al CICESE se vincula con hospitales regionales. Ambos empiezan una colaboración para seguir trabajando con ellos y después con hospitales a nivel nacional sobre tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la salud, informática médica y en particular el cómputo ubicuo. El grupo se fortaleció con la incorporación de José Antonio García Macías, posteriormente Mónica Tentori y recientemente Hussein López, con una cátedra CONACYT. Esa ha sido su principal línea de investigación en los últimos 20 años, en la que, como grupo, han obtenido reconocimiento internacional.

Recomendaciones para los estudiantes e investigadores jóvenes

Por un parte, Jesús Favela cree que es bueno no ponerles la mesa servida a los estudiantes y jóvenes investigadores, sino que realmente hagan un esfuerzo; pero, por otro lado, sí otorgarles las condiciones básicas que necesitan. “Yo estuve un año ocupando la oficina de alguien que se había ido de sabático sin espacio libre para poner mis libros. No me daban un espacio de oficina y esperé mucho tiempo para obtener una computadora. Entonces, sí, que les exijan (a los investigadores jóvenes) resultados, pero que tengan las condiciones para hacerlo. Una contratación es una inversión importante, a largo plazo, que hace el CICESE”.

El investigador comparte que disfruta mucho asesorar los proyectos de sus estudiantes. “Me gusta mucho ayudarles en la parte creativa, sugerencias, oportunidades, temas, dependiendo del contexto”. Además, siempre deja claro que se necesita una gran vocación y saber lo que significa hacer una carrera de investigación porque requiere de un esfuerzo a largo plazo. “Quiero pensar que ayudo a ampliarles horizontes, a crearles posibles caminos y ya a ellos les tocará decidir que ruta tomar. Ver el éxito de mis estudiantes es mi mayor satisfacción profesional.”

Durante un par de años, el Dr. Jesús Favela estuvo a cargo de la Dirección de Estudios de Posgrado (DEP) del CICESE. Gracias a ello, una de las oportunidades que valora fue poder conocer otras áreas de este centro de investigación. “Recuerdo que en una ocasión hubo un visitante que, por su perfil, lo llevamos a laboratorios de Ecología Marina y Acuicultura. Me dejó una gran satisfacción ver el orgullo con el que los investigadores mostraban el trabajo que estaban haciendo, el equipo de sus laboratorios y, sobre todo, lo orgullosos que se mostraban de sus alumnos”. 

Con el personal de la Dirección de Estudios de Posgrado 

“Por otra parte, el grupo de trabajo y la convivencia con el personal de la DEP ha sido una de las experiencias más ricas que he tenido en el CICESE. Hay un grupo fenomenal en la biblioteca y en el posgrado. Afortunadamente todavía tengo que ir a hacer trámites con ellos y es una oportunidad para saludarlos. Son un equipo que tiene mucho cariño hacia los estudiantes. Fueron unos años muy placenteros”, agregó.

El cómputo omnipresente

El cómputo ubicuo es un modo de cómputo omnipresente; la idea de utilizar computadoras, sensores y actuadores de distintos tamaños, en todo el entorno. “Se refiere a un modo de computación más personal, más transparente y proactivo, en el sentido de que asiste al usuario en función de su contexto, ubicación y circunstancia social”, explicó el investigador. “Una de las razones por las que me interesó la computación al ser estudiante de ingeniería, fue que noté cómo permeaba en todas las áreas. Los avances se debían a que podíamos hacer ciertos cálculos y resolver matrices de ciertos tamaños que hacían abordables problemas que antes no podían resolverse. Me quedó claro que había potencial y me interesé en inteligencia artificial, la cual atravesaba su primer boom”.

“De entonces para acá, la penetración en nuestras vidas es muy notable. Actualmente los estudiantes toman clases por Zoom, juegan a distancia con sus amigos; predecir tecnología siempre ha sido un reto bastante complejo, pero en los últimos años los avances más notables son en inteligencia artificial. En esta área converge esa presencia de la computadora en todos lados: en nuestra muñeca, por ejemplo, censando nuestro ritmo cardiaco y sudoración y asociándolo a la actividad que infiere qué estamos haciendo, como leer o caminar”, explicó.                                                                                           

“Cuando empezó la web 2.0 (que permitió la interactividad en internet) y todos nos convertimos en potenciales autores, yo lo veía como un renacimiento, como algo sumamente positivo. Todos podemos leernos a todos e inicia la democratización de los medios. Sin embargo, no sucede así. Desde los casos del Brexit y Cambridge Analytics, han quedado claros algunos efectos negativos de la tecnología y la capacidad que tienen para manipularnos. Los que nos dedicamos a esto tenemos una responsabilidad social de explicar los riesgos que conlleva el uso de la tecnología, y ayudar a que la sociedad distinga y decida hasta dónde permite ciertas cosas”.

Para concluir, comentó: “Me siento muy privilegiado de pertenecer al CICESE. Es una institución muy noble que me ha dado mucho. Espero haber correspondido a todo lo que me ha dado, y seguramente habrá oportunidad de aportarle más”.

 

Palabras clave: Favela, Jesús, Ciencia, Computación, Cómputo ubicuo, MIT

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