El gran pejesapo




Ciencias del mar y de la Tierra

 

 

José Arce Smith, más conocido como El Güero Arce, es un prestador de servicios turísticos de Bahía de los Ángeles (BLA) en el municipio de Ensenada. El Güero Arce, cuenta que cuando era niño y salían al mar veían a un gran pez que parecía sapo. Le apodaron el pejesapo.

“Sabíamos que ahí estaba y a veces lo veíamos, pero no le hacíamos mucho caso. Mi papá también se dedicaba a la pesca deportiva y nos contaba que cuando salía con los turistas veían al pejesapo. Para nosotros era eso, un pejesapo y hasta después, que le pusimos más atención y empezamos con actividades de aprovechamiento, le comenzamos a llamar tiburón ballena”, comparte El Güero Arce.

Un personaje clave para crear estrategias comunitarias de aprovechamiento con el tiburón ballena en Bahía de los Ángeles, es el médico Abraham Vázquez Haikin.  

Este personaje llegó a Bahía de los Ángeles en 1985 a realizar su servicio profesional como médico. Como ocurre en muchas ocasiones, se enamoró de los paisajes y de la gente de la bahía y así, año con año, fue aplazando el regreso a su natal Tijuana. 

Abraham Vázquez describe a Bahía de los Ángeles como una de las comunidades más aisladas de la república mexicana. Las condiciones de vida, sociales, ambientales y culturales, fueron las que más llamaron su atención.

“En una comunidad tan chica no es tan demandante el trabajo como médico; no ocupaba las 24 horas del día. Esto me dio la oportunidad para dedicarme, aparte de atender pacientes que aún lo hago, a actividades turísticas. Empecé con unas cabañitas, pesca deportiva y paseo. En esos años me topé con el tiburón ballena. Por la cercanía al sitio donde trabajo era inevitable no hacerlo, y nos dimos cuenta que podíamos aprovechar su presencia para obtener recursos para la comunidad”.

 

 

Bahía de los Ángeles es una comunidad de aproximadamente 800 habitantes que se ubica al sureste del municipio de Ensenada, en la región del mar de Cortés.

“La historia de Bahía de los Ángeles es muy reciente, data de los años cuarenta. Los primeros pobladores se dedicaban a la minería, como fue el caso del señor Antero Díaz. Él fue quien vio el potencial turístico de la bahía, comenzó realizando paseos para pesca deportiva. Después, como en la década de los setenta, la pesca comercial tuvo mucho auge; se pescaba baqueta, tiburón, almeja voladora, calamar y otros recursos. La historia de bahía comenzó en la tierra y ahora continua en el mar”

Lo anterior lo compartió Isabel Fuentes Allen, jefa de Conservación y Manejo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) en BLA. Isabel, agrega que la gente de la bahía poco a poco ha ido participando en diversos proyectos de conservación y manejo de recursos.

“En temas de conservación y aprovechamiento, la comunidad se ha vuelto cada vez más en un actor participante. Se han formado grupos para trabajar artesanía con residuos, limpieza de playas, monitoreos comunitarios de aves, tortugas y de tiburón ballena”.

Un ejemplo importante de cómo la comunidad ha tomado las riendas de un proyecto, es el monitoreo comunitario de tiburón ballena. "En el año 2000 la UABC, a través de la CONANP y a petición de Abraham Vázquez, comenzó con esta actividad. Unos años después un grupo de prestadores de servicios, llamados Grupo Pejesapo, se organizó y comenzó a realizar el monitoreo, el cual lo siguen realizando año con año”, indica Isabel Fuentes.

Abraham Vázquez cuenta que la idea de acercarse a la CONANP fue para solicitar asesoría y saber cuál era el proceso, dentro del marco legal, para que la comunidad aprovechara y protegiera a la especie.

Cuando comenzaron con los trabajos del monitoreo comunitario no se conocía la distribución, agregación o abundancia del tiburón ballena en BLA. Lo que se sabía era basado en anécdotas de la propia comunidad, en específico de los pescadores y capitanes de las embarcaciones.

Para crear un banco de información, el Grupo Pejesapo se ha vinculado con diversas instituciones y dependencias.

Con el Dr. Roberto Enríquez, de la UABC, se trabajaron los fundamentos teóricos y prácticos para desarrollar ecoturismo con la especie. Con el CICESE, específicamente con el Dr. Oscar Sosa Nishizaki, del Departamento de Oceanografía Biológica, se determinó la capacidad de carga de las embarcaciones turísticas, es decir, cuántas embarcaciones y qué tipo de medidas deben seguir en el área designada para las actividades de ecoturismo.

“El Grupo Pejesapo comenzó a trabajar con la UABC, después llegamos nosotros y pedimos la oportunidad de trabajar con marcas satelitales. Hemos tratado de entender en qué otro lugar de agregación está conectada la parte que estamos observando. Estos trabajos nos han permitido fundamentar algunos parámetros de la especie”, explicó el Dr. Sosa.

 

 

El trabajo comunitario y la vinculación con la academia y diversas dependencias, han contribuido al conocimiento de la especie.

“Lo que hemos aprendido, a través de estos años de monitoreo comunitario, es a conocer la dinámica de la agregación local. Sabemos que una temporada normal comienza en junio y termina a mediados de diciembre. Tenemos cifras de lo que podemos esperar en abundancia relativa por viaje, por mes. El total de individuos que nos visitan por año, cuántos machos, hembras, tallas promedio. En un año normal se esperan alrededor de 160-180 tiburones ballena y en un año muy bueno, hasta 260 animales”, comparte Abraham Vázquez.

Agregó que Bahía de los Ángeles y La Paz, son las zonas de agregación más estudiadas en México, esto gracias a los más de 10 años de datos que han producido.

A pesar de que existe ya un camino recorrido para conocer más acerca del tiburón ballena, aún es una especie relativamente nueva para la ciencia.

Esta especie realiza migraciones largas. Sin embargo, se desconoce de dónde viene la población que se agrega en BLA.

“Estamos tratando de estudiar de dónde viene esta población. Sabemos que es del Pacífico oriental y hay una alta probabilidad de que esté relacionada con las Islas Galápagos, que es donde se encuentran hembras más grandes. En Bahía de los Ángeles ha habido indicios de hembras preñadas; esto nos indicaría que la función que era zona de alimentación en la bahía, podría ser una zona donde las hembras primerizas vienen también a alimentarse”, explica el Dr. Sosa Nishizaki.

 

 

Abraham Vázquez indica que a pesar de los esfuerzos, aún falta mucho por conocer, sobre todo de aspectos básicos como su reproducción y migración.

Sin duda, el aprovechamiento del tiburón ballena ha cambiado la dinámica de la población de Bahía de los Ángeles. Desde el turismo que llega para nadar con él, la posibilidad de trabajar con diversas instituciones nacionales e internacionales, hasta que la misma comunidad se una para trabajar en torno a su cuidado, aprovechamiento y protección.

El Güero Arce, resaltó la importancia de involucrar a más pobladores al monitoreo comunitario ya que, indicó, mientras más personas se unan, más se dará a conocer sobre la especie en la comunidad y la manera en que pueden trabajar para su conservación.

“A veces, como pescadores, somos un poco rejegos, pero tenemos que trabajar para conservarlo, porque aquí en la bahía lo tenemos varios meses, en otros lugares solamente dos y si se va el tiburón ballena, no nos quedaría casi nada”, comparte.

“El aprovechar la visita del tiburón ballena a la bahía no solo impacta de forma positiva a los prestadores de servicios turísticos. Esto beneficia a los hoteles, restaurantes, tiendas de regalos, a los mercados. La derrama económica de esta actividad, año con año, se va convirtiendo en algo muy importante para la comunidad. En el momento en que empezó a notarse esto, la comunidad volteo sus ojos al tiburón ballena y a sentirse, de cierta manera, orgullosos de que el recurso siga visitando la bahía y sea un atractivo turístico más”, señala Abraham Vázquez.

 

Palabras clave: tiburón ballena, BLA, monitoreo

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